Urolitiasis canina: Causa de la presencia de sangre en la orina del perro

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Urolitiasis canina: Causa de la presencia de sangre en la orina del perro

La presencia de sangre en la orina del perro puede ser un signo de urolitiasis, una de las afecciones del tracto urinario inferior más comunes en los canes.

Medicina y cuidados veterinarios

La presencia de sangre en la orina del perro o hematuria es un síntoma relativamente común que puede deberse a múltiples causas, una de las más comunes es la urolitiasis canina, responsable de aproximadamente el 18 % de las consultas veterinarias por alteraciones del tracto urinario inferior.

Causas de la urolitiasis canina y tipos de cálculos

La urolitiasis canina se caracteriza por la formación de sedimentos en las vías urinarias, lo que se conoce como urolitos o cálculos urinarios. La sobresaturación de sales minerales en la orina puede estar causada por diferentes factores, desde problemas metabólicos que incrementan la excreción de minerales y una dieta rica en minerales y proteínas y baja en fibra hasta una infección urinaria por bacterias productoras de ureasa o una predisposición genética.

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En cualquier caso, el resultado es la aparición de cálculos en las vías urinarias, el 60 % de los cuales se suelen alojar en la vejiga y el 16 % en la uretra1. Su composición varía dependiendo de la concentración mineral en la orina, aunque también existen otros factores predisponentes que pueden intervenir en su formación.

Según los resultados obtenidos por Doreen M. Houston y su equipo2, los cálculos de estruvita, que representan cerca del 45 % de los urolitos en perros, están formados por iones de fosfato, amoníaco y magnesio, y en la mayoría de los casos se asocian con infecciones causadas por bacterias ureasa positivas. También son bastante comunes los urolitos de oxalato cálcico, los cuales representan aproximadamente el 40 % de todos los cálculos. Estos se componen de oxalato de calcio y suelen originarse debido a una hipercalciuria, una deficiencia de nefrocalcina, una acidosis metabólica o una dieta rica en ácido oxálico.

También son frecuentes los cálculos de urato amónico, los cuales se forman a partir del ácido úrico que resulta del metabolismo de las purinas que proceden de las células y los alimentos. Se han relacionado con el shunt portosistémico, así como los cálculos de cistina, que son habituales en los perros que padecen cistinuria. También pueden presentarse urolitos de silicio, fosfato cálcico y mixto, aunque suelen ser menos habituales.

Diagnóstico de la urolitiasis canina, más allá de la presencia de sangre en la orina

La presencia de sangre en la orina del perro se considera un síntoma bastante fiable de urolitiasis canina, pero es importante tener en cuenta que los signos clínicos no son definitivos para diagnosticar el trastorno. Tampoco lo es el examen físico, pues los cálculos suelen ser difíciles de palpar y, aunque el recuento sanguíneo o bioquímico sérico puede ofrecer información sobre la concentración mineral o los niveles de leucocitos, sus resultados no ofrecen un diagnóstico concluyente.

El análisis de orina puede ofrecer indicios de inflamación, hematuria, piuria o proteinuria, mientras que el análisis de su pH brinda información valiosa sobre el tipo de cálculo ya que, por lo general, los urolitos de estruvita se asocian con una orina alcalina, sobre todo si hay bacterias productoras de ureasa, mientras que los cálculos de urato y cistina se relacionan con un pH ácido o neutro. Asimismo, el cultivo de orina y el antibiograma pueden revelar la existencia de una infección.

Sin embargo, para confirmar la urolitiasis a menudo es preciso recurrir al diagnóstico por imágenes, como reveló una investigación realizada por los doctores en veterinaria A. Fromsa y N. Singh Saini3. Se recomienda la radiografía y la ecografía, preferentemente ambas, para determinar la localización, número, tamaño, tipo y forma de los cálculos. En la radiografía, los cálculos de estruvita y oxalato se muestran radiopacos mientras que los de urato suelen ser más radiolúcidos y a menudo requieren una cistografía de doble contraste para ser visibles.

Para el estudio de la composición de los cálculos, se sugiere un análisis físico cuantitativo del urolito que puede recogerse mediante su evacuación espontánea, por aspiración a través de un catéter uretral, urohidropropulsión, cistocopia o extracción quirúrgica.

Tratamiento y prevención de la urolitiasis canina

El tratamiento de la urolitiasis varía de un perro a otro dependiendo del tipo de cálculo. En el caso de los cálculos de estruvita, el consenso de la ACVIM4 recomienda su disolución mediante fármacos o dietas.

Advance Veterinary Diets Urinary es un alimento especialmente formulado con propiedades acidificantes de la orina gracias a su pH neutro que ayuda a disolver los cálculos de estruvita, a la vez que previene su formación. Además, es bajo en proteínas y minerales como el magnesio y el fósforo, lo que favorece el buen funcionamiento renal.

En los perros con urolitiasis por oxalato el tratamiento de elección suele ser la cirugía, ya que los cálculos de oxalato cálcico no se disuelven. Sin embargo, en estos casos puede ser útil la dilución urinaria a través de la ingesta de agua para reducir la formación de cristales, así como la implementación de una dieta baja en oxalato y calcio como Advance Veterinary Diets Renal, que además tiene un pH neutro que atenúa y previene la formación de cálculos de oxalato cálcico. También es baja en fósforo y tiene concentraciones moderadas de proteínas y sodio para proteger la función renal.

Para reducir y prevenir la urolitiasis canina por urato amónico y cistina se recomienda alcalinizar el pH de la orina para aumentar su solubilidad por medio de la dieta, así como reducir el aporte de purinas que se encuentran en alimentos como el hígado y otras vísceras, y apostar por alimentos con un contenido bajo de precursores purínicos como aquellos con alto contenido en proteínas de huevo o vegetales.

 

Referencias Bibliográficas:
1. Rodríguez, M. (2017) Aportaciones al conocimiento de la urolitiasis canina y felina en España. (Tesis doctoral) Universidad de León, España.
2. Houston, D; Moore, A.; Favrin, M. & Hoff, B. (2004) Canine urolithiasis: A look at over 16 000 urolith submissions to the Canadian Veterinary Urolith Centre from February 1998 to April 2003. Canadian Veterinary Journal; 45(3): 225–230.
3. Fromsa, A. & Saini, N. (2019) Canine Urolithiasis and Concurrent Urinary Bladder Abnormalities: Symptoms, Haematology, Urinalysis and Comparative Radiographic and Ultrasonographic Diagnosis. Veterinary Medicine Open Journal; 4(1): 18-26.
4. Lulich, J. et. Al. (2016) ACVIM Small Animal Consensus Recommendations on the Treatment and Prevention of Uroliths in Dogs and Cats. Journal of Veterinary Internal Medicine; 30(5): 1564–1574.

 

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