Vómito en perros y trastornos de la motilidad gastrointestinal

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Vómito en perros y trastornos de la motilidad gastrointestinal

El vómito en perros es uno de los principales motivos de consulta veterinaria. Cuando estos son crónicos, se debe sospechar un trastorno de la motilidad intestinal. Analizamos sus causas, las pruebas diagnósticas recomendadas y la terapia medicamentosa más eficaz.

Nutrición y enfermedades

El vómito en perros se asocia con un amplio grupo de enfermedades. Si atendemos al manual de diagnóstico diferencial Small Animal Medical Differential Diagnosis1, las causas del vómito en perros pueden deberse a 8 grupos de motivos diferentes: enfermedad gástrica, enfermedad del intestino delgado, enfermedad del intestino grueso, causas dietéticas, a causa de medicamentos, enfermedad del tracto extraalimentario, intoxicaciones o enfermedades neurológicas. La mayor parte de los casos se deben a las dos primeras causas mencionadas, es decir, irritación estomacal o intestinal, y en el 89 % de los casos los signos se resuelven en menos de dos días, según una investigación publicada en The Journal of Small Practice2.

No obstante, los vómitos crónicos pueden deberse a trastornos primarios de la motilidad del tracto gastrointestinal, un problema que tiene mejor pronóstico si se logra mejorar o resolver la causa primaria.

Causas de los trastornos de la motilidad gastrointestinal

El tubo digestivo se encuentra en un estado permanente de contractilidad, la cual favorece la digestión, absorción y secreción de sustancias. En esos movimientos interviene el propio músculo y el epitelio, pero también los nervios locales del sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo y las hormonas en circulación.

Cuando se estimula el centro del vómito, se desencadena una serie de eventos viscerales como la inhibición secuencial de la motilidad gastrointestinal proximal. Esa contracción retrógrada en el intestino delgado, sumada a la relajación antral, provoca la transferencia del contenido gástrico al esófago. El resultado son las arcadas y el vómito.

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Los síntomas derivados de un mal vaciamiento gástrico pueden deberse a una alteración de la motilidad. Las causas principales de los trastornos de la motilidad del tracto gastrointestinal son:

  • Megaesófago congénito e idiopático
  • Retención gástrica/retraso del vaciado
  • Megacolon idiopático

A su vez, los trastornos de la motilidad secundaria del tracto gastrointestinal en el perro pueden deberse a causas mecánicas o funcionales. Las causas mecánicas más comunes son las obstrucciones del tracto gastrointestinal, como en el caso de intususcepciones, estenosis, tumores, cuerpos extraños y anomalías en los anillos vasculares.

Entre las causas funcionales se encuentra la inflamación severa de la pared intestinal, esofagitis, esofagitis por reflujo o megaesófago adquirido. También puede ser el resultado de trastornos endocrinos como el de Addison y el hipotiroidismo, enfermedades metabólicas, trastornos neuromusculares y el síndrome paraneoplásico.

Diagnóstico de los trastornos de la motilidad gastrointestinal en perros

  • Análisis de sangre básico, que sirve para descartar problemas metabólicos, de electrolitos y ácido/base debido a los vómitos crónicos.
  • Radiografía abdominal para observar si existe un patrón de gas obstructivo, íleo o identificación de un cuerpo extraño opaco.
  • Ecografía abdominal para identificar un cuerpo extraño, tumor o engrosamiento de la pared del intestino delgado.

Algunos casos son difíciles de diagnosticar, por lo que puede ser necesario realizar una cirugía exploratoria para encontrar la lesión y corregir el problema, si es posible.

Tratamiento del vómito por trastornos de la motilidad gastrointestinal

Es importante determinar si la zona donde la  motilidad gastrointestinal es anormal se encuentra en proximal o distal, para seleccionar mejor la procinética. Un estudio presentado en la Southern California Veterinary Medical Association3 indicó que el vómito debido a los trastornos de la motilidad gastrointestinal debe tratarse con agentes procinéticos, pues los estimuladores no específicos de la motilidad con agentes colinérgicos no son efectivos.

La metoclopramida, por ejemplo, aunque tiene efectos antieméticos centrales muy potentes, posee un efecto gastrocinético periférico muy limitado y no debe considerarse un fármaco de primera línea. Además, no se debe utilizar en perros que puedan tener una obstrucción gastrointestinal, ya que puede causar una perforación.

La eritromicina es una buena alternativa para acelerar el vaciamiento gástrico, ya que estimula las contracciones del estómago que permiten el vaciado de los sólidos, como comprobó un estudio realizado en la Universidad de Florida4. En ese caso, se debe administrar una dosis menor que la que se utiliza con fines antibacterianos, pues dosis mayores pueden provocar vómitos. Se recomienda administrar 30 minutos antes de las comidas.

En algunos casos se puede valorar el uso de medicamentos como la ranitidina y la nizatidina, que se usan para disminuir la acidez gástrica y pueden tener una acción procinética en el intestino delgado y el colon.

 

1.     Elwood, C. (2010) Emesis in dogs: a review. J Small Anim Pract; 51(1): 4-22.
2.   Thompson MS (2007) Small Animal Medical Differential Diagnosis. Elsevier-Saunders, 2nd Edition.
3.     Richter, K. (2018) Desordenes de La motilidad gastrointestinal. 2nd South Cal VMA Conf Procc.
4.     Carlson, R. G. et. Al. (1991) Erythromycin enhances delayed gastric emptying in dogs after Roux-Y antrectomy. Am J Surg; 161(1):31-34.

 

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