Etólogo canino. ¿Cuándo es conveniente derivar un caso?

La etología canina es una ciencia que estudia el comportamiento natural de los perros, focalizándose en las acciones y actitudes instintivas. Durante la convivencia con nuestro perro pueden surgir problemas conductuales que el dueño no sea capaz de corregir con sus propios recursos, lo que deriva en una sensación de malestar tanto para el dueño como para el animal.
etologo canino
Imagen de Vets Affinity

Algunas de estas conductas negativas, que pueden resultar desde molestias hasta peligrosas, que son susceptibles de tratar por un etólogo son: la agresividad, la destructividad, la eliminación inadecuada, el trastorno de separación, el ladrido excesivo, el miedo, la fobia, la ansiedad, la falta de control en el paseo y/o en el juego, la hiperactividad y las actitudes de marcaje (con orina o mediante rascado).


Muchos de estos problemas aparecen a causa de un déficit de comunicación entre el dueño y su perro, lo que es consecuencia en muchas ocasiones de una educación insuficiente o inadecuada del hacia éste.

Durante la visita veterinaria es frecuente que los dueños consulten por este tipo de situaciones en busca de una solución. El primer paso ante una alteración conductual es descartar la presencia de algún problema de tipo orgánico que pueda estar ocasionando esta disfunción. Por ejemplo, cuando un perro se empieza a orinar en casa debemos pensar que esto puede estar siendo ocasionado por una cistitis, lo que le está produciendo polaquiuria y una mayor urgencia en la micción. Cuando se descarta la patología médica subyacente es cuando se debe de derivar al perro a un etólogo para tratar el trastorno conductual.

 

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El etólogo necesitará recopilar información sobre el perro y su entorno mediante la entrevista y la observación. Es importante tener en cuenta que la solución a un mismo problema no es universal para todos los perros, ya que cada uno de ellos es un caso en sí mismo, con sus propias condiciones. El dueño debe de estar preparado para trabajar activamente y seguir las pautas que le sugiera el etólogo. Las correcciones deberán realizarse mediante una educación (o reeducación) en positivo, es decir de forma amigable y sin utilizar métodos que puedan producir malestar, dolor o miedo al animal. Esto promueve el ejercicio mental y la relación saludable con el perro, estimulándolo a que realice la conducta correcta por gusto y no por obligación. No debemos esperar a que el problema se solucione de manera inmediata: cada perro tiene su tiempo de aprendizaje, hay conductas que requieren más tiempo de trabajo para ser corregidas e incluso pueden aparecer de nuevo factores que propicien una recaída.

La educación empieza desde que establecemos el primer contacto con nuestro perro y si se realiza de forma adecuada éste se desarrollará de manera saludable en su nuevo entorno. Desde Affinity se ofrece de manera gratuita la guía del adoptante, un material divulgativo que recoge una serie de consejos e indicaciones que favorecen la comunicación entre el perro y su dueño en diversas situaciones, con la intención de ayudar a los adoptantes a proporcionar una educación correcta al nuevo miembro de la familia.

 

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