Gastritis en perros. Manejo terapéutico

El término "gastritis" se refiere a la inflamación de la mucosa gástrica. Se trata de una patología muy común en perros que puede presentarse de forma aguda o crónica e ir relacionada con otras patologías.
gastritis en perros
Imagen de Vets Affinity

Los signos clínicos de la gastritis suelen iniciarse con la presencia de vómitos agudos (alimentarios o biliares) e hiporexia. También puede presentarse deshidratación, letargia, depresión, polidipsia, sangre en el vómito o en las heces y dolor abdominal. A nivel analítico la incapacidad de ingerir alimentos y líquidos se refleja en forma de desequilibrios electrolíticos, alteración del equilibrio ácido-base, hipoglucemia y/o hipoproteinemia.


La gastritis aguda es muy común en los perros y en la mayoría de ocasiones se debe a la ingesta indiscriminada de alimentos u objetos. También puede darse secundaria a enfermedades sistémicas (p.ej pancreatitis, gastritis urémica), endoparasitosis y por infección bacteriana (por Helicobacter Pylori) o vírica (parvovirus).

Los cuadros agudos son cortos (de 24-72h de duración) y en muchas ocasiones se auto-resuelven antes de descubrir la causa desencadenante. Inicialmente el tratamiento será sintomático: se realizará restricción alimentaria durante las primeras 24 - 48 horas, ofreciendo pequeñas cantidades de agua por vía oral que se podrán ir incrementando de forma progresiva a medida que el vómito ceda. Si durante las primeras 24 horas no aparecen vómitos se iniciará una dieta blanda con alimentos altamente digestibles y baja en grasa (p.ej carne de pollo o de res hervida con arroz o fórmulas dietéticas comerciales adecuadas) también de forma fraccionada a partir de la cual y de forma progresiva se reintroducirá la dieta normal (transición en 3-5 días).

 

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Los medicamentos antieméticos deben emplearse para controlar el vómito sólo ante la presencia de vómitos prolongados o lo suficientemente intensos como para causar deshidratación o desequilibrios electrolíticos. El tratamiento farmacológico contempla la administración de protectores gástricos (sucralfato), antieméticos y, en caso de sospecha de ulcus gástrico, inhibidores de la bomba de protones y antagonistas de los receptores de H2. La vía de administración de elección es la oral, pero en aquellos casos en los que no se tolere la ingesta el tratamiento se administrará por vía parenteral con el objetivo en ambos casos de favorecer la reposición de líquidos y el control sintomático.

Se requerirá la realización de pruebas diagnósticas específicas en caso de: persistencia de vómitos y de afectación sistémica después de 48h de tratamiento sintomático, deshidratación severa, aparición de melenas, presencia de anormalidades ante la exploración abdominal y la ingesta de objetos extraños o tóxicos.

Se considera el diagnóstico de gastritis crónica en aquellos animales con presencia de vómitos (alimentarios o biliares) intermitentes o persistentes durante al menos 7 días que no pueden ser atribuidos a intolerancias alimentarias, fármacos, toxinas, enfermedades sistémicas, endoparasitosis, infección o neoplasia. En estos casos la realización de una biopsia gástrica está indicada para establecer un diagnóstico definitivo. Existen varios tipos de gastritis crónica:

 

  • Linfocítica/plasmocítica o eosinofílica: producida por una reacción inmunológica/inflamatoria a diversos antígenos, como el Helicobacter Pylori. El tratamiento es sintomático acompañado de una dieta hipoalergénica y de desparasitación empírica. En casos graves está indicada la inmunosupresión.
  • Gastritis atrófica: se caracteriza por una marcada infiltración de las células mononucleares, adelgazamiento de la mucosa gástrica y atrofia de las glándulas gástricas. Su manejo es dietético y puede requerir de inmunosupresión. Si hay presencia de H.Pylori se realizará tratamiento específico.
  • Gastropatía hipertrófica crónica: se produce una hipertrofia de la mucosa gástrica o a nivel muscular, normalmente más pronunciada en la zona pilórica. Ocasiona diversos grados de obstrucción y su corrección es quirúrgica.

           

En los casos de gastropatía crónica se deben de de tener unas consideraciones específicas en cuanto a la dieta a seguir, ya que es un factor que mejora la sintomatología y la calidad de vida del perro: se recomiendan dietas altamente digeribles, con baja carga antigénica (restrictiva en cuanto a las fuentes de proteína y carbohidratos), con aporte de proteínas hidrolizadas y que favorezcan el crecimiento de la flora intestinal.                                           

 

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