La importancia de la formación veterinaria continua

La formación veterinaria, la formación continua de los veterinarios, es esencial en la mejora de la profesión.
La formación veterinaria es básica para crecer como profesional
Imagen de Vets Affinity

Debemos reflexionar sobre la importancia de la formación veterinaria para afrontar los retos presentes y futuros del sector en un momento como el actual, en el que la competitividad, el desarrollo exponencial de la ciencia y la incertidumbre sobre el futuro de la profesión son algunas de nuestras principales preocupaciones.


La competitividad de una empresa no se basa únicamente en la inversión o en la publicidad como antaño sino que es el factor humano, en lo que respecta a su calidad profesional y su especialización y oferta a la clientela, el reto más difícil de conseguir para cualquier empresa en la calidad e iniciativa de sus recursos humanos.

 

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¿Qué es la formación continua?

La formación continua describe la necesidad de los profesionales de un continuo proceso de aprendizaje para evolucionar y, a su vez, exige entender la cualificación, no como un saber especializado válido para toda la vida, sino como la disposición permanente para aprender durante toda la vida laboral: “aprender a aprender a adaptarse a los cambios”.

La formación continua además, es un derecho y una obligación de los profesionales y trabajadores, ya que constituye una estrategia fundamental para la promoción profesional y personal ante la constante evolución de nuestra profesión y del mercado.

 

Importancia de la formación continua en las profesiones sanitarias

La empresa veterinaria, en la actualidad, está sometida a un desarrollo constante en el que para no desaparecer e intentar crecer o al menos mantenerse, ha de ser flexible y exigente consigo misma. Es totalmente necesaria la renovación y actualización constante de conocimientos y tecnologías. Estar pendientes de todos los avances, nuevos productos y técnicas para complementar nuestra formación es vital para permanecer en el mercado.

La tradición de la educación permanente y del desarrollo personal está menos desarrollada en España que en otros países europeos y es desde no hace muchos años cuando comenzó el interés de la administración por regular estas prácticas.

Es lógico pensar que en un futuro no muy lejano, la formación continua en nuestra profesión sería una obligación establecida desde la Administración y la propia organización colegial, de tal modo que se exigirá una serie de créditos o puntos cada determinado periodo de ejercicio profesional para obtener la propia licencia de trabajo o, al menos, una certificación determinada que podamos mostrar a nuestros clientes como prueba de capacitación y que al tiempo sirva como mecanismo de competencia y/o especialización reglada.

 

La formación veterinaria dentro de la planificación empresarial del centro

La empresa ha de integrar la formación veterinaria de la plantilla como parte del trabajo de los empleados permitiendo, a la vez, fomentar la formación de cada profesional promoviendo la convivencia formación/trabajo como parte de la estrategia empresarial para obtener resultados óptimos tanto para el propio establecimiento como para la relación empresa-empleado, de forma que la posibilidad de evolucionar de los profesionales que conforman la plantilla de la clínica sea en sí un aliciente más y un motivo de refuerzo del vínculo de los mismos a la empresa.

La introducción del desarrollo personal en las nuevas estrategias de gestión de los centros veterinarios se está llevando a cabo mediante métodos de integración de la formación y el trabajo dentro del equipo. Esta intersección entre dos sistemas de evolución de la empresa (trabajo y formación) se está extendiendo cada vez más por la propia demanda del mercado y el estímulo de aquellas empresas que han sido pioneras en este esfuerzo de innovación y que consideran esta estrategia clave para su crecimiento o supervivencia.

En la formación continua se deben involucrar todos los estamentos de la empresa, tanto propietarios como trabajadores. De esta manera se logrará mejorar la competitividad del trabajador, aunar intereses y, en consecuencia, se conseguirá mejorar varios aspectos importantes como los niveles de competitividad y también de eficacia del propio centro veterinario.

 

Trabas a la formación veterinaria

A pesar de las innegables ventajas de la formación continua podemos encontrar profesionales con ciertas reticencias:

Desmotivación

En general, los profesionales más cualificados son los que, paradójicamente, reclaman u optan constantemente por la actualización de sus conocimientos, mientras que aquellos que lo son menos, aun siendo conscientes de la necesidad que tienen de actualizarse, presentan mayores dificultades a la hora de conocer qué y cómo acceder a unos conocimientos de utilidad presente o futura. Otro pequeño sector, bien por comodidad o por desconfianza, no cree que la formación constituya un instrumento de promoción profesional y personal.

Otra de las causas de esta dejadez es la falta de información accesible para conocer los medios, entidades, empresas, oferta de cursos, financiación, beneficios y características o temáticas de las diferentes actividades de formación veterinaria continua para profesionales de la medicina de pequeños animales.

 

Escasez de tiempo

El problema para los veterinarios radica, aun hoy en día, en la escasa oferta de formación accesible y compatible con el rigor de sus horarios y disponibilidad laboral, sobre todo para aquellos que no residen o trabajan en grandes urbes. Los horarios de las clínicas veterinarias son prolongados y, por lo general, en jornada partida, lo que dificulta notablemente la compatibilidad de horario laboral con cualquier actividad externa.

Es habitual también que muchos profesionales trabajen además los sábados, sobre todo en horario de mañana, e incluso en algunos casos atiendan urgencias fuera del horario de la clínica.

 

Escasa financiación

El sector privado emplea a la mayor parte de los veterinarios en España. Esto supone que es la empresa privada la que ha de demandar a los organismos públicos y organizaciones colegiales un apoyo a la formación continua de este colectivo profesional. Asumir los costes de formación y tiempo de trabajo en este empeño supone un esfuerzo considerable para la pequeña empresa, teniendo en cuenta que la mayoría de los establecimientos en España son de pequeño tamaño y, conforme a datos del estudio de mercado El sector veterinario de animales de compañía en 2016 (Argos, 2016), el 63 % de los centros sólo cuenta con uno o dos veterinarios.

La inmensa mayoría de los profesionales, exceptuando los que trabajan para el sector público o grandes empresas, ha de costear de su bolsillo la formación en cursos y congresos, lo que supone un esfuerzo para un colectivo que desafortunadamente tampoco cuenta con ingresos elevados en España.

 

La formación veterinaria continua ha de ser un estilo de vida profesional

La filosofía que hemos de adquirir como profesionales comprometidos con la Ciencia Veterinaria es hacer de la formación continua un estilo de vida.

Es necesaria la determinación conjunta de Administración, profesionales, instituciones y empresas para aunar esfuerzos y promover, y a la vez subvencionar, la formación continua, haciéndola accesible a los veterinarios. El objetivo es que se produzca un refuerzo bidireccional entre profesionales y sociedad para la activación del empleo, el estímulo del mercado, la creación de nuevas especialidades y líneas de trabajo y satisfacción personal de los veterinarios de pequeños animales y la propia promoción y evolución de los centros veterinarios.

 

Texto original:
ELENA MALMIERCA
Veterinaria

 

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