Piometra canina postoperatorio: monitorización proteínas de fase aguda

El tratamiento quirúrgico de elección para perras con piometra es la ovariohisterectomía, si se interviene de forma rápida las posibilidades de éxito son muy altas; pero pueden presentarse complicaciones que entrañen peligro para el animal, incluso terminar muriendo.
piometra canina postoperatorio
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Para tratar la piometra encontramos a priori dos opciones: manejo médico y manejo quirúrgico. Para la elección de un método terapéutico u otro se debe considerar la edad de la hembra, deseo del propietario con respecto al potencial reproductivo, gravedad en el momento del examen y la presencia de otras enfermedades concurrentes.


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La resolución médica incluye la aplicación de prostaglandina en su forma sintética de PG, con resultados muy alentadores, aunque este tratamiento presenta importantes efectos colaterales en el momento de la aplicación y ciertas limitaciones para su uso en casos de piometras a cuello cerrado. También se opta por el uso de medicamentos específicos para bloquear la progesterona en el tracto genital de la perra.

La respuesta clínica a este tratamiento terapéutico puede observarse a las 48 horas, por lo que no debe ser la opción en perras con cuadros serios.

Las perras que presentan signos de la enfermedad deben estabilizarse antes de tratar la enfermedad uterina, restaurando la perfusión normal de los tejidos, corrigiendo el desequilibrio de glucosa y electrolitos y combatiendo la infección.  

El tratamiento de la piometra debe ser inmediato. En la hospitalización es imprescindible una correcta fluidoterapia para controlar la deshidratación, evitando insuficiencia renal.

 

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Se aplica antibioterapia, administrando un antibiótico bactericida de amplio espectro con eficacia contra E. coli (posteriormente y una vez conocidos los resultados del cultivo y las pruebas de sensibilidad, se optará por el antibiótico apropiado durante 2-3 semanas).

Si la perra no responde al tratamiento médico, debe someterse a la extirpación quirúrgica del útero. La ovariohisterectomía es el tratamiento tradicional. Este procedimiento es especialmente frustrante cuando se trata de una perra reproductora; pero es el más apropiado tanto para la curación como para prevenir la recurrencia de la piometra.

Esta intervención conlleva riesgos importantes durante la cirugía y/o en el postoperatorio. Debe vigilarse de cerca al animal para detectar complicaciones durante 24-48 horas para detectar signos de hemorragia, infección o problemas metabólicos. Las perras sistemáticamente enfermas requieren de monitorización intensa.

Posibles complicaciones en el postoperatorio de piometra:

  • Peritonitis

  • Infección del tracto urinario

  • Infección de la herida

  • Uveítis

  • Arritmia cardiaca

  • Poliuria persistente

  • Enfermedad hepática asociada con ascitis

  • Mal funcionamiento del riñón

 

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La mayoría de las perras con piometra, también pueden padecer sepsis (síndrome inflamatorio sistémico causado por infección). La sepsis es una enfermedad grave que con frecuencia conduce a disfunciones orgánicas, siendo una causa principal de muerte.  El diagnóstico precoz y el tratamiento apropiado son cruciales para la supervivencia del animal. En los casos de piometra, ciertos resultados de análisis clínicos y de laboratorio pueden son muy valiosos en la hospitalización postoperatoria prolongada.

 

Monitorización de proteínas de fase aguda

Durante la hospitalización aparecen, entre otros cambios, variaciones en los niveles de algunas proteínas plasmáticas, denominándose a estas de forma general, Proteínas de fase Aguda (FPAs), entre las que se encuentran la haptoglobina (Hp), proteína C reactiva (CRP) y amiloide A sérico (SAA). Estas proteínas se producen en respuesta a una variedad de condiciones patológicas tales como infección, inflamación o trauma.

La albúmina es una proteína de fase aguda negativa. Las concentraciones séricas descienden en la inflamación e infección. La hipoalbuminemia se debe a la disminución de la producción hepática o al aumento de la permeabilidad vascular que puede llevar a la acumulación extravasal de albúmina.

El análisis de FPAs se usa ampliamente para diagnosticar y pronosticar posibles enfermedades.  Se consideran marcadores específicos de inflamación, proporcionando información durante la monitorización del estado sanitario del animal.

En las perras con piometra y sometidas a ovariohisterectomía, que desarrollaron complicaciones postoperatorias relacionadas con la infección de la herida, se ha evaluado los cambios en las concentraciones séricas de las proteínas CRP, SAA y Hp.

Se ha comprobado que las dificultades para la cicatrización de la herida son provocadas principalmente por infecciones de Escherichia coli y Staphylococcus spp, observándose un aumento en los niveles de CRP y SAA, justo al concluir la cirugía y niveles persistentemente altos de Hp durante la hospitalización.

La monitorización de las proteínas de fase aguda son unos biomarcadores excelentes el período postoperatorio, permitiendo un manejo terapéutico rápido y eficaz en la aparición de complicaciones.

 

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