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Abstracts

Correlación entre las radiografias convencionales, la mielografía y la localización quirúrgica en la localización de la extrusión del disco intervetebral toracolumbar: Un informe y seguimiento de 30 casos

Kazakos G.;Polizopoulou Z.S.; Patsikas M. Tsimopulos G.; Roubies N.; Dessiris A.;

Department of clinical Studies. veterinary mMedecine, Aristotele University of Thessaloniki, Greece

Reseach abstracts of 14th annual sympsosium of ESVN 2000

Objetivo: La hernia discal toracolumbar es la forma menos común de enfermedad discal degenerativa, y existen varios métodos de diagnóstico y manejo. Una buena descompresión depende de la identificación exacta del espacio discal afectado, y esta localización se basa en una localización clínica neuroanatómica y la verificación por un mecanismo de imagen. En esta serie de 30 casos de extrusión discal toracolumbar se evalúa la fiabilidad en la localización del espacio discal afectado comparando las radiografias convencionales, la mielografia y los hallazgos quirúrgicos.

Animales: Se evaluaron 30 perros que fueron remitidos por sospecha de hernia discal toracolumbar. De los 30 perros, 14 eran de alguna raza específica, 5 eran mezclas de razas y 11 eran mestizos.

Procedimiento: : Los signos clínicos se clasificaron en una escala que iba desde el I al V ( I: dolor espinal, II: paraparesis, ataxia y dolor espinal, III: paraplegia, pero capaz de sostenerse con ayuda, IV: paraplegia y retención urinaria, V: paraplegia, retención urinaria y pérdida de la sensación de dolor profundo). Los procedimientos de imagen usados fueron las radiografias laterales de la porción toracolumbar y la mielografia a partir de la cisterna magna. Los hallazgos radiográficos que se consideraron compatibles con la existencia de una hernia discal, fueron la existencia de cambios en la forma y amplitud del espacio intervertebral y/o del foramen intervertebral, y la presencia de material discal mineralizado en el canal espinal. En el lugar sospechoso de haber una compresión, se realizó una hemilaminectomía. El seguimiento postoperatorio comprendía un periodo entre 6 meses y 2.5 años y se prestó una atención especial a la presencia de dolor espinal, y a la funcionalidad sensorial, motora y de la vejiga urinaria. La recuperación se valoró como buena ( recuperación completa o ataxia residual media), suficiente ( ataxia entre moderada y grave) o pobre (paraplegia persistente).

Resultados: El ratio de macho hembra era de 17 machos y 13 hembras y sus edades eran de 3 a 10 años, aunque el 66.6 % de ellos tenían entre 4-6 años. Unicamente 5 perros habian tenido una historia de episodios similares previos. Dos perros se presentaron con el grado I, 3 perros con el grado II, 6 perros con el grado III, 11 perros con el grado IV y 4 perros con el grado V. El fenómeno de lateralización de los signos era evidente en 4 de ellos . El espacio discal correcto se identificó en 17 casos ( 56.6%) con las radiografias convencionales, mientras que la mielografia identificó el lugar correcto en 28 casos ( 93.3%). En los 2 casos restantes la interpretación mielográfica inical fue no concluyente, y se realizó una segunda mielografia pero esta vez con punción lumbar y las radiografias localizaron la lesión. En 4 perros no se pudo localizar material discal en el lugar indicado inicialmente mediante el diagnóstico de imagen, y en estos animales se eliminó material discal de lugares adyacentes. Durante el periodo de seguimiento, 17 perros (56.6%) tuvieron una recuperación considerada como buena, mientras que en 6 perros (20%) fue considerada como suficiente, y en 7 perros (23%) pobre. La gravedad de la disfunción medular no pudo predecir el pronóstico de la evolución en 8 perros ( 50%) del grado V y en 8 perros (72.7%) de grado IV, los cuales se recuperaron completa o parcialmente. No existieron recurrencias relacionadas a la hernia discal durante el periodo de seguimiento.

Conclusiones y relevancia clínica: La fiabilidad de la radiografias convencionales es menor en este estudio que lo que dice la literatura. Aunque su valor diagnóstico es indudablemente menor que el de la mielografía, las radiografias son todavía útiles, especialmente en casos donde los estudios de contraste son no concluyentes. Se han observado un pronóstico favorable en una porcentaje importante de casos con signos graves (grados IV y V), aunque la mayoría de ellos se presentaron varios días después del inicio de la disfunción medular. En los demás grados, I, II, y III, la recuperación fue completa y no se apreciaron recurrencias a pesar de que en estos animales no se hicieron fenestraciones profilácticas. La intervención quirurgica puede probablemente ser útil incluso en pacientes con un pronóstico inicial desfavorable, ya que muchos de estos animales pueden estar todavía en un estado reversible. La hemilaminectomía es un solución efectiva, que además, tiene la ventaja de que en caso de necesidad, puede realizarse con seguridad en varios lugares.