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Cirugía

PATOLOGÍAS

Síndrome del Ovario Remanente

El síndrome del remanente ovárico (SRO) se refiere a la existencia de signos clínicos de celo en una hembra previamente esterilizada. Este síndrome puede ser causado por un fallo en la extirpación de algunos o todos los ovarios, o por el autotransplante de tejido ovárico. En esta última situación, una pequeña cantidad de tejido ovárico que haya caído inadvertidamente en el abdomen puede revascularizarse y volverse activo.

ETIOLOGIA

Las posibles causas del SRO incluyen un error quirúrgico, la no eliminación del tejido extraovárico ectópico en el momento de la ovariohisterectomía (OHE) y el autotransplante de tejido ovárico. En un informe de 21 casos caninos y felinos, se encontraron restos ováricos en ubicaciones típicas de los ovarios, lo que hace que la causa más probable sea un error quirúrgico.1 El ovario derecho suele ser el más afectado. Las razones más probables pueden estar relacionadas con la ubicación más craneal de este ovario, que hace más difícil su exteriorización durante la OHE. Ocasionalmente de puede detectar tejido ovárico bilateral. En la perra, otros factores que pueden contribuir a que el tejido ovárico quede en el abdomen son, la presencia de tejido adiposo alrededor de los ovarios que puede ocultar la exposición, un ligamento suspensorio fuerte que puede ser difícil de romper, y una cavidad abdominal profunda en algunas pacientes.

DIAGNOSTICO

Hallazgos de la exploración física/historia, signos clínicos: En el momento de la presentación la perra puede estar en proestro o con signos de celo, que pueden incluir hinchazón vulvar, secreción vaginal serosanguinolenta, posturas de apareamiento y cambios de comportamiento. En la gata los signos clínicos pueden incluir maullidos, lordosis, balanceo, movimiento de pisada, posturas de apareamiento y cambios de comportamiento. Los propietarios suelen reportar una historia de episodios repetidos de comportamiento de proestro/estro. En gatas, los signos de son poco comunes ya que son ovuladoras inducidas; sin embargo, pueden aparecer signos si la gata es estimulada. El intervalo entre la OHE y los signos de SRO es variable. Posteriormente pueden aparecer incluso signos de pseudoembarazo.

Citología vaginal: Se puede realizar una citología vaginal durante los signos clínicos de celo. La presencia de células cornificadas en la citología vaginal indica la influencia de los estrógenos (por un remanente ovárico o por la exposición exógena a los estrógenos), ya que los estrógenos hacen que la pared vaginal se engrose y las células epiteliales vaginales se deshidraten o cornifiquen. También deberían considerarse los tumores ováricos y el hiperadrenocorticismo atípico. Puede ser necesario realizar citologías seriadas para asegurar la confirmación de un ciclo de celo (definiendo el celo citológicamente como >90% de células superficiales).

Medición de la progesterona: La citología vaginal con la evaluación simultánea de la progesterona en sangre puede ayudar a determinar si los cambios citológicos están causados por un remanente ovárico o por otra fuente de estrógenos. Una progesterona medida cuando la perra está mostrando signos de celo (o en un plazo de 50-80 días) >2 ng/mL indica cuerpos lúteos funcionales. Una perra con células cornificadas y progesterona en sangre elevada probablemente tenga un remanente ovárico, mientras que una perra con células cornificadas y progesterona en sangre baja puede estar expuesta a una fuente exógena de estrógeno. Es importante tener en cuenta que no todos los ovarios remanentes ovulan, por lo que el hecho de que la progesterona no aumente después de un ciclo estral aparente no descarta el SRO.

Dado que las gatas son ovuladoras inducidas, el hecho de que la progesterona no aumente después de un presunto ciclo de celo es típico y no descarta un remanente ovárico. Al mismo tiemo, dado que algunas gatas son fácilmente estimuladas para ovular, la progesterona sérica puede ser útil en algunas de estas gatas.

Prueba de la hormona antimülleriana (AMH): La AMH es un indicador fiable de la presencia de gónadas. Su medición es útil en perra y gata para diagnosticar la presencia de un remanente ovárico. Los niveles de la hormona antimülleriana no se ven influidos por la presencia de estrógenos exógenos. La evaluación simultánea de los niveles de AMH y progesterona proporciona una alta confianza diagnóstica para la presencia de SRO. Los niveles de AMH no deben evaluarse durante una fase lútea con progesterona elevada porque la producción de AMH está suprimida. Ocasionalmente, los remanentes muy pequeños pueden no identificarse con la medición de AMH.

Medición de la hormona luteinizante (LH): En mascotas esterilizadas es esperable una concentración basal de LH elevada. El uso de esta prueba no está muy extendido comercialmente. Una única concentración baja de LH es consistente con la exposición a estrógenos, aunque no distingue si el estrógeno proviene de un remanente ovárico o de una fuente exógena de estrógenos. Un valor único y elevado no elimina de forma fiable el SRO. Además, algunas pacientes con SRO tienen valores de LH constantemente elevados, aunque se hayan encontrado remanentes de ovario en la cirugía.

Medición de estradiol: La concentración de estradiol >20 pg/mL puede ser una evidencia de síndrome de remanente ovárico, pero no están tan fiable como la medición de progesterona para el diagnóstico del SRO por varias razones. En primer lugar, el estradiol suele ser difícil de analizar debido a las concentraciones relativamente bajas en sangre y a la interferencia de los lípidos circulantes. Además, los niveles de estradiol varían significativamente durante el proestro y suelen ser bajos durante el mismo. La citología vaginal es un indicador más fiable de la presencia de estrógenos.

Prueba de estimulación con gonadotropina coriónica humana (HCG) o GnRH: Se puede utilizar una prueba de estimulación con HCG o GnRH para detectar la presencia de tejido ovárico funcional. Se administra HCG (perra 250-1000 UI IM; gata 50-100 UI IM) o GnRH durante un episodio de celo aparente (confirmado con citología). Se recoge sangre 2 horas después y se evalúa la presencia de estradiol. Un aumento del estradiol en sangre indica la presencia de tejido ovárico funcional. Alternativamente, puede medirse la progesterona en suero 1-2 semanas después para confirmar la ovulación.

Ecografía: En la ecografía abdominal se puede identificar tejido ovárico, pero los resultados pueden verse afectados por la fase del ciclo estral, la experiencia del ecografista y el tamaño/volumen del tejido residual. Los restos ováricos se han descrito como masas hipoecoicas o estructuras quísticas. Algunos remanentes pueden contener líquido ecogénico, septaciones hiperecoicas, folículos anecoicos y realce acústico. La ecografía también puede ser útil para identificar la neoplasia ovárica, pero una ecografía negativa no descarta el SRO o la neoplasia ovárica.

Exploración quirúrgica/histopatología: En algunos casos, puede ser necesaria la exploración quirúrgica para confirmar el diagnóstico. Si no se localizan remanentes ováricos en uno o ambos pedículos, es necesario realizar una exploración abdominal meticulosa para buscar el remanente reubicado. En los animales más viejos que comienzan a mostrar signos de celo mucho después de la OHE, debe considerarse la posibilidad de una neoplasia del tejido ovárico retenido (por ejemplo, luteoma, tumor de células de la granulosa). Cualquier tejido que se extraiga debe someterse a histopatología.

TRATAMIENTO

La extirpación quirúrgica es el único tratamiento disponible. El tratamiento médico de por vida con fármacos supresores del celo (por ejemplo, acetato de megestrol, mibolerona) no es seguro, práctico ni recomendable. La extirpación puede realizarse mediante laparoscopia o laparotomía exploratoria. La cirugía se debería realizar cuando el animal muestra signos de celo o durante la fase lútea ya que el remanente ovárico es más visible cuando hay folículos (celo) o cuerpos lúteos (diestro). Se deben examinar ambos pedículos, ya que se ha informado de la existencia de remanentes bilaterales hasta en un 35% de los casos de SRO.2 En un estudio de 46 casos de SRO, todos los remanentes se encontraron en el pedículo2. Si no hay tejido ovárico funcional manifiesto, debe extirparse el tejido cicatricial en ambos pedículos ováricos y realizarse una exploración abdominal completa. Si cuando se extirpa el remanente hay tejido lúteo funcional, podrían aparecer signos de pseudoembarazo en el postoperatorio. Estos signos suelen remitir sin tratamiento en 4-8 semanas.

El pronóstico es excelente con la extirpación quirúrgica de todos los tejidos remanentes. Los signos clínicos deberían remitir rápidamente tras la cirugía.

Para evitar los remanentes ováricos, es importante obtener una buena exposición de los ovarios en el momento de la OHE. 

  1. Ball RL, Birchard SJ, May LR, et al: Ovarian remnant syndrome in dogs and cats: 21 cases (2000-2007). J Am Vet Med Assoc 2010 Vol 236 (5) pp. 548-53.
  2. Miller DM: Ovarian remnant syndrome in dogs and cats: 46 cases (1988-1992). J Vet Diagn Invest 1995 Vol 7 (4) pp. 572-4.
PATOLOGÍAS

Obstrucción intestinal

La obstrucción intestinal es un bloqueo parcial o completo del intestino grueso o delgado, con incapacidad para expulsar gases, líquidos, ingesta sólida y/o materia fecal.

ETIOLOGIA

Las obstrucciones intestinales pueden dividirse en varias categorías:

  • Las obstrucciones intestinales pueden ser completas o parciales. Los signos clínicos suelen ser más graves con la obstrucción completa.
  • Las obstrucciones también pueden ser luminales (p. ej., cuerpo extraño), intramurales (p. ej., neoplasia, absceso, granuloma) o extramurales (p. ej., adherencias, hernia).
  • Las obstrucciones intestinales también pueden clasificarse como mecánicas o funcionales. Las obstrucciones intestinales funcionales se producen por la inhibición de la motilidad intestinal y la disminución de la actividad peristáltica.

Existen numerosas causas potenciales para la obstrucción intestinal mecánica, como neoplasias, cuerpo extraño, formación de granulomas, absceso, invaginación intestinal, estenosis, hernia y torsión intestinal o mesentérica. Entre las posibles causas de obstrucción intestinal funcional se encuentran la enteritis, la peritonitis, los traumatismos abdominales, los desequilibrios electrolíticos y la administración de determinados fármacos (por ejemplo, sedantes y opiáceos).

La pseudoobstrucción intestinal crónica (Chronic, intestinal pseudo-obstruction: CIPO) es un trastorno poco frecuente en perros y gatos que se caracteriza por una pérdida grave de la motilidad intestinal, con un consiguiente íleo paralítico importante. En el perro, se han encontrado casos leiomiositis linfocítica, y se especula que la afección puede estar mediada por el sistema inmunitario. En otros casos, se hallaron atrofia grave y fibrosis de la túnica muscular en perros y una miopatía visceral idiopática en gatos, todos ellos similares a lo que ocurre en humanos 

Los perros tienen más probabilidades de sufrir una obstrucción intestinal debido a la ingestión de un cuerpo extraño que los gatos, y los perros más jóvenes tienen más probabilidades de verse afectados que los perros mayores. Sin embargo, los gatos son más propensos a desarrollar una obstrucción intestinal por un cuerpo extraño lineal (por ejemplo, hilo, cuerda, hilo de pescar, cinta).  Es muy importante mirar cuidadosamente debajo de la lengua de cualquier animal que vomite. Los perros mayores son más propensos a tener una obstrucción intestinal por neoplasia que los más jóvenes. Los perros con CIPO han tenido edades comprendidas entre los 8 meses y los 9 años. Los gatos también pueden desarrollar obstrucciones intestinales secundarias a tricobezoares.

No se ha identificado ninguna predisposición racial para ningún tipo de obstrucción.

FISIOPATOLOGIA

Cuando se produce una obstrucción intestinal, el segmento intestinal proximal a la obstrucción se distiende con gas y líquido. El gas atrapado es una combinación de aire ingerido y subproductos de la fermentación. El líquido atrapado es una combinación de líquido ingerido y secreciones de las glándulas pancreáticas, biliares, intestinales y gástricas. Estas secreciones son normalmente reabsorbidas por el yeyuno y el íleon. La obstrucción intestinal que afecta al duodeno impide la reabsorción y provoca una rápida hipovolemia. La absorción también disminuye por la congestión venosa, la disminución del recambio de enterocitos y el aumento de la osmolalidad intraluminal.

A medida que se acumulan líquidos y gases, aumenta la presión intraluminal proximal a la obstrucción, lo que provoca estasis linfática y capilar, deterioro del drenaje venoso y edema de la pared intestinal. Finalmente, la circulación dentro de la mucosa y submucosa intestinal se ve comprometida, con la consiguiente isquemia. La isquemia y la distensión alteran la barrera normal de la mucosa intestinal, aumentando así la permeabilidad de la misma. Las bacterias luminales proliferan con la estasis intestinal y pueden translocarse a la circulación sistémica. La obstrucción intestinal completa puede provocar necrosis y perforación, neumoperitoneo, shock hipovolémico y shock séptico.

Las obstrucciones intestinales pueden producirse en cualquier punto del tracto intestinal. Las localizaciones más comunes son la zona de salida del píloro, la flexión duodenal y la unión ileocólica.

DIAGNÓSTICO

Hallazgos de la exploración física/historia, signos clínicos: Los hallazgos clínicos varían y dependen del grado y la localización de la obstrucción. La enfermedad clínica es típicamente más grave con la obstrucción completa y con las obstrucciones que involucran el tracto intestinal proximal. La anorexia, los vómitos y el letargo son signos clínicos comunes. También puede observarse diarrea, pérdida de peso, hipersalivación y malestar abdominal en obstrucciones más crónicas. Los antecedentes de ingestión de objetos extraños aumentan la sospecha de una obstrucción intestinal.

En el examen físico, se puede detectar deshidratación, depresión, pérdida de peso, dolor abdominal, distensión abdominal, masa abdominal palpable y fiebre. Ocasionalmente se encuentran cuerpos extraños lineales bajo la base de la lengua.

Los signos clínicos varían en función del grado (es decir, parcial o completo), la localización y la duración de la obstrucción. La aparición de los signos puede ser aguda (por ejemplo, obstrucción completa) o crónica (por ejemplo, obstrucción parcial o pseudoobstrucción). Los posibles signos clínicos incluyen vómitos, diarrea (normalmente del intestino delgado), disminución del apetito, letargo, hipersalivación, dolor abdominal, pérdida de peso, efecto de masa abdominal a la palpación, deshidratación, fiebre, shock, hipovolemia y colapso

Hemograma: Puede observarse anemia secundaria a la pérdida de sangre intestinal. También puede ser evidente la hemoconcentración por deshidratación. Puede haber leucocitosis con o sin desviación a la izquierda. También puede haber leucopenia secundaria a sepsis por perforación intestinal y peritonitis.

Perfil bioquímico: La alcalosis metabólica hipoclorémica es común en las obstrucciones intestinales proximales. También pueden observarse hipocalemia e hiponatremia. Otros posibles hallazgos son la azotemia prerrenal, la hipoalbuminemia secundaria a la pérdida gastrointestinal (GI) y el aumento de amilasa, lipasa, ALT y ALP.

Radiografía: Las radiografías abdominales pueden mostrar un objeto extraño, una masa abdominal o signos de obstrucción. Las asas intestinales obstruidas están dilatadas con líquido o gas. Los cuerpos extraños lineales pueden causar un amontonamiento o plicatura de los intestinos, dando una apariencia como los antiguos caramelos en cinta. Se puede ver un apilamiento de asas intestinales y es más indicativo de íleo anatómico que de íleo fisiológico.

Un método para determinar si las asas intestinales están distendidas, es comparar el diámetro intestinal con la altura del quinto cuerpo vertebral lumbar en su punto más estrecho. Hay distensión si la relación es >1,6, y es probable que haya obstrucción si la relación es >2.3 La dilatación también puede definirse como 1,5-2 veces la anchura del cuerpo vertebral L2. La radiografía abdominal puede llegar a una sensibilidad del 79,2% y una especificidad del 69,4% para la obstrucción intestinal mecánica.

El íleo asociado a la pseudoobstrucción es típicamente generalizado y dramático. Se puede observar neumoperitoneo si se ha producido una perforación intestinal. También se puede considerar la realización de radiografías torácicas en animales que vomitan para chequear si hay evidencia de aspiración.

Pueden ser necesarias radiografías de contraste si las radiografías simples no son diagnósticas, pudiéndose visualizar el retraso en el vaciado del material de contraste, cuerpos extraños y masas.

Ecografía: La ecografía abdominal puede ser útil para identificar una obstrucción intestinal. Las hallazgos pueden incluir la dilatación luminal proximal, hiperperistaltismo proximal, visualización de un objeto o masa, visualización de una invaginación, y la confirmación de una luz intestinal vacía distal a la obstrucción. En un estudio de 39 pacientes con obstrucción intestinal, el 100% de los pacientes tenían dilatación luminal proximal en la ecografía.2

En casos de CIPO se pueden observar dilatación intestinal segmentaria o difusa, hipomotilidad, restos intraluminales y la pérdida de la estratificación de la pared gástrica y yeyunal.

Endoscopia: La endoscopia es más útil para identificar obstrucciones duodenales altas u obstrucciones pilóricas. La endoscopia duodenal es técnicamente más difícil que la esofagoscopia o la gastroscopia. También requiere más vigilancia y ajustes de la anestesia debido a la insuflación de aire gástrico y a la estimulación del paciente.

La tomografía computarizada (TC) abdominal puede utilizarse para identificar una obstrucción intestinal. La TC abdominal puede tener una sensibilidad del 95,8% y una especificidad del 80,6% para detectar una obstrucción intestinal mecánica

La cirugía exploratoria o cirugía laparoscópica es necesaria para confirmar una obstrucción intestinal si los estudios de imagen no son concluyentes.

Histopatología: La biopsia y la histopatología pueden confirmar definitivamente la neoplasia y las enfermedades infiltrantes e intramurales. Las biopsias endoscópicas no siempre son diagnósticas. Por lo general, se necesitan biopsias de espesor total para confirmar la presencia de la CIPO.La CIPO se caracteriza por inflamación mononuclear, degeneración y necrosis de las leiomiofibras, así como fibrosis y atrofia grave de la túnica muscular.

 

TRATAMIENTO

Para eliminar la obstrucción intestinal suele ser necesaria la cirugía. Puede bastar una enterotomía para eliminar algunos objetos extraños o pueden ser necesarias varias enterotomías e incluso una gastrotomía para eliminar un cuerpo extraño lineal.

Después de eliminar la obstrucción debe evaluarse la viabilidad intestinal. El peristaltismo puede ser el determinante más fiable de la viabilidad, pero también pueden evaluarse el color intestinal y las pulsaciones arteriales. Si hay isquemia y necrosis de la pared intestinal serán necesarias la resección intestinal y la anastomosis. La resección y la anastomosis también suelen ser necesarias para las obstrucciones intramurales. Las intuscepciones pueden requerir reducción, resección y anastomosis, junto con una enteropexia profiláctica.

Tratamiento médic

Identificar y tratar la causa subyacente de la obstrucción funcional siempre que sea posible.

Se debe instaurar una fluidoterapia para corregir la deshidratación, reemplazar la pérdida continua de fluidos y corregir los desequilibrios electrolíticos. Siempre suele ser necesaria la fluidoterapia intravenosa.

Se puede considerar el uso de antibióticos de amplio espectro en caso de lesión significativa de la mucosa, sepsis, estasis intestinal y/o en el período perioperatorio. Se pueden administrar analgésicos durante los períodos pre y postoperatorio.

Si hay ulceración gastrointestinal también debe tratarse. En casos de CIPO pueden probarse varios agentes promotores como la metoclopramida, la eritromicina y la ranitidina para aliviar el íleo asociado a la CIPO.

Se recomienda alimentar con una dieta blanda y baja en grasas durante 1 ó 2 días tras la eliminación de la obstrucción, y luego se puede reintroducir gradualmente la dieta habitual.

 

SEGUIMIENTO Y PRONÓSTICO

Los pacientes requieren una vigilancia importante en el período postoperatorio inmediato. Se deben evaluar los signos vitales, el estado de hidratación, el del dolor y las anomalías de laboratorio de forma repetida. Hay que vigilar la resolución de los signos gastrointestinales durante y después de la recuperación.

El pronóstico es variable. La eliminación rápida y eficaz de la causa de la obstrucción mejora el pronóstico. En un estudio de 208 casos con cuerpos extraños GI, el 100% de los gatos y el 94% de los perros que tenían cuerpos extraños discretos sobrevivieron, mientras que sólo el 63% de los gatos y el 80% de los perros con cuerpos extraños lineales sobrevivieron. Las tasas de mortalidad aumentaron con una mayor duración de los signos clínicos y con realizar múltiples procedimientos intestinales. El grado de obstrucción (es decir, parcial frente a completa) y la localización no tuvieron un impacto significativo en la supervivencia en este estudio.1

La presencia de sepsis o peritonitis empeora el pronóstico. El pronóstico de la obstrucción intestinal secundaria a una neoplasia varía en función de la patología subyacente.

El tratamiento médico de la CIPO suele ser un fracaso. Con una sola excepción, la mayoría de los perros mueren o son eutanasiados. En un estudio de 6 perros afectados, la supervivencia media tras el diagnóstico fue de 19 días.3

En gatos, el pronóstico de los gatos con CIPO es reservado a menos que exista una enfermedad segmentaria que pueda corregirse con cirugía.

 

  1. Hayes G: Gastrointestinal foreign bodies in dogs and cats: a retrospective study of 208 cases. J Small Anim Pract 2009 Vol 50 (11) pp. 576-83. 
  2. Lindquist E, Casey D, Frank J: Sonographic Criteria for the Diagnosis of Gastrointestinal Obstruction in 39 Dogs and Cats. 19th ECVIM-CA Congress 2009 
  3.  Zacuto AC, Pesavento PA, Hill S, et al: Intestinal Leiomyositis: A Cause of Chronic Intestinal Pseudo-Obstruction in 6 Dogs. J Vet Intern Med 2016 Vol 30 (1) pp. 132-40

 

 

PATOLOGÍAS

Tumores de las Glándulas Mamarias

La mayoría de los tumores de la glándula mamaria surgen de estructuras glandulares o de soporte y son primarios. Su clasificación se basa en los hallazgos histopatológicos y es bastante compleja.

Perros: Los tumores de la glándula mamaria son el tumor más común en las perras intactas. La mayoría de los tumores mamarios caninos se clasifican como neoplasias epiteliales y se dividen en tipos benignos y malignos. Los tumores epiteliales benignos incluyen el adenoma y el tumor mixto benigno. Los tumores epiteliales malignos incluyen los siguientes: 1) Carcinoma in situ 2) Carcinoma simple: tipos tubular, tubulopapilar, quístico-papilar, cribiforme 3) Carcinoma sólido 4) Comedocarcinoma 5) Carcinoma anaplásico 6) Carcinoma complejo. Las neoplasias caninas menos comunes incluyen el carcinoma de células escamosas, el carcinoma adenoescamoso, el carcinoma de células fusiformes, las neoplasias mesenquimales malignas, los carcinosarcomas (tumores mamarios mixtos malignos) y las neoplasias del pezón.

Gatos: Los tumores de la glándula mamaria son el tercer tumor más común de los gatos. La mayoría de los tumores mamarios (80-96%) son malignos y la mayoría de los tumores malignos son adenocarcinomas. Los sarcomas son raros. Suelen ser de crecimiento rápido y las metástasis son comunes.

Los esquemas de clasificación histopatológica en gatos son menos detallados que en el perro. Las neoplasias mamarias felinas suelen agruparse y clasificarse como bien diferenciadas (grado I), moderadamente diferenciadas (grado II) o mal diferenciadas (grado III).

INCIDENCIA / PREDISPOSICIÓN 

Perros

Las perras de edad mediana y avanzada son las más afectadas. El riesgo de neoplasia mamaria se vuelve significativo alrededor de los 7-8 años y continúa aumentando hasta alrededor de los 11-13 años de edad. Dentro de ese rango de edad, los tumores malignos pueden ser más comunes en los perros de más edad y los tumores benignos más comunes en los perros relativamente jóvenes. Estas neoplasias son extremadamente raras en las perras de menos de 5 años de edad

Los tumores mamarios son la neoplasia más común de las perras intactas, representando el 50-70% de todos los tumores que aparecen en esta hembras. La neoplasia mamaria es muy poco frecuente en los perros macho.

Aproximadamente el 50% de los tumores mamarios son benignos y el 50% son malignos. Los factores de riesgo que predisponen a un perro a padecer un tumor mamario también aumentan el riesgo de padecer otros tumores mamarios.

El comportamiento de un tumor mamario no predice el comportamiento de otro tumor mamario en la misma paciente, es decir antecedentes de un tumor mamario benigno no indican que los tumores posteriores sean también benignos. Las perras con antecedentes de tumores mamarios benignos incluso pueden tener una mayor probabilidad de desarrollar masas malignas.

Los lugares más comunes de metástasis son los ganglios linfáticos regionales, los pulmones, el hígado, los riñones y los huesos. Los tumores con indicadores de malignidad (por ejemplo, invasión vascular/linfática, metástasis en los ganglios linfáticos regionales) tienen más probabilidades de hacer metástasis en lugares distantes.

Las razas descritas con mayor riesgo son el caniche, el chihuahua, el perro salchicha, el yorkshire terrier, el maltés, el cocker spaniel, el springer spaniel inglés, el setter inglés, el spaniel bretón, el pastor alemán, el pointer, el doberman y el boston terrier. Existen datos contradictorios sobre el bóxer y el fox terrier, ya que algunos estudios sugieren un aumento del riesgo y otros una disminución del mismo.

Gatos

La incidencia de los tumores mamarios aumenta sustancialmente después de los 6 años, y la edad media de diagnóstico es de 10 a 12 años. Esporádicamente se han reportado neoplasias mamarias en gatas de tan sólo 9 meses de edad.

Se ha descrito una mayor incidencia en gatas domésticas de pelo corto, persas y siamesas, pudiendo ser la edad media de diagnóstico menor en estas últimas. Los machos pueden tener un incidencia de entre el 1 y el 5%              .

ETIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA

La exposición hormonal es importante en el desarrollo de los tumores mamarios. Las hormonas ováricas predisponen irreversiblemente a las glándulas mamarias al desarrollo de tumores. Las perras y las gatas que se esterilizan pronto (es decir, antes del primer ciclo estral) tienen un riesgo mucho menor de neoplasia mamaria en comparación con los animales intactos o los que se esterilizan más tarde. Un estudio demostró que las perras esterilizadas antes de su primer ciclo estral tenían un 0,5% del riesgo de desarrollar una neoplasia mamaria en comparación con los animales intactos. Las que se esterilizan después de un solo ciclo estral tenían un 8% del riesgo, y las que tienen ≥2 ciclos estrales antes de la esterilización tenían un 26% del riesgo. En las gatas, el riesgo de neoplasia mamaria es del 9% en las esterilizadas antes de los 6 meses y del 14% en las esterilizadas entre los 6 y los 12 meses de edad (en comparación con las gatas intactas).

La exposición a estrógenos o progestágenos exógenos también aumenta el riesgo de desarrollo de tumores, así como la dosis y el calendario de administración

La mayor prevalencia en determinadas razas de perros y gatos sugiere un componente genético en el desarrollo de los tumores mamarios. Los patrones de subexpresión o sobreexpresión de genes, que son factores de riesgo conocidos en el cáncer de mama humano, parecen ser similares a los patrones de los tumores mamarios caninos.

La obesidad en las primeras etapas de la vida de una perra se asocia con un mayor riesgo de neoplasia mamaria en comparación con los animales que tienen un peso inferior al normal en el momento de la pubertad. Esta asociación también podría darse en las gatas, pero no se ha reportado.

SIGNOS CLÍNICOS

Perro:

Las perras suelen presentarse por al menos una masa palpable en la zona de la cadena mamaria. Muchas hembras intactas (70%) con neoplasia mamaria tienen más de un tumor en el momento del diagnóstico. En el momento del diagnóstico, la mayoría de las perras afectadas están por lo demás sanas, y la enfermedad se limita a la glándula mamaria.

En el caso de los carcinomas mamarios inflamatorios, éstos suelen ser rojos, hinchados y dolorosos. Pueden exudar líquido o provocar una obstrucción linfática, con hinchazón y cojera de las extremidades adyacentes. Los perros con estos tumores inflamatorios tienen más probabilidades de presentar metástasis a distancia y signos de enfermedad sistémica (por ejemplo, letargia, anorexia, disnea, coagulopatía).

Gato:

La neoplasia mamaria suele presentarse como masas discretas y palpables dentro de la cadena mamaria. En el 25% de los gatos afectados pueden acompañarse de ulceración y necrosis tumoral extensa. Los pezones de las glándulas mamarias afectadas pueden estar eritematosos, edematosos y/o exudar líquido. Los tumores de las glándulas más caudales pueden estar asociados a edema de las extremidades posteriores, debido a la formación de trombos tumorales en las arterias femorales o a la disminución del retorno vascular de las venas femorales. Los gatos con metástasis de tumores mamarios pueden mostrar signos sistémicos (por ejemplo, pérdida de peso, inapetencia, letargo) y/o respiratorios (por ejemplo, intolerancia al ejercicio, disnea, cianosis).

DIAGNÓSTICO

Hallazgos de la exploración física/historia:

Normalmente, hay por lo menos una masa palpable en la cadena mamaria. Puede observarse un aumento de tamaño de los ganglios linfáticos regionales. La mayoría de las pacientes con masas mamarias están intactas desde el punto de vista reproductivo o si se les ha realizado una ovariohisterectomía, ha sido después de varios ciclos estrales

Pruebas de laboratorio:

Aunque los análisis sanguíneos suelen ser normales, son importantes para establecer los datos de referencia.

Algunos perros con carcinoma mamario no tratado y avanzado presentan anomalías en uno o más parámetros de coagulación (por ejemplo, tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activada, recuento de plaquetas, productos de degradación del fibrinógeno, actividad de la antitrombina III). Se desconoce el significado clínico de estas anomalías, pero es recomendable realizar pruebas de coagulación si hay o se sospecha una hemorragia. Una enfermedad neoplásica ya más avanzada se correlaciona con un mayor riesgo de coagulopatía. En perros y gatos con carcinoma mamario inflamatorio se han observado episodios de coagulación intravascular diseminada.

Radiografía torácica:

La radiografía torácica (3 vistas: ventrodorsal, lateral derecha e izquierda) se utiliza para buscar metástasis pulmonares o linfoadenopatía intratorácica. Se han reportado metástasis pulmonares en el 6-35% de los perros en el momento del diagnóstico. Los estudios más antiguos tienden a mostrar más perros con metástasis en el momento del diagnóstico inicial, probablemente porque el diagnóstico se hizo más tarde en el curso de la enfermedad (en comparación con los años más recientes).

En los gatos, el adenocarcinoma mamario es uno de los tumores que produce metástasis pulmonar más frecuentemente. Radiográficamente, el carcinoma mamario felino metastásico suele aparecer como nódulos pulmonares mal definidos, aunque también pueden aparecer nódulos bien definidos o patrones difusos (por ejemplo, pulmón consolidado, patrón pulmonar alveolar, derrame pleural.

Ecografía abdominal:

La ecografía abdominal tiene menos probabilidades de revelar anomalías que la radiografía torácica, pero es útil para buscar linfoadenopatías intraabdominales o metástasis. En los perros, los carcinomas mamarios inflamatorios pueden llegar a producir metástasis en la vejiga urinaria o en el aparato reproductor. En los tumores mamarios caninos no inflamatorios se han reportado metástasis renales y/o hepáticas en el 20-25% de los casos.

Citología:

La citología de las masas mamarias no siempre puede distinguir con precisión los tumores benignos de los malignos, pero sí que suele ser útil para descartar otros tumores (por ejemplo, lipoma, mastocitoma, tumor de células basales). Para evaluar si hay metástasis es importante la citología del ganglio linfático regional, incluso si el ganglio es normal a la palpación.

El drenaje linfático de los ganglios mamarios es complejo, especialmente en presencia de neoplasia. La metástasis puede producirse en varios ganglios linfáticos, incluidos los contralaterales, por lo que también se deben aspirar los ganglios linfáticos inguinales o axilares agrandados, independientemente de la localización del tumor primario. Si no hay linfoadenopatía, la ecografía puede ayudar a identificar y aislar los ganglios linfáticos que no son palpables.

Histopatología:

La histopatología es el estándar de oro para diagnosticar la neoplasia mamaria. Dependiendo del tamaño de la masa mamaria y de la disponibilidad de los resultados de las pruebas de estadificación antes de la cirugía, la histopatología puede realizarse en muestras de biopsia por incisión o por escisión. En la gata, la clasificación de los tumores se basa en características como la formación de túbulos, la atipia nuclear y celular, y el índice mitótico. También se han utilizado criterios generales de clasificación similares en los perros. La invasión en los sistemas linfático y/o vascular (27-57%) y/o el estroma circundante (42-88%) es común en los gatos.

TRATAMIENTO

La cirugía es el principal tratamiento para la neoplasia mamaria sin metástasis a distancia. Las técnicas quirúrgicas para la extirpación de tumores mamarios incluyen la lumpectomía (extirpación de la masa dejando gran parte de la glándula mamaria), la mamectomía (extirpación de una sola glándula mamaria), la mastectomía (extirpación de varias glándulas contiguas) regional, unilateral, bilateral y la mastectomía radical. La técnica ideal para cada caso depende de la especie y del número, tamaño y localización de los tumores mamarios.

En todos los procedimientos, la herida quirúrgica debe cerrarse en 2 ó 3 capas (tejido SC profundo, tejido SC, piel).

Perro:

Aproximadamente el 50% de las masas mamarias malignas en perros harán metástasis. Por lo tanto, todos los tumores mamarios sospechosos o confirmados deben someterse a una evaluación exhaustiva en busca de evidencias de enfermedad metastásica

Los tumores mamarios en las perras deben extirparse con el método más sencillo que elimine toda la enfermedad con márgenes limpios. Los tumores mamarios benignos y muchos tumores mamarios con potencial metastásico no hacen metástasis y se resuelven sólo con tratamiento local.

Para los perros con un solo tumor mamario, el objetivo es extirpar completamente la neoplasia, incluida la enfermedad microscópica en el margen del tumor. La anchura del margen no está bien definida para los tumores mamarios caninos. Una recomendación típica es incluir un margen lateral de alrededor de 2 cm y un plano fascial profundo. Este margen profundo puede incluir la fascia muscular abdominal y/o partes de la pared abdominal. Los márgenes adecuados pueden variar en función del tamaño total del tumor y del tamaño del tumor en relación con la paciente.

A menudo, se utilizan combinaciones de técnicas para tratar la enfermedad en cadenas mamarias opuestas y cuando existen múltiples tumores.

En los perros, normalmente la primera y la segunda glándulas mamarias (craneales) drenan al ganglio linfático axilar ipsilateral. La cuarta y la quinta glándulas mamarias (caudales) drenan al ganglio linfático inguinal superficial. La tercera glándula mamaria puede drenar al ganglio linfático axilar o al inguinal. El ganglio linfático inguinal suele extirparse con la quinta glándula. Los ganglios linfáticos axilares son de difícil acceso y normalmente sólo se extirpan si están agrandados o si la citología ha demostrado la existencia de metástasis.

En el caso de los tumores pequeños, la tumorectomía suele ser suficiente. Para los tumores más grandes, fijados o ulcerados, se suele realizar una mamectomía o una mastectomía regional. La mastectomía radical en cadena, unilateral o bilateral, puede realizarse cuando hay múltiples tumores mamarios. Las perras jóvenes con múltiples tumores pueden beneficiarse de las mastectomías en cadena bilaterales en un intento de prevenir el desarrollo de futuros tumores mamarios. Sin embargo, el uso de este enfoque está relativamente poco probado y no elimina el 100% del tejido mamario. Para perras que están intactas en el momento del diagnóstico suele recomendarse la ovariohisterectomía. Para evitar que el tumor penetre en la cavidad abdominal, primero se realiza la ovariohisterectomía y luego se extirpa la masa mamaria tras el cierre abdominal.

Una vez anestesiada la paciente y preparada la zona quirúrgica, es frecuente encontrar tumores mamarios adicionales que no eran fácilmente palpables con la perra despierta. Se debe informar a los propietarios de las mascotas de que puede ser necesario revisar el plan quirúrgico si se descubren masas mamarias adicionales. Es importante obtener el permiso del propietario para una cirugía adicional.

Los beneficios de la cirugía para el carcinoma mamario inflamatorio no están claros y muchos cirujanos oncológicos consideran que la cirugía está contraindicada para este tipo de tumor. Este tumor suele extenderse microscópicamente lejos de la masa palpable y las metástasis son muy frecuentes. La cicatrización de la herida también puede verse significativamente comprometida, y la CID es común con estos tumores, lo que aumenta enormemente el riesgo quirúrgico.

Gatos

En los gatos, más del 80% de los tumores mamarios son malignos, y un alto porcentaje de estas masas hacen metástasis. En las gatas, la metástasis entre las glándulas mamarias puede producirse a través de los sistemas linfático o vascular. Por lo tanto, se recomienda la escisión amplia de la masa mamaria y debería extirparse todo el tejido mamario (bilateral) en las gatas con tumores mamarios. Muchos gatos que desarrollan tumores mamarios desarrollan rápidamente tumores adicionales.

Para determinar el estadio de la enfermedad es esencial realizar una estadificación exhaustiva (p. ej., radiografías torácicas de 3 vistas y ecografía abdominal) tras la exploración inicial y las pruebas de laboratorio.

Si se realiza una mastectomía en cadena bilateral, puede hacerse como un procedimiento único o por etapas (es decir, dos mastectomías unilaterales realizadas con un intervalo de 3 a 5 semanas). La idoneidad para una mastectomía bilateral simultánea puede evaluarse pellizcando la piel ventral para ver si la piel lateral de cada glándula/cadena puede encontrarse en la línea media. La mastectomía por etapas permite que la piel se estire entre los procedimientos, evitando la dificultad respiratoria y el dolor excesivo asociados a la mastectomía bilateral en un único procedimiento quirúrgico

Además de eliminar los posibles focos de metástasis, estos procedimientos radicales reducen significativamente el riesgo de recidiva local. Los objetivos de la cirugía son eliminar 1) un margen de ≥1 cm alrededor de la masa y alrededor de los pezones no implicados, 2) todo el tejido mamario y 3) la fascia del músculo abdominal en cuanto a la profundidad de la masa (para conseguir márgenes profundos).

En los gatos, la primera glándula mamaria (craneal) drena siempre cranealmente al ganglio linfático axilar y la cuarta glándula (caudal) drena caudalmente al ganglio linfático inguinal superficial. Las glándulas segunda y tercera pueden drenar craneal o caudalmente. El drenaje a los ganglios linfáticos esternales puede producirse desde cualquier glándula, al menos en los gatos. Los ganglios linfáticos inguinales se extirpan de forma rutinaria con la escisión de la cuarta glándula. Los ganglios linfáticos axilares sólo se suelen extirpar si están aumentados de tamaño o si la citología revela metástasis.

Las pacientes obesas o con tumores muy grandes tienen más probabilidades de requerir dos cirugías. La muestra quirúrgica completa se somete a histopatología, con los márgenes marcados. Si no se ha realizado previamente, a veces se recomienda la ovariohisterectomía en el momento de la mastectomía en cadena.

Quimioterapia

A pesar de que los tumores mamarios son comunes, hay poca información disponible sobre la eficacia de la quimioterapia para los tumores de la glándula mamaria caninos o felinos.  La mayoría de los tratamientos médicos se consideran experimentales, especialmente los que se aplican como adyuvantes después de la cirugía.

Perro: En perros con tumores mamarios malignos y factores adicionales de mal pronóstico, enfermedad localmente avanzada o metastásica, o un tipo histológico biológicamente agresivo, el tratamiento adyuvante como la quimioterapia o la terapia antiangiogénica puede ser beneficioso. Se han utilizado varios fármacos como agentes únicos o en protocolos combinados en el entorno macroscópico con resultados modestos y tasas de respuesta en torno al 20%, siendo los más comunes la doxorrubicina, el carboplatino, la mitoxantrona, el 5-fluorouracilo y la ciclofosfamida

El paclitaxel y el docetaxel son difíciles de usar en perros porque los excipientes de las formulaciones comerciales pueden causar reacciones de hipersensibilidad en la administración intravenosa.

Gato: En la mayoría de los casos se recomienda quimioterapia postoperatoria. Para el tratamiento de carcinomas o adenocarcinomas, lo más habitual es recomendar protocolos basados en la doxorrubicina. A veces también se utilizan protocolos basados en la mitoxantrona o en el carboplatino.

Otros tratamientos médicos

Perros: La expresión de la COX-2 está aumentada en los tumores de la glándula mamaria malignos en comparación con los tumores de la glándula mamaria benignos o el tejido mamario normal y se asocia con un peor pronóstico. Los inhibidores de la COX-2 (piroxicam) sólo se han descrito en casos de carcinoma mamario inflamatorio como parte de un tratamiento multiterapéutico para mejorar la calidad de vida y aumentar la tasa de supervivencia en comparación con la quimioterapia sola. El piroxicam u otros AINE también pueden ser útiles para otros tipos de neoplasia mamaria. Se necesitan más estudios en otros tumores mamarios caninos antes de poder recomendar de forma rutinaria el uso de inhibidores de la COX-2 como terapia adyuvante

Se cree que la desmopresina (1 mcg/kg de desmopresina IV 30 minutos antes de la cirugía y 24 horas después de la misma), minimiza la propagación y la supervivencia de las células cancerosas mamarias residuales.

El tamoxifeno y los antagonistas hormonales relacionados se utilizan habitualmente en mujeres con cáncer de mama, pero sus beneficios no están probados en perros. El tamoxifeno no suele ser tolerado por las perras debido a sus importantes efectos secundarios pro-estrogénicos, como piometra, hinchazón y secreción vulvar, y cambios de comportamiento.

Gatos: En los pacientes felinos suele recomendarse la quimioterapia postoperatoria. La doxorrubicina se utiliza habitualmente en pacientes felinos, aunque existen informes contradictorios sobre su papel en la prolongación de la supervivencia. Muchos carcinomas mamarios felinos expresan la ciclooxigenasa-2 (COX-2), por lo que la inhibición de esta enzima por parte de los AINEs puede ser útil en los gatos. Sin embargo, los AINEs no se han evaluado ampliamente para los tumores mamarios felinos.

TERAPIA DE APOYO

Perro: El carcinoma mamario inflamatorio se asocia a menudo con edema localizado, ulceración y dolor. Los AINE pueden ayudar con el dolor y la inflamación, además de tener efectos antitumorales. Pueden ser necesarios analgésicos adicionales en casos graves o con metástasis óseas. En el caso de los tumores mamarios ulcerados, pueden estar indicados los antibióticos para la infección bacteriana secundaria.

Gato: Se necesita una analgesia adecuada para los gatos que se someten a una mastectomía radical en cadena. En combinación con la analgesia sistémica, la infiltración de la herida quirúrgica con bupivacaína antes del cierre de la herida parece disminuir el dolor en el postoperatorio inmediato después de la mastectomía radical bilateral. Algunos autores prefieren colocar un catéter permanente que permita la administración de bupivacaína cada 4 horas durante 24-48 horas en el postoperatorio. Los analgésicos (por ejemplo, AINE, opioides) también pueden ser necesarios para las gatas con tumores grandes, voluminosos y ulcerados o con metástasis óseas dolorosas. En el caso de los tumores mamarios ulcerados, pueden estar indicados los antibióticos para la infección bacteriana secundaria.

SEGUIMIENTO

Tras la extirpación quirúrgica, se recomiendan radiografías torácicas (3 vistas) y una posible ecografía abdominal cada 3 meses durante el primer año y cada 4-6 meses después. Para los animales tratados con quimioterapia, el protocolo de quimioterapia dicta la frecuencia de seguimiento. En cada tratamiento de quimioterapia deben realizarse una exploración física, y análisis sanguíneos como hemograma y perfil bioquímico.  

PRONÓSTICO

Perro: Los perros que tienen tumores mamarios con un diámetro <3 cm sobreviven más tiempo que aquellos cuyos tumores son más grandes. Los tumores bien diferenciados (de bajo grado) tienen un mejor desenlace que los mal diferenciados (de alto grado). Además del grado, hay otras características histológicas asociadas a un pronóstico más reservado como la invasión vascular, la invasión del estroma y un alto índice AgNOR .

El pronóstico empeora a medida que avanza el estadio de la enfermedad. Los perros con enfermedad localizada obtienen mejores resultados que los que tienen metástasis en los ganglios linfáticos (estadio IV de la enfermedad), y ambos grupos obtienen mejores resultados que los perros con metástasis a distancia (estadio V de la enfermedad).

Los perros con las formas más comunes de carcinoma mamario suelen tener un mejor pronóstico que los que tienen sarcoma mamario o carcinoma mamario inflamatorio..

Gatos: Los tumores malignos suelen crecer rápidamente y se reportan metástasis en el 50-90% de los pacientes. Los lugares más frecuentes de metástasis incluyen los ganglios linfáticos regionales y los pulmones. Las metástasis hepáticas y pleurales también son comunes. También se ha informado de metástasis en las glándulas suprarrenales, el diafragma, los riñones, el bazo, el cerebro y los huesos.

El pronóstico de las gatas con neoplasia mamaria metastásica es muy pobre. La metástasis pulmonar es la causa más común de muertes relacionadas con el carcinoma mamario.

El tamaño del tumor afecta al pronóstico. Las gatas operadas de tumores mamarios con un volumen ≤8 cm3 tienen un MST de 4,5 años, comparado con 2 años para las que tienen un volumen tumoral de 9-27 cm3 y 6 meses para los tumores >28 cm3.

Los tumores malignos de bajo grado son infrecuentes, pero la mayoría de los gatos (dependiendo del estudio, el 50-100%) con tumores de bajo grado o bien diferenciados sobreviven durante más de 1 año. Sólo el 10% de los gatos con tumores de alto grado están vivos al año después del tratamiento sólo con cirugía.

Los tumores con componentes tanto mioepiteliales como epiteliales (por ejemplo, adenomioepitelioma, carcinoma adenoide quístico, carcinoma mioepitelial bifásico [complejo]) parecen tener un mejor pronóstico a largo plazo en comparación con las neoplasias puramente epiteliales.

ABSTRACTS

Sialocoele felino: presentación clínica, tratamiento y desenlace en 19 casos.

Bobis-Villagrá D, Rossanese M, Murgia D, Pisani G, Vallefuoco R, Matres-Lorenzo L, Bourbos A, Cantatore M, Cinti F.
J Feline Med Surg. 2021 Sep 20

  • El objetivo de este estudio observacional retrospectivo fue describir la presentación clínica, el tratamiento y el desenlace de los gatos con sialocoele.
  • Se realizaron búsquedas retrospectivas en los informes clínicos de siete hospitales de referencia para identificar gatos con sialocoele entre 2007 y 2021. Se identificaron 19 gatos.
  • Los signos clínicos más comunes fueron ptialismo, disfagia y anorexia. La localización del sialocoele fue cervical (n = 6), sublingual (n = 6), cervical/sublingual (n = 3), facial (n = 2), cervical/faríngeo (n = 1) y cigomático (n = 1). Las glándulas salivales afectadas fueron la mandibular-sublingual (n = 15), la mandibular-sublingual/parotídea (n = 1), la cigomática/parotídea (n = 1) y la parótida (n = 2). La etiología del sialocoele fue traumática en dos casos, neoplásica en un gato y desconocida en 16 gatos. Se realizó una sialoadenectomía en 11 gatos. Otros tratamientos incluyeron la marsupialización de la ránula (n = 3), el drenaje con aguja (n = 2), la incisión simple (n = 2) y la ligadura del conducto parotídeo (n = 1). La mediana del tiempo de seguimiento fue de 399 días (rango 15-1460). La única complicación observada en un gato fue un seroma postoperatorio. No se informó de ninguna recidiva.
  • El estudio concluye que los sialocoeles salivales felinos son relativamente raros y tienen un buen pronóstico. Pueden tratarse con éxito mediante sialoadenectomía, aunque con una selección adecuada de los casos, también puede utilizarse un enfoque más conservador.
ABSTRACTS

Ensayo clínico aleatorio que compara la eficacia analgésica perioperatoria del tramadol oral y el tramadol intramuscular en gatos.

Bauquier SH.
J Feline Med Surg. 2021 Sep 8

  • El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia analgésica del tramadol oral en gatos sometidos a ovariohisterectomía.
  • En un ensayo clínico controlado, aleatorizado y ciego, se incluyeron 24 gatas domésticas, clasificación I de la Sociedad Americana de Anestesiología, de entre 4 y 24 meses de edad, admitidas para una ovariohisterectomía. Las gatas fueron asignadas al grupo de tramadol oral (GOT, n = 12) o al grupo de tramadol intramuscular (GIMT, n = 12). En el GOT, se administró tramadol (6 mg/kg) por vía oral 60 minutos, y solución salina por vía intramuscular 30 minutos, antes de la inducción de la anestesia. En el GIMT, se administró azúcar granulado en cápsulas por vía oral 60 minutos y tramadol (4 mg/kg) por vía intramuscular 30 minutos antes de la inducción de la anestesia. En ambos grupos, se administró dexmedetomidina (0,007 mg/kg) por vía intramuscular 30 minutos antes de la inducción de la anestesia con propofol intravenoso. La anestesia se mantuvo con isoflurano en oxígeno y se administró atipamezol (0,037 mg/kg) por vía intramuscular 10 minutos después de la extubación. Se utilizó la escala UNESP-Botucatu para realizar las evaluaciones del dolor antes de la premedicación y a los 20, 60, 120, 240 y 360 minutos después de la extubación o hasta que se administrara la analgesia de rescate. Se comparó entre grupos las puntuaciones de dolor postoperatorio a los 60 minutos y las puntuaciones de dolor postoperatorio, así como las incidencias de la analgesia de rescate
  • No hubo diferencias significativas entre los grupos para las puntuaciones de dolor a los 60 minutos (P = 0,68). La puntuación de dolor postoperatorio más alta fue mayor para GIMT en comparación con GOT (P = 0,04). Sólo dos gatos necesitaron analgesia de rescate, ambos del grupo GIMT. La incidencia de la analgesia de rescate no fue significativamente diferente entre los grupos (P = 0,46).
  • En el presente estudio, la administración preoperatoria de tramadol oral a 6 mg/kg a los gatos proporcionó una analgesia adecuada durante 6 horas tras la cirugía de ovariohisterectomía.
ABSTRACTS

Influencia de los factores maternos, anestésicos y quirúrgicos en la supervivencia neonatal tras una cesárea de urgencia en 78 perros: Un estudio retrospectivo (2002 a 2020).

Schmidt K, Feng C, Wu T, Duke-Novakovski T.
Can Vet J. 2021 Sep;62(9):961-968

  • La tasa de mortalidad neonatal (TMN) puede verse afectada por el estado físico de la madre, la anestesia y la incisión uterina o la extracción en bloque del neonato.
  • En este estudio, se revisaron los informes de 78 perras que ingresaron para cesárea de urgencia y se evaluó la asociación de los factores seleccionados con el número de cachorros muertos en el momento del alta hospitalaria. Los datos obtenidos en el momento del ingreso incluían: edad, tamaño corporal pequeño o grande, temperatura rectal, hematocrito, proteínas totales en suero, urea en sangre, glucosa, cachorro en el canal pélvico y frecuencia cardíaca. Se evaluaron asociaciones entre las variables, administración de opioides, propofol, alfaxalona, isoflurano y sevoflurano, y los tiempos de anestesia/cirugía y la técnica quirúrgica.
  • Hubo 238 cachorros vivos y 38 perras tuvieron 58 cachorros muertos; la TMN fue del 19,6%. La mortalidad se asoció a la presencia de los cachorros en el canal pélvico (P = 0,003) y a la duración de la anestesia > 80 minutos (P = 0,029). La edad > 8 años (P = 0,054) y el tiempo de inducción hasta el inicio de la cirugía > 30 minutos (P = 0,17) podrían estar asociados a la mortalidad.
  • Los resultados sugieren que, frente a una distocia obstructiva, realizar la cesárea en el momento oportuno y de forma expeditiva y un tiempo de inducción hasta el inicio de la cirugía < 30 minutos son importantes para la supervivencia de los cachorros.
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Estudio retrospectivo y análisis de supervivencia en perras con tumores mamarios esterilizadas al mismo tiempo que la mastectomía.

Banchi P, Morello EM, Bertero A, Ricci A, Rota A.
Vet Comp Oncol. 2021 Aug 5

  • El objetivo del este estudio era evaluar retrospectivamente si realizar la esterilización simultáneamente a la mastectomía aumentaba la supervivencia libre de enfermedad (SLE) en perras con tumores mamarios e investigar la utilidad de los datos clínicos a la hora de diseñar un plan quirúrgico que incluya la gonadectomía. 
  • Se recuperaron las características de 225 perras que suponían 489 tumores. De las 116 perras operadas, 52 se sometieron a mastectomía y ovariectomía, 46 a mastectomía sola y 18 ya estaban esterilizadas en el momento de la mastectomía. 
  • La SLE fue más larga para las perras sometidas a ovariectomía y mastectomía en comparación con las que se dejaron intactas (p = 0,00064) o que ya estaban esterilizadas (p = 0,0098). El estado de esterilización afectó al tamaño del tumor (esterilizada: 2,75 cm ± 2,72; intacta: 1,76 cm ± 2,04; p = .039), pero no a la malignidad (p > .05). Se detectaron diferencias de edad entre los animales con tumores benignos y malignos (años: 9,1 ± 2,8 y 10 ± 2,3; p = 0,004), con tumores múltiples y únicos (años: 10,18 ± 2,6 y 9,3 ± 2,8; p = 0,007), y entre perras de raza pura y mixta (años: 10,46 ± 1,78 y 9,27 ± 2,68; p = 0,005). Los tumores malignos eran más grandes que los benignos (2,17 cm±2,31 y 1,34 cm ±1,82; p = .005) y el tamaño aumentaba según el grado de malignidad. La SLE fue más corta para los animales que presentaban tumores de >2 cm de tamaño (p < .006) y con tumores en el primer par de glándulas mamarias torácicas (p = .00009). 
  • Los autores sugieren que se debería sugerir la gonadectomía a los propietarios de perras intactas con tumores mamarios y se debería considerar cuidadosamente la edad, el tamaño del tumor y la localización al realizar la cirugía.
ABSTRACTS

Hallazgos clínicos, manifestaciones neurológicas y supervivencia de perros con insulinoma: 116 casos (2009-2020).

Ryan D, Pérez-Accino J, Gonçalves R, Czopowicz M, Bertolani C, Tabar MD, Puig J, Ros C, Suñol A.
J Small Anim Pract. 2021 Jul;62(7):531-539.

  • El objetivo del estudio era revisar los hallazgos clínicos y el desenlace en perros diagnosticados de insulinoma, y evaluar qué factores podrían predecir la supervivencia global. Además, también se pretendía describir las manifestaciones neurológicas de esta población y su correlación con la supervivencia. 
  • Se realizó un estudio multicéntrico retrospectivo de los casos de insulinoma canino (2009 a 2020). La identificación, la historia clínica, la exploración neurológica, los hallazgos diagnósticos, el tratamiento y el desenlace se obtuvieron de los informes clínicos. Se incluyeron 116 casos entre todos los centros.
  •  La mediana de duración de los signos clínicos antes de la presentación fue de 1,5 meses. Los signos clínicos de presentación más comunes fueron la debilidad (59,5%), ataques epilépticos (33,6%) y cambios de conciencia o comportamiento (27,6%). En 3 perros hubo la sospecha de discinesia paroxística. Treinta y dos perros tenían un examen neurológico anormal, que mostraba con mayor frecuencia, un nivel reducido de conciencia con disminución de la capacidad de respuesta a los estímulos (entre el letargo y el estupor) (28,1%), disminución de los reflejos de retirada (21,9%) y ausencia de respuesta de amenaza (18,8%). La supervivencia global de los perros sometidos a cirugía (20 meses) fue significativamente mayor que en los tratados médicamente (8 meses; cociente de riesgo ajustado: 0,33; intervalo de confianza del 95%: 0,18, 0,59). La presencia de metástasis fue la única otra variable asociada al pronóstico (cociente de riesgo ajustado: 1,72; intervalo de confianza del 95%: 1,02, 2,91).
  • Los autores destacan que los signos clínicos del insulinoma canino son vagos e inespecíficos, siendo la debilidad, los ataques epilépticos y los cambios en la mentalidad o el comportamiento los más comúnmente reportados. Las principales manifestaciones neurológicas fueron la obturación mental y la neurolocalización en el cerebro anterior. Los perros sometidos a cirugía tuvieron una mayor supervivencia global en comparación con los casos tratados médicamente, y los perros con metástasis tuvieron una menor supervivencia global independientemente de la modalidad de tratamiento. Las anomalías en el examen neurológico no se correlacionaron con el pronóstico.
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Lesiones digitales en perros: un análisis estadístico por razas de 2.912 casos.

Grassinger JM, Floren A, Müller T, Cerezo-Echevarria A, Beitzinger C, Conrad D, Törner K, Staudacher M, Aupperle-Lellbach H.
Vet Sci. 2021 Jul 17;8(7):136.

  • Aunque la predisposición de raza a las neoplasias digitales caninas es bien conocida, hasta ahora no existe ningún análisis estadístico que identifique las razas menos afectadas. Para ello, se analizaron estadísticamente 2912 dedos caninos amputados enviados entre 2014 y 2019 al Laboklin GmbH & Co. KG para realizar diagnósticos de rutina. 
  • La población de estudio estaba formada por 155 razas diferentes (las más comunes: 634 mestizos, 411 Schnauzers, 197 Labradores Retriever, 93 Golden Retriever). Había procesos no neoplásicos en 1246 (43%), lesiones de tipo tumoral en 138 (5%) y neoplasias en 1528 casos (52%). Los tumores benignos (n = 335) se caracterizaban por 217 queratoacantomas subungueales, 36 histiocitomas, 35 plasmocitomas, 16 papilomas, 12 melanocitomas, 9 tumores de las glándulas sebáceas, 6 lipomas y 4 tumores óseos. Las neoplasias malignas (n = 1193) incluían 758 carcinomas de células escamosas (CCE), 196 melanomas malignos (MM), 76 sarcomas de tejidos blandos, 52 mastocitomas, 37 sarcomas no especificados, 29 neoplasias anaplásicas, 24 carcinomas, 20 tumores óseos y 1 sarcoma histiocítico. Las razas predispuestas para el CCE fueron el Schnauzer (log OR = 2,61), el Briard (log OR = 1,78), el Rottweiler (log OR = 1,54), el Caniche (log OR = 1,40) y el Teckel (log OR = 1,30). Los Jack Russell Terrier (log OR = -2,95) estaban significativamente menos afectados por el CCE que los Mestizos. Los MM acrales fueron significativamente más frecuentes en los Rottweiler (log OR = 1,88) y los Labrador Retriever (log OR = 1,09). En cambio, los Dachshunds (log OR = -2,17), los Jack Russell Terrier (log OR = -1,88) y los Rhodesian Ridgebacks (log OR = -1,88) se vieron raramente afectados. Esto contrasta con la conocida predisposición de los Dachshunds y los Rhodesian Ridgebacks a las neoplasias melanocíticas orales y cutáneas. 
  • Se necesitarían más estudios para explicar las razones subyacentes para la predisposición o "resistencia" de las razas al desarrollo de tumores acrales específicos y/o de otras localizaciones.
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Efecto a largo plazo del tratamiento repetido con acetato de deslorelina en perras para el control de la reproducción.

Sp B, J P, Mp K, Im R.
Theriogenology. 2021 Jul 26;173:73-82

  • Los análogos de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) de acción prolongada, se han utilizado fuera de etiqueta para suprimir el celo en perras predispuestas a los efectos secundarios de la esterilización.
  • En este estudio se evaluaron los datos sobre la salud de los últimos 12 años de perras sin tratamiento previo con progestágenos que recibieron acetato de deslorelina (DA) para suprimir el celo por primera vez antes de los 4,5 años de edad. La población del estudio incluyó 32 perras con propietario tratadas repetidamente con implantes de 4,7 mg o 9,4 mg de DA durante un periodo de 5,3 ± 3,4 años (rango 0,5-11,3 años). Mediante un cuestionario, se valoró la información de seguimiento relativa a los efectos secundarios inmediatos de la DA que se produjeron en los cinco meses siguientes al primer tratamiento con DA (n = 23), así como los efectos secundarios a largo plazo de la supresión gonadal sostenida que se produjeron después de cinco meses hasta tres años (n = 2), de tres años hasta cinco años (n = 2) o más de cinco años (n = 8).
  • El tratamiento se consideró exitoso, es decir, no se habían producido efectos secundarios importantes que requirieran tratamiento médico, en 26 de 32 (81 %) perras. En las seis perras restantes, los siguientes efectos secundarios importantes llevaron a la interrupción del tratamiento: incontinencia urinaria persistente (n = 1), celo inducido recurrente (n = 1), enfermedad uterina (n = 3) y/o tumor ovárico (n = 3). Las perras se recuperaron completamente tras la esterilización quirúrgica y/o la retirada del implante DA. Los efectos secundarios menores que no requirieron terapia ni afectaron al bienestar de los animales incluyeron cambios de peso corporal (n = 18), cambios sutiles de comportamiento (n = 13), celo inducido (n = 12), cambios en el pelaje (n = 11), pseudociesis (n = 6), incontinencia urinaria transitoria (n = 4), y/o engrosamiento temporal de la pared uterina con poco contenido anecogénico (n = 2).
  • Para valorar una posible relación causal entre los efectos secundarios adversos y el tratamiento con DA se deberían realizar otros estudios entre grupos de perras tratadas con GnRH, intactas y esterilizadas, de razas y edades similares. No obstante, la aplicación de DA antes de los 4,5 años de edad puede ser un medio para posponer la esterilización quirúrgica durante varios años en razas con alto riesgo de desarrollar incontinencia urinaria. Es importante que, antes de utilizar la DA en las perras, los propietarios deben estar completamente informados de los posibles efectos secundarios.