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Dermatología

PATOLOGÍAS

Alergia alimentaria felina

La reacción alimentaria adversa (Adverse food reaction AFR) es una respuesta anormal atribuida a la ingestión de un alimento o un aditivo alimentario. Las reacciones alimentarias adversas en los seres humanos y los animales se dividen en dos subtipos, la intolerancia a los alimentos y la alergia a los alimentos.

La intolerancia alimentaria es una respuesta fisiológica no inmunológica y anormal a los alimentos. La alergia alimentaria es una reacción adversa inmunomediada a un antígeno alimentario. Aunque las AFR pueden producirse en varios lugares anatómicos, la mayoría de los gatos con AFR desarrollan signos dermatológicos.

El término reacción cutánea adversa a los alimentos (cutaneous adverse food reaction CAFR) describe las AFR asociadas a la piel.

Etiología

Cualquier antígeno alimentario es potencialmente alergénico si puede alcanzar y estimular las células inmunitarias asociadas a la alergia, especialmente las células T-helper 2. Algunos alimentos pueden ser más propensos que otros a causar una alergia alimentaria. En perros, se cree que los alérgenos alimentarios caninos más importantes son glicoproteínas termoestables e hidrosolubles de entre 10-70 kilodaltons (kDa), aunque también pueden producirse reacciones a péptidos más pequeños (3-5 kDa). Todavía no se han realizado este tipo de estudios en gatos.

Las glicoproteínas pueden ser alergénicas tanto en su forma nativa, como tras su modificación por cocción o digestión, presumiblemente por la exposición de nuevos epítopos alergénicos en la proteína modificada. Los alérgenos que son más resistentes a la digestión pueden convertirse en alergénicos tras su paso intacto por el estómago cuando se comen en grandes cantidades

Las causas reportadas de alergia alimentaria en los gatos varían. En una revisión de 8 publicaciones con 78 gatos con CAFR, las causas reportadas con mayor frecuencia fueron la carne de vacuno (18%), el pescado (17%), el pollo (5%), el trigo, el maíz, los lácteos (4%), y el cordero (3%). Otras causas descritas de CAFR son los huevos, la carne de cerdo, el conejo, la carne de ballena y la cebada.

Los gatos pueden desarrollar una AFR a más de un ingrediente alimentario a la vez. La ubicación geográfica y la estación de tiempo (factores que influyen en la intensidad en que determinados alérgenos pueden ser incluidos en los pet-foods) probablemente desempeñen cierto papel en la prevalencia de un alérgeno alimentario concreto. Los alérgenos no proteicos pueden incluir hongos, conservantes y colorantes.

En gatos, cuando se evalúan las posibles fuentes dietéticas de alergia en un individuo, la reactividad cruzada entre diferentes alimentos es una cuestión importante. Las reacciones cruzadas pueden hacer que un gato tenga una reacción alérgica sin haber estado expuesto previamente a ese alimento específico. Pueden producirse reacciones cruzadas entre alimentos (por ejemplo, frutas y verduras) y alérgenos ambientales (por ejemplo, pólenes de plantas), y entre diferentes alimentos (por ejemplo, carnes de diferentes animales). Además, en algunos animales puede producirse un solapamiento entre las alergias ambientales y la CAFR debido a la reactividad cruzada entre los alérgenos inhalados e ingeridos, o por la ingestión periódica de alérgenos ambientales no alimentarios, como los ácaros. En humanos, también se han documentado reacciones cruzadas entre el polen de las gramíneas, varias frutas y granos de cereales, pero todavía no se han descrito suficientemente en gatos.

Epidemiología/Prevalencia

No se han observado predilecciones por la raza, la edad o el sexo. Los gatos de todas las edades pueden desarrollar alergias alimentarias (rango de 3 meses a 15 años, mediana de 4-5 años). Se han diagnosticado CAFR a los 6 meses de edad en el 9% de gatos y al año de edad en el 23%.

Los estudios de prevalencia de las alergias alimentarias en los gatos varían según la ubicación geográfica (que influye en las prácticas de alimentación), los criterios de diagnóstico, los métodos de diagnóstico, los sesgos en la selección de casos y las imprecisiones en la estimación. Estos factores probablemente conduzcan a una menor prevalencia general de AFR en los gatos que en perros. Mientras que en la población de gatos que atienden a las clínicas veterinarias, la prevalencia de CAFR suele ser <1%, puede llegar a 12-21% de los gatos con prurito y el 5-13% de gatos con enfermedad cutánea alérgica lesional. La prevalencia parece ser lo suficientemente alta como para tener que incluir la CAFR en el diagnóstico diferencial de gatos con sospecha de dermatitis alérgica, especialmente en los que tienen prurito no estacional.

Fisiopatología

La patogénesis de las alergias alimentarias no es del todo conocida. Existen factores predisponentes como la dieta previa, la genética, el estado de salud concurrente y el estado inmunitario. Es probable que la alergia alimentaria implique respuestas mediadas por la inmunoglobulina E (lgE) (hipersensibilidad de tipo I) y/o no mediadas por la lgE (hipersensibilidad de tipo III y IV). También se ha documentado la formación de inmunocomplejos, la deposición de complemento y las respuestas de la inmunidad celular. Las reacciones alérgicas pueden producirse entre horas y días después de la exposición al alérgeno perjudicial.

La respuesta inmunitaria a los alimentos (es decir, la alergia alimentaria) es un proceso anormal ya que el organismo dispone de varios mecanismos para suprimir estas respuestas inmunitarias a los alimentos, lo que se denomina tolerancia oral. Los factores que influyen en la tolerancia oral son la integridad de la barrera epitelial intestinal, las células presentadoras de antígenos que inducen la tolerancia y las células reguladoras T. La falta de activación de la tolerancia oral y/o su ruptura puede conducir a un aumento de la reactividad inmunológica y a la alergia alimentaria.

Los acontecimientos que facilitan el desarrollo de la alergia alimentaria interfieren con la barrera normal de la mucosa (por ejemplo, virus, parásitos, bacterias, toxinas), y contribuyen a la desregulación del sistema inmunitario gastrointestinal o a la presentación anormal de antígenos al este sistema inmunitario.

Se desconoce cómo exactamente la exposición a los alimentos conduce al CAFR. Se han formulado tres hipotéticas vías:

  1. El alérgeno libre es transportado desde los intestinos hasta la piel o los ganglios linfáticos periféricos.
  2. Los alérgenos en las células presentadoras de antígenos son transportados desde el intestino a la piel.
  3. La exposición a los alérgenos se produce por vía percutánea como resultado de una función de barrera cutánea potencialmente alterada.

Signos clínicos

El inicio de los signos clínicos en los gatos puede ocurrir más tarde que en los perros, y afectan a varios sistemas orgánicos. Los estudios que evalúan la incidencia de las manifestaciones clínicas de la AFR han demostrado sesgos en función de la especialidad del autor (internista frente a dermatólogo), por lo que se desconoce la verdadera incidencia de las manifestaciones clínicas. Aunque la piel es el sistema orgánico más comúnmente afectado, la alergia alimentaria es una de las enfermedades cutáneas más pleomórficas de perros y gatos, y puede imitar otras dermatosis. Un gato con prurito no estacional que afecte principalmente a la cabeza y al cuello es fuertemente sugestivo de CAFR. Los episodios anafilácticos son muy raros.

Signos cutáneos: La piel es el sistema orgánico más comúnmente afectado, y hasta el 77% de los gatos muestran sólo signos cutáneos. La mayoría de los gatos presentan prurito, normalmente alrededor de la cara, la cabeza, así como en otros lugares (por ejemplo, patas, abdomen, orejas). Pueden existir verdaderas lesiones cutáneas o no, siendo las más comunes la dermatitis miliar, dermatitis facial y del cuello, la alopecia simétrica autoinducida, el eritema y las dermatosis eosinofílicas (por ejemplo, placa eosinofílica, granuloma, úlceras indolentes). Las lesiones menos comunes incluyen alopecia no simétrica autoinducida, úlceras/erosiones, dermatitis exfoliativa, angioedema, urticaria, otitis externa y nódulos cervicales no pruriginosos. Con la cronicidad, la piel puede volverse hiperpigmentada o liquenificada. Todas estas lesiones cutáneas pueden ocurrir también con otras enfermedades de la piel de los felinos y no son patognomónicas de CAFR.

Signos Gastrointestinales: Algunos gatos presentan signos gastrointestinales, con o sin signos cutáneos. Los signos gastrointestinales incluyen vómitos, dolor abdominal, diarrea, salivación, flatulencia y enfermedad inflamatoria intestinal, incluyendo colitis linfocítica-plasmática. Los vómitos asociados a la AFR son más frecuentes en gatos que en perros.

Otros signos: Otros signos clínicos poco comunes incluyen conjuntivitis, comportamiento hiperactivo y signos respiratorios. Es importante recordar que todos estos signos ocurren más comúnmente con enfermedades distintas a la AFR.

Diagnóstico

Las alergias alimentarias sólo pueden diagnosticarse a partir de una respuesta clínica positiva a un ensayo de dieta de eliminación y la posterior recaída de los signos clínicos con la dieta de provocación. Por ahora no existe la suficiente evidencia científica de que alguna prueba de sangre, saliva o pelo sea útil para el diagnóstico de las alergias alimentarias en perros y gatos.

Hallazgos del examen físico/historia: Los signos clínicos de CAFR pueden ser indistinguibles de las alergias ambientales. Sin embargo, la reseña del animal y los antecedentes pueden aumentar el índice de sospecha de CAFR. Hay que considerar la CAFR en cualquier gato con prurito no estacional, así como en gatos con prurito durante todo el año y brotes estacionales, porque la alergia alimentaria puede ocurrir con alergias ambientales exacerbadas estacionalmente o hipersensibilidad a la picadura de pulgas. Aunque no todos los gatos con alergia alimentaria tienen signos gastrointestinales, la presencia de estos signos, además de signos cutáneos de alergia aumenta el índice de sospecha de CAFR. Los gatos pueden desarrollar CAFR a cualquier edad, pero se debe tener en cuenta que un gato con CAFR puede desarrollar signos cutáneos tanto a edades más tempranas como más avanzadas que con otras enfermedades de hipersensibilidad (por ejemplo, alergias ambientales). Se debería considerar la posibilidad de una CAFR en cualquier gato de <6 meses o >6 años de edad que presente prurito o signos clínicos, especialmente si no tienen una historia previa de enfermedad cutánea.

La aparición de los signos clínicos coincidiendo con un cambio repentino de dieta es poco común en las alergias alimentarias. Lo más frecuente es que el gato alérgico a los alimentos haya estado expuesto a una dieta o a sus ingredientes durante meses o años antes de desarrollar una reacción de hipersensibilidad. La elaboración de una lista de preguntas específicas sobre el historial dietético es vital, y debería incluir una relación de la alimentación actual y previas, comidas de mesas, snacks, recompensas, medicamentos masticables y no masticables, y juguetes.

Citología: Las infecciones bacterianas secundarias (normalmente Staphylococcus pseudintermedius o Staphylococcus aureus) y/o por levaduras (normalmente Malassezia pachydermatis) son comunes y pueden contribuir o exacerbar el prurito y la gravedad de las lesiones dermatológicas. Es importante realizar una citología de la piel en cualquier paciente en el que se sospeche una infección secundaria. Esto es especialmente importante porque las infecciones cutáneas continuas pueden perpetuar el prurito o las lesiones cutáneas durante una dieta de eliminación, incluso si el componente alérgico está mejorando con la dieta. Cuando se sospecha de infección del conducto auditivo conviene realizar una citología del oído.

Ensayo de dieta de eliminación: El estándar de oro para el diagnóstico de la alergia alimentaria es una dieta de eliminación de 6 a 12 semanas de duración, con antígenos limitados y una dieta de provocación subsiguiente (es decir, un desafío alimentario) Los síntomas gastrointestinales suelen mejorar en 2 semanas, y el 90% de los perros y gatos muestran una mejora de los signos cutáneos hacia las 8 semanas. En los gatos, hay que continuar con la dieta de eliminación durante un mínimo de 6 semanas. Durante la provocación, puede producirse una recaída de los signos clínicos entre minutos y 14 días después de la exposición a los alimentos.

Existen dos amplias categorías de dietas de prueba "hipoalergénicas" apropiadas para las dietas de eliminación a saber, las nuevas proteínas y las proteínas hidrolizadas. Las dietas de proteínas nuevas son dietas con limitación de antígenos en las que la fuente de proteínas no ha sido ingerida previamente por el paciente. Estas dietas pueden estar disponibles comercialmente o cocinadas en casa. Existen clínicos que recomiendan las dietas caseras porque pueden tener un mejor grado de limitación y control de los ingredientes, y las consideran más eficaces que las dietas comerciales. Pero estas dietas caseras requieren una gran cooperación por parte de los propietarios durante un período de varias semanas, pueden ser más caras que una dieta comercial, y son difíciles de equilibrar nutricionalmente. Las dietas de proteínas hidrolizadas son dietas con limitación de antígenos en las que se hidroliza (degrada) la proteína en fragmentos peptídicos más pequeños (idealmente <10 kDa), lo que teóricamente confiere una mayor digestibilidad y una menor antigenicidad.  Sin embargo, algunos perros alérgicos a los alimentos siguen reaccionando a la versión hidrolizada de sus alérgenos alimentarios, y es factible que también se produzca una situación similar en gatos. 

No se recomiendan las dietas de venta libre (Over-the-counter OTC) para una dieta de eliminación porque pueden contener ingredientes no etiquetados o contaminantes que pueden ser una fuente de alergia y confundir el ensayo de la dieta.

Entre los factores específicos del paciente que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar una dieta de eliminación, se encuentran los siguientes:

  1. Historial dietético del paciente: Es necesario obtener un historial detallado ya que se debe elegir una dieta que no contenga ningún ingrediente conocido de proteínas e hidratos de carbono ingeridos previamente. Hay que determinar si se ha observado alguna reacción alérgica previamente después de ingerir un ingrediente. Es importante considerar que las nuevas proteínas alimentarias que antes se consideraban novedosas se han vuelto más comunes en las dietas de mantenimiento.
  2. Reactividad cruzada de los alérgenos: Se deben considerar la reactividad cruzada de las proteínas cuando intente identificar una nueva fuente de proteínas para la dieta de eliminación.
  3. Salud del paciente: la etapa de la vida del paciente y las condiciones médicas concurrentes pueden estar asociadas con requisitos nutricionales específicos. Se debe tener en cuenta la palatabilidad de las distintas fórmulas de la dieta y/o las preferencias de los alimentos enlatados húmedos frente a los secos para aumentar la probabilidad de que el paciente coma los alimentos prescritos durante la dieta de eliminación.

La falta de respuesta a una dieta de eliminación no descarta necesariamente la CAFR. Puede ser necesaria más de una dieta de eliminación para pacientes con una alta sospecha de CAFR. Existen numerosas razones para no responder a una dieta de eliminación, entre ellas las siguientes:

  1. Selección inadecuada de los ingredientes, es decir, no son lo suficientemente nuevos, reactividad cruzada, hipersensibilidad a los aditivos
  2. Fragmentos alergénicos residuales que quedan en el hidrolizado.
  3. Contaminantes o impurezas no etiquetados en la dieta
  4. Mal cumplimiento de las normas
  5. Hipersensibilidades concurrentes (en hasta el 65% de los gatos) que provocan una respuesta parcial pero incompleta a una dieta de eliminación
  6. Infecciones bacterianas o por hongos secundarias no tratadas

La falta de cumplimiento por parte de los propietarios es una de las principales razones de porque las dietas de eliminación no son seguidas y/o completadas. Hablar responsablemente con el propietario sobre sus preferencias mejora el cumplimiento de las dietas de eliminación.

Una buena conversación con el propietario puede revelar incumplimientos no intencionados o desconocidos. Algunos ejemplos son el uso de medicamentos aromatizados, medicamentos a base de gelatina, juguetes masticables aromatizados y la ingestión de alimentos o heces de otros animales que podrían contener materiales alergénicos. Los aceites complementarios (por ejemplo, los aceites de pescado) pueden ser una fuente involuntaria de proteínas debido a las proteínas residuales del proceso de extracción. Se deben evitar las cápsulas de gelatina durante una dieta de eliminación porque pueden contener proteínas de vacuno o de cerdo.

La mala comunicación o los malentendidos entre el propietario y el veterinario/personal veterinario pueden contribuir a fallos involuntarios en el cumplimiento. El cumplimiento por parte del propietario de una dieta de eliminación aumenta significativamente después de proporcionar una buena educación sobre las dietas de prueba y la CARF. Concretamente, las instrucciones escritas de la dieta de eliminación y comunicar sus estrictas normas pueden evitar algunas de estas indiscreciones dietéticas involuntarias. Además, las instrucciones escritas también permiten al cliente remitirse a las instrucciones durante las semanas que dura una dieta de eliminación.

Las causas del mal cumplimiento intencionado pueden estar relacionadas con el tiempo de preparación de las dietas caseras; la limitación de las opciones de golosinas o alimentos enlatados; la disminución del apetito o las reacciones adversas a la dieta de prueba; y el coste de la dieta de prueba.

Dieta de provocación: Si los signos clínicos mejoran durante la dieta de eliminación, se utiliza la dieta de provocación para confirmar que la mejora está relacionada con el cambio de dieta. Existen múltiples métodos para la provocación. Algunos clínicos abogan por la provocación con un solo ingrediente y, posteriormente, por la elección de una dieta de mantenimiento que carezca de los ingredientes que causaron la reacción alérgica. Sin embargo, dado que las dietas OTC pueden contener ingredientes no etiquetados, otros clínicos recomiendan provocar al animal con cualquier alimento mixto (por ejemplo, dieta comercial, golosina) que el propietario desee como alimento para el mantenimiento. Otros prefieren testar al animal con la dieta no hipoalergénica con la que se le estaba alimentando anteriormente.

Independientemente del enfoque, se debe probar un solo tipo de alimento a la vez (tanto si está compuesto por un solo ingrediente como por una mezcla de ingredientes). Dado que los brotes alérgicos a los alimentos pueden producirse entre minutos y 14 días después del inicio de la prueba alimentaria, hay que seguir con esta dieta durante al menos 2 semanas. Las condiciones de almacenamiento de la comida deben ser adecuadas (temperatura ambiente, en el interior,…) para minimiza la contaminación de los alimentos, como por ejemplo los ácaros, que pueden ser una causa de brotes no asociados a los alérgenos alimentarios.

Histopatología: La histopatología no suele proporcionar un buen diagnóstico definitivo de CAFR en gatos. Las lesiones son variables pudiendo incluir una inflamación superficial perivascular o difusa de células mixtas (por ejemplo, linfocitos, histiocitos, eosinófilos) en la dermis. La gravedad de la inflamación y la proporción de estos tipos de células también pueden variar. Pueden observarse neutrófilos y células plasmáticas si hay autotraumatismo y/o pioderma. Con la cronicidad, puede producirse una hiperplasia epidérmica, de las glándulas sebáceas y de las glándulas sudoríparas, similar a las alergias ambientales. También pueden presentarse dermatosis eosinofílicas asociadas a patrones característicos de infiltración eosinofílica de la piel (por ejemplo, complejo de granuloma eosinofílico). Lo ideal es que las biopsias se tomen de lesiones cutáneas primarias, evitando las resultantes de autotraumatismos (por ejemplo, excoriaciones).

Los cambios histopatológicos inducidos por la alergia alimentaria en las biopsias gastroduodenales o colónicas no están bien caracterizados. Tanto la enfermedad inflamatoria intestinal como la alergia alimentaria pueden causar atrofia de las vellosidades, infiltrados linfoplasmocitarios, infiltrados eosinofílicos o una infiltración anormal de linfocitos intraepiteliales.

Otoscopia: La CAFR en gatos puede manifestarse como una otitis externa, por lo que se debe realizar una otoscopia en todos los gatos pruriginosos. Los hallazgos pueden incluir cera en el canal auditivo, secreción, residuos y eritema del canal externo y/o estenosis por la inflamación

Otras pruebas: Por ahora no existen pruebas diagnósticas fiables para la alergia a los alimentos, aparte de una dieta de eliminación. Tanto en perros como en gatos se han investigado pruebas cutáneas intradérmicas, pruebas de parche, análisis lgA e IgM en saliva , serología para niveles lgE y lgG, detección de lgE fecal, evaluaciones gastroscópicas y colonoscópicas, y pruebas de respuesta de proliferación de linfocitos.  Aunque la mayoría de estas pruebas se han evaluado en perros, cabe suponer que sus resultados también son extrapolables al CAFR felino.

Diagnóstico Diferencial

Los principales diagnósticos diferenciales incluyen cualquier enfermedad que cause prurito y excoriaciones secundarias, eritema, alopecia autoinducida, liquenificación e hiperpigmentación, como por ejemplo:

  • Infecciones, por ejemplo, pioderma superficial por estafilococos (es decir, dermatitis bacteriana), Malassezia spp, dermatitis, dermatofitosis
  • Otras afecciones alérgicas, por ejemplo, hipersensibilidad a las picaduras de insectos, dermatitis atópica, dermatitis por alergia a las pulgas
  • Parásitos, por ejemplo, pulgas, cheyletiellosis, sarna notoédrica, sarna otodéctica, demodicosis (D. gatoi), sarna sarcóptica
  • Alopecia/dermatitis psicógena

Terapia específica 

En la actualidad, el principal modo de tratamiento consiste en la identificación y posterior evitación del alimento perjudicial. La inmunoterapia específica con alérgenos se ha evaluado en humanos y perros, pero no se ha investigado en gatos.

Terapia de apoyo

La terapia de apoyo implica el uso temporal de medicamentos antipruriginosos o antiinflamatorios, como los glucocorticoides y la ciclosporina modificada (Atopica®). Algunos gatos con CAFR pueden mostrar una respuesta parcial, mínima o nula a las terapias antipruriginosas, y sólo responden a un cambio dietético adecuado. Pueden prescribirse terapias antidiarreicas y antieméticas para los signos gastrointestinales.

Seguimiento y pronóstico

Los gatos no suelen superar del todo sus alergias alimentarias. Sin embargo, con restricciones dietéticas continuas y adecuadas el pronóstico es excelente. Es recomendable programar un examen de revisión al final de la dieta de eliminación para evaluar la respuesta del paciente a la dieta y asegurarse de que no se han producido indiscreciones dietéticas durante esta dieta.

Si los signos clínicos están bien controlados con una dieta específica y el prurito aparece posteriormente, es posible que haya otras causas de prurito como pueden ser, otros tipos de dermatitis alérgica, infestaciones parasitarias pruriginosas y/o infecciones secundarias por levaduras o bacterias. Son recomendables los medicamentos antiparasitarios continuos para prevenir las exacerbaciones relacionadas con las infestaciones parasitarias o la hipersensibilidad a los parásitos.

 

ABSTRACTS

Masas cutáneas en perros menores de 1 año: 2554 casos (2006-2013).

Kim D, Dobromylskyj MJ, O'Neill D, Smith KC.
J Small Anim Pract. 2021 Aug 31

  • El objetivo de este estudio era utilizar una gran base de datos de histopatología para determinar la incidencia y naturaleza de las masas cutáneas en perros jóvenes de 0 a 12 meses de edad.
  • Se revisaron un total de 2554 envíos recibidos en un gran laboratorio de diagnóstico de histopatología de perros de 0 a 12 meses de edad, diagnosticados clínicamente con una masa cutánea entre 2006 y 2013. Se recogió el diagnóstico histológico y el lugar de la lesión, junto con la edad, la raza y el sexo del perro.
  • La masa cutánea más común encontrada en este estudio fue el histiocitoma (n=2212, 86,6%). La mayoría de todas las presentaciones eran neoplásicas (n=2408, 94,3%), y la mayoría de ellas eran benignas (n=2372, 98,5%). Casi todas las lesiones neoplásicas benignas eran de origen celular redondo (n=2229, 94,0%), mientras que la mayoría de las lesiones no neoplásicas eran de origen epitelial (n=136, 93,8%). Las cinco masas cutáneas más comúnmente diagnosticadas en perros jóvenes fueron el histiocitoma, el papiloma, el quiste dermoide, el quiste folicular y el mastocitoma. Se demostró una predisposición masculina para el histiocitoma (odds ratio 1,72) y el mastocitoma (odds ratio 2,18) con una fuerte predilección por la región de las extremidades (30,8% y 27,8% respectivamente). Los quistes dermoides y los quistes foliculares se encontraron con mayor frecuencia en la piel del abdomen (64,7% y 52,3% respectivamente), con predilección por los Boxers (25,9% de quiste dermoide y 25,0% de quiste folicular).
  • En este estudio, una gran proporción de masas cutáneas en perros jóvenes evaluadas eran neoplásicas y benignas. La masa cutánea más común en los perros jóvenes era el histiocitoma. Pueden aparecer tumores en los perros de este grupo de edad, y en los pacientes jóvenes que presentan una masa cutánea deben considerarse como un posible diagnóstico diferencial.
ABSTRACTS

Prevalencia y susceptibilidad in vitro a los antifúngicos de las levaduras comensales en el conducto auditivo externo de los gatos.

Niae S, Yurayart C, Thengchaisri N, Sattasathuchana P.
BMC Vet Res. 2021 Aug 28;17(1):288

  • Factores como el estilo de vida, la longitud del pelo, frecuencia de la limpieza y baño de las orejas, la edad, la forma de criar al gato y el sexo pueden contribuir a las infecciones oportunistas por levaduras en el conducto auditivo externo de los gatos.
  • Este estudio tenía como objetivo determinar la prevalencia de levaduras comensales en los canales del oído externo de los gatos, evaluar sus factores de estilo de vida predisponentes, y probar la susceptibilidad de Malassezia pachydermatis a los agentes antifúngicos más comunes.
  • Se incluyeron un total de 53 gatos (33 machos y 20 hembras) seronegativos para el virus de la leucemia felina y el virus de la inmunodeficiencia felina. Se realizaron cultivos de hongos y pruebas de PCR para identificar las especies de levaduras identificadas en el conducto auditivo externo. Se evaluó la asociación entre los factores del estilo de vida y la presencia de M. pachydermatis. También se analizó la susceptibilidad de M. pachydermatis a los agentes antifúngicos.
  • La edad media de los gatos (± desviación estándar) era de 6,04 (± 3,49) años. La M. pachydermatis fue la especie de levadura más frecuentemente recuperada, con una prevalencia del 50,94% (intervalo de confianza [IC] del 95%: 36,84-64,94%). Hubo una asociación entre la longitud del pelo y la positividad del cultivo para M. pachydermatis (p = 0,0001). La probabilidad de un cultivo negativo para M. pachydermatis entre los gatos de pelo corto fue 11,67 (IC del 95 %, 3,22-42,24) veces mayor que entre los gatos de pelo largo (p = 0,0002). También hubo una asociación entre la frecuencia de la limpieza del oído y la presencia de M. paquidermatis (p = 0,007). La probabilidad de un cultivo negativo para M. pachydermatis en los gatos que recibían limpieza de oídos a intervalos de ≤ 2 semanas era 5,78 (IC del 95 %, 1,67-19,94) veces mayor que la de los gatos que recibían limpieza de oídos a intervalos superiores a 2 semanas o nunca (p = 0,0055). Los rangos de las CMI (concentraciones mínimas inhibitorias) y las concentraciones fungicidas mínimas para itraconazol, ketoconazol, miconazol y terbinafina contra M. paquidermatis fueron ≤ 0,063-4 y ≤ 0,063-≥32, ≤ 0,063-8 y 0,125-≥32, ≤ 0,063-≥32 y 0,5-≥32, y ≤ 0,016-1 y 0,125-8 µg/ml, respectivamente.
  • En los gatos de este estudio, la M. paquidermatis fue la levadura más comúnmente identificada en el canal auditivo externo de los gatos sanos. La longitud del pelo y la frecuencia de la limpieza del oído influyeron en la colonización de M. pachydermatis. Los aislados de M. pachydermatis presentaron varios niveles de CMI para los fungicidas más comunes.

 

ABSTRACTS

Una solución oral de fosfato sódico de dexametasona reduce significativamente el prurito y las lesiones clínicas en la dermatitis por hipersensibilidad felina: un estudio abierto.

McClintock D, Austel M, Gogal RM Jr, Banovic F.

  • No existen glucocorticoides orales líquidos aprobados para el tratamiento del prurito y las lesiones clínicas de la dermatitis por hipersensibilidad felina (DH felina). 
  • El objetivo del estudio era, en primer lugar, valorar si el fosfato sódico de dexametasona (DexSP, DexajectSP, Henry Schein; Dublín, OH, EE.UU.; 4 mg/mL), un glucocorticoide intravenoso, puede ser absorbido por gatos sanos cuando se administra por vía oral. En segundo lugar, valorar la eficacia de fosfato sódico de dexametasona administrado por vía oral para reducir el prurito y las lesiones clínicas en pacientes con DH felina. 
  • Se incluyeron 7 gatos sanos y 12 gatos con DH con propietario. A los gatos sanos se les administró una dosis única de 0,2 mg/kg de fosfato sódico de dexametasona p.o. y se midieron las concentraciones séricas. Los pacientes con DH felina fueron evaluados con el SCORing Feline Allergic Dermatitis (SCORFAD) y la Escala Visual Analógica de Prurito (pVAS) en la Visita 1 (V1) y después de 20-31 días de recibir 0,2 mg/kg/día de fosfato sódico de dexametasona p.o. (V2). En ambas visitas, se realizaron análisis sanguíneos hemograma y perfil bioquímico y análisis de orina en el 50% de los pacientes felinos con DH.
  • Los gatos sanos tenían concentraciones séricas detectables de fosfato sódico de dexametasona tras la administración oral; las concentraciones oscilaban entre 0,7 y 92,3 ng/mL. Los pacientes felinos con DH mostraron disminuciones significativas en las puntuaciones SCORFAD y pVAS entre V1 y V2.
  • El estudio concluye que el fosfato sódico de dexametasona se absorbe cuando se administra por vía oral a gatos sanos. Además, 0,2 mg/kg/día de fosfato sódico de dexametasona es una dosis eficaz para mejorar rápidamente el prurito y las lesiones clínicas asociadas a la DH felina.
ABSTRACTS

El trabajo en colaboración mejora los resultados del tratamiento de los perros con otitis externa crónica: Un estudio sobre el trabajo en colaboración.

Logas D, Maxwell EA.
J Am Anim Hosp Assoc. 2021 Aug 9;57(5)

  • El objetivo de este estudio retrospectivo era comparar los  desenlaces en perros tratados por un veterinario de atención primaria (pcDVM) antes de referir el caso y después de buscar la colaboración de un dermatólogo veterinario certificado (BCVD) para casos de otitis externa crónica grave recurrente. 
  • Se revisaron retrospectivamente los informes médicos de 65 perros de clientes y se obtuvieron datos sobre el historial de tratamiento, el plazo de remisión, la tasa de recurrencia, los signos clínicos y la resolución de los signos.
  •  La mediana del número de recidivas de otitis mientras se encontraba bajo el cuidado del pcDVM fue de 4 (rango de 1 a 40) frente al cuidado en colaboración con el BCVD de 2 (P < 0,01). Hubo una mediana de tiempo más larga hasta la reaparición de la otitis con el cuidado en colaboración con el BCVD (171 días) en comparación con los perros tratados por el pcDVM antes de la remisión (21 días; P > 0,01). Los cambios proliferativos en los conductos auditivos mejoraron en 41/45 (91%) de los casos bajo el cuidado del BCVD en comparación con 6/45 (13%) bajo el cuidado del pcDVM (P < .01). Los perros con otitis crónica tuvieron mejores desenlaces a largo plazo cuando se buscó la colaboración con un BCVD dentro de los 6 meses de tratamiento. 
  • Los autores destacan que debería considerarse la derivación o la consulta a un BCVD para los casos de perros con otitis crónica que son persistentes o se repiten rápidamente (20-30 días) durante un periodo de 6 meses.
ABSTRACTS

Lesiones digitales en perros: un análisis estadístico por razas de 2.912 casos.

Grassinger JM, Floren A, Müller T, Cerezo-Echevarria A, Beitzinger C, Conrad D, Törner K, Staudacher M, Aupperle-Lellbach H.
Vet Sci. 2021 Jul 17;8(7):136.

  • Aunque la predisposición de raza a las neoplasias digitales caninas es bien conocida, hasta ahora no existe ningún análisis estadístico que identifique las razas menos afectadas. Para ello, se analizaron estadísticamente 2912 dedos caninos amputados enviados entre 2014 y 2019 al Laboklin GmbH & Co. KG para realizar diagnósticos de rutina. 
  • La población de estudio estaba formada por 155 razas diferentes (las más comunes: 634 mestizos, 411 Schnauzers, 197 Labradores Retriever, 93 Golden Retriever). Había procesos no neoplásicos en 1246 (43%), lesiones de tipo tumoral en 138 (5%) y neoplasias en 1528 casos (52%). Los tumores benignos (n = 335) se caracterizaban por 217 queratoacantomas subungueales, 36 histiocitomas, 35 plasmocitomas, 16 papilomas, 12 melanocitomas, 9 tumores de las glándulas sebáceas, 6 lipomas y 4 tumores óseos. Las neoplasias malignas (n = 1193) incluían 758 carcinomas de células escamosas (CCE), 196 melanomas malignos (MM), 76 sarcomas de tejidos blandos, 52 mastocitomas, 37 sarcomas no especificados, 29 neoplasias anaplásicas, 24 carcinomas, 20 tumores óseos y 1 sarcoma histiocítico. Las razas predispuestas para el CCE fueron el Schnauzer (log OR = 2,61), el Briard (log OR = 1,78), el Rottweiler (log OR = 1,54), el Caniche (log OR = 1,40) y el Teckel (log OR = 1,30). Los Jack Russell Terrier (log OR = -2,95) estaban significativamente menos afectados por el CCE que los Mestizos. Los MM acrales fueron significativamente más frecuentes en los Rottweiler (log OR = 1,88) y los Labrador Retriever (log OR = 1,09). En cambio, los Dachshunds (log OR = -2,17), los Jack Russell Terrier (log OR = -1,88) y los Rhodesian Ridgebacks (log OR = -1,88) se vieron raramente afectados. Esto contrasta con la conocida predisposición de los Dachshunds y los Rhodesian Ridgebacks a las neoplasias melanocíticas orales y cutáneas. 
  • Se necesitarían más estudios para explicar las razones subyacentes para la predisposición o "resistencia" de las razas al desarrollo de tumores acrales específicos y/o de otras localizaciones.
ABSTRACTS

Cistadenomatosis felina en orejas y piel de 57 gatos (2011-2019)

Loft KE, Soohoo J, Simon B, Lange CE.
J Feline Med Surg. 2021 Jul 13

  • La cistadenomatosis es una enfermedad poco frecuente que afecta principalmente a las glándulas ceruminosas y apocrinas de la piel y del oído.
  • El objetivo de este estudio es conocer los factores epidemiológicos asociados a la cistadenomatosis felina, incluyendo la reseña del animal y el resultado de la PCR del papilomavirus.
  • Se trata de una serie de casos retrospectiva. Se examinaron las historias clínicas de 2011 a 2019 de un hospital de referencia en Boston, MA, EE. UU., y se reevaluaron y analizaron los datos de los casos. El conjunto total de pacientes era de 65.385 gatos, de los cuales 797 fueron remitidos al servicio de dermatología. Se revisaron las historias clínicas y las muestras de biopsia; la información recogida incluía la reseña del animal, los signos clínicos, la exploración física y las pruebas de diagnóstico, las comorbilidades y los hallazgos histopatológicos. Se realizó una PCR en las muestras de biopsia para analizar el ADN del papilomavirus.
  • Se identificaron 57 casos de cistadenomatosis (7,1% del total de casos remitidos al servicio de dermatología) con 105 orejas afectadas. Veintisiete casos (48 orejas) se confirmaron mediante histopatología; cuatro gatos (7%) presentaban lesiones clínicas quísticas en las regiones periocular, periorbital y perianal; sólo un gato no tenía lesiones pinnales. Los gatos domésticos de pelo corto fueron los más afectados. El riesgo relativo de cistadenomatosis era 2,24 veces mayor en los gatos machos. En 48 gatos (84,2%), las orejas estaban afectadas bilateralmente. En 7 gatos (12,3%) la neoplasia era maligna, que incluía: adenocarcinoma inflamatorio (n = 5); mastocitoma (n = 1); o carcinoma de células escamosas (n = 1). Las pruebas de PCR en las muestras de biopsia de 24 gatos revelaron ADN del papilomavirus felino tipo 2 en sólo cuatro gatos.
  • En este estudio, la cistadenomatosis era más prevalente en los gatos senior sin raza determinada, estaba sobrerrepresentada en los gatos macho y no parecía estar asociada con el papilomavirus, la peritonitis infecciosa felina, el resultado del virus de la inmunodeficiencia felina/ virus de la leucemia felina u otras enfermedades identificables. Se necesitarían más estudios para investigar las causas de la cistadenomatosis.
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Dermatitis ulcerosa de la punta del oído tratada con oclacitinib en 25 perros: una serie de casos retrospectiva.

Colombo S, Cornegliani L, Vercelli A, Fondati A.
Vet Dermatol. 2021 Aug;32(4):363-e100

  • La dermatitis ulcerosa de la punta de la oreja (Ear tip ulcerative dermatitis; ETUD) es un patrón de reacción clínica poco común en la dermatología canina. Las lesiones sugieren un daño vascular que puede ser causado por enfermedades inflamatorias o no inflamatorias, y a menudo son idiopáticas. Las opciones terapéuticas para la ETUD incluyen glucocorticoides tópicos o tacrolimus, pentoxifilina, vitamina E, doxiciclina, tetraciclina y niacinamida, sulfonamidas, glucocorticoides, ciclosporina y corrección quirúrgica.
  • Los objetivos de esta serie de casos retrospectiva fueron describir las características clínicas e informar de la respuesta al tratamiento con oclacitinib en perros con ETUD idiopática y crónica. El estudio se concentra en los casos de ETUD que no respondieron bien a la terapia convencional y que posteriormente fueron tratados con oclacitinib. Se incluyeron 25 perros con propietario con ETUD unilateral o bilateral. En todos los casos se realizaron pruebas de anticuerpos frente a leishmaniosis, en 2 casos se realizó un examen histopatológico.
  • En todos los perros, los resultados serológicos para la leishmaniosis fueron negativos. En dos casos se documentaron cambios histopatológicos consistentes con necrosis trombovascular proliferativa del pabellón auricular. El oclacitinib, utilizado en el rango de dosis estándar recomendado para el tratamiento de la dermatitis atópica canina, resolvió eficazmente la ETUD en 22 de 25 perros en un plazo de uno a tres meses. Varios de los perros requirieron un uso prolongado de la dosis dos veces al día.
  • Los autores sugieren que el oclacitinib debería incluirse entre las opciones terapéuticas para la ETUD, una vez descartadas las enfermedades infecciosas.
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Otitis por Malassezia que no responde a un tratamiento primario estándar: resultados en 59 perros.

Boone JM, Bond R, Loeffler A, Ferguson EA, Hendricks A.
Vet Dermatol. 2021 Jun 29

  • La otitis externa (OE) es un trastorno frecuente en perros. La infección por la levadura comensal Malassezia pachydermatis puede dar lugar a una enfermedad crónica que puede no responder a un tratamiento primario estándar. La OE infecciosa crónica puede estar asociada a la otitis media (OM).
  • El objetivo del estudio era informar sobre el tratamiento médico, los resultados clínicos y la frecuencia de afectación del oído medio, en perros con otitis por Malassezia que no responden a un tratamiento primario estándar.
  • Se realizó un análisis retrospectivo de las historias clínicas de los perros remitidos con otitis crónica y tratados por otitis por Malassezia en un hospital veterinario de referencia desde enero de 2007 hasta septiembre de 2018. Se incluyeron 59 perros.
  • La otitis crónica por Malassezia se trató con éxito en el 91% de los oídos, y en el 87% de estos casos, con una sola intervención de lavado de oídos. La mediana de tiempo hasta la resolución fue de 27 días después de la intervención de lavado del oído. Ni la duración de la otitis, ni la presencia de neutrófilos en la secreción auricular ni la administración de itraconazol oral afectaron al resultado clínico. La OM por Malassezia se produjo de forma bilaeral en el 17% de los oídos.
  • Los hallazgos de este estudio ayudan a los clínicos en la toma de decisiones al documentar que la mayoría de los casos de otitis por Malassezia canina, que no se han resuelto con un tratamiento primario estándar, pueden ser tratados con éxito con un plan de tratamiento médico bien escalonado e intenso. Debe sospecharse que la OM por Malassezia se produce de forma bilateral en alrededor de una quinta parte de los oídos afectados.
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Presentación clínica, tratamiento y desenlaces en perros con pénfigo foliáceo con y sin lesiones vasculopáticas: evaluación de 41 casos.

Zhou Z, Corner S, Petersen A, Rosser E, Noland EL.
Vet Dermatol. 2021 Jun 29.

  • En perros con pénfigo foliáceo (PF) se han observado de forma anecdótica lesiones vasculopáticas concurrentes, pero no se han reportado en la literatura. Actualmente, no está clara su relación con el pronóstico.
  • El objetivo de este estudio era comparar las características clínicas y el desenlace del PF en perros con y sin lesiones vasculopáticas. Se valoraron muestras de biopsia archivadas, fijadas en formol y embebidas en parafina de 41 perros con PF, y se reevaluaron de forma independiente. Los perros fueron asignados a grupos tras la evaluación histológica: Grupo 1 (sin lesiones vasculopáticas) y Grupo 2 (lesiones vasculopáticas presentes). El Grupo 2 se subdividió en Grupo 2a (lesiones vasculopáticas sin vasculitis, es decir, vasculopatía) y Grupo 2b (vasculitis manifiesta). Se revisaron retrospectivamente las historias clínicas de los casos identificados para obtener datos sobre la presentación clínica, el tratamiento y el resultado.
  • El tiempo de remisión fue mayor en el Grupo 2b (93,8 días) en comparación con el Grupo 1 (41,8 días) (P = 0,047). Los perros de los grupos 2a y 2b tenían más probabilidades de presentar signos sistémicos de enfermedad en el momento de la presentación (P = 0,028 y P = 0,032, respectivamente) en comparación con el Grupo 1. Los perros del Grupo 2b tenían más probabilidades de sufrir efectos adversos asociados al tratamiento que los perros del Grupo 1 (P = 0,004). No hubo diferencias significativas en el tipo de lesión ni su distribución, las tasas de remisión, recurrencia o la dosis de corticosteroides entre los grupos.
  • Los resultados de este estudio sugieren que los perros con PF y vasculitis concurrente tardan más en alcanzar la remisión y son más propensos a tener signos sistémicos de enfermedad o efectos adversos asociados al tratamiento que los perros con PF sin lesiones vasculopáticas concurrentes.