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Endocrinología

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Cambios en las concentraciones séricas de tiroxina total en gatos hipertiroideos no afectan las concentraciones de glucosa

Arnon Gal; Richard Burchell; Ms. Stacey E. Burton; Mrs. Karin Weidgraaf;
ACVIM 2018

  • En este estudio prospectivo se investiga la veracidad de un estudio retrospectivo reciente donde los autores encontraron una correlación negativa entre la concentración de tiroxina total (TT4) y la concentración de glucosa. Se investiga un modelo de gatos hipertiroideos para determinar el efecto un cierto rango de TT4 tendría en las concentraciones sanguíneas de glucosa.
  • Se seleccionaron 10 gatos y se asignaron de forma aleatoria a 2 grupos que o recibieron tratamiento con carbimazol a largo plazo o no tratamiento. El estudio consistió de 4 periodos de 14 días de tratamiento separados de 21 días de lavado. Se recogieron muestras sanguíneas en los días 1,3,7,10 y 14 en cada uno de los 4 periodos de estudio y se midieron concentraciones de TT4 y de glucosa.
  • Se observó que las concentraciones de glucosa (mediana 94 mg/dL, rango interquartil 90–99, rango 59–142) no se veían afectadas por los cambios en las concentraciones séricas de TT4 (mediana 4.2 μg/dL, rango interquartil 2.8–6.4, rango 0.8–20.7; p=0.63). 
  • Los autores concluyen que, al contrario de lo que se había visto en estudios previos, en este estudio, las concentraciones de TT4 en gatos hipertiroideos no afectan las concentraciones de glucosa de forma significativa
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Un estudio de campo para apoyar el registro de tabletas de levotiroxina sódica para el hipotiroidismo canino

Lewis VA, Morrow CMK, Jacobsen JA, Lloyd WE.
J Am Anim Hosp Assoc. 2018 May 14

  • Se realizó un estudio de campo prospectivo y multicéntrico para evaluar el régimen de dosis, la efectividad y la seguridad de las tabletas de levotiroxina sódica, USP para el tratamiento del hipotiroidismo y los signos clínicos asociados al hipotiroidismo en perros. Se inscribieron 92 perros diagnosticados con hipotiroidismo primario en el estudio. Se administró levotiroxina sódica a cada perro diariamente bien en una dosis completa cada 24 horas o la mitad de la dosis cada 12 horas. La dosificación comenzó en 0.022 mg / kg y continuó durante aproximadamente 6 meses hasta el Día 182. Durante este tiempo, se evaluó el estado tiroideo de cada perro a intervalos mensuales. Para determinar la efectividad, se consideraron éxitos del tratamiento a los perros clasificados como eutiroideos en el día 182, según sus valores de hormona tiroidea.
  • Los resultados del análisis estadístico mostraron que no hubo diferencia entre los dos regímenes de dosificación (p = 0,11). Cuando los datos de ambos grupos se combinaron, la tasa de éxito global fue del 75,64% (intervalo de confianza del 95% = 66,34%). Para el día 182, se observó mejoría y / o resolución de los signos clínicos asociados al hipotiroidismo en todas las categorías. No se observó que hubieran tendencias anormales en los efectos secundarios adversos informados.
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Neoplasias endocrinas concurrentes en perros y gatos: un estudio retrospectivo (2004-2014)

Beatrice L, Boretti FS, Sieber-Ruckstuhl NS, Mueller C, Kümmerle-Fraune C, Hilbe M, Grest P, Reusch CE.
Vet Rec. 2018 Mar 17;182(11):323

  • La neoplasia endocrina múltiple (MEN) es un síndrome bien conocido en medicina humana, mientras que en perros y gatos solo se han reportado algunos casos de estas neoplasias endocrinas concurrentes. El objetivo de este estudio fue evaluar la prevalencia de neoplasias endocrinas concurrentes en perros y gatos, identificar posibles predisposiciones de raza y sexo e investigar similitudes con síndromes tipo MEN en humanos. Se revisaron los informes post mortem de 951 perros y 1155 gatos que murieron o fueron sacrificados en la Clínica de Medicina Interna de Pequeños Animales de la Universidad de Zurich entre 2004 y 2014. En el estudio se incluyeron animales con al menos dos neoplasias endocrinas y / o hiperplasias concurrentes. Un total de 20 perros y 15 gatos cumplieron los criterios de inclusión.
  • En perros, las glándulas suprarrenales fueron las más comúnmente afectadas. Las combinaciones de tumores más comunes fueron tumores múltiples afectando a las glándulas suprarrenales y la asociación de estos tumores con adenomas hipofisarios. Solo un perro tenía una combinación que se asemejaba al síndrome humano tipo 1 de MEN (adenoma pituitario e insulinoma). En los gatos, las glándulas tiroides fueron las más comúnmente afectadas y no hubo similitudes con los síndromes tipo MEN humanos. La prevalencia de neoplasias endocrinas concurrentes fue del 2,1% en perros y del 1,3% en gatos. Los síndromes similares a los tipos MEN humanos son muy raros en estas especies
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Hallazgos bacteriológicos en el útero canino durante las cesáreas efectuadas por distocias y su correlación con la mortalidad en los cachorros en el momento del parto

Goericke-Pesch S, Fux V, Prenger-Berninghoff E, Wehrend A.
Reprod Domest Anim. 2018 Apr 11

  • En la actualidad todavía se desconoce la flora bacteriológica intrauterina canina durante la distocia. En este trabajo se investiga la frecuencia (crecimiento bacteriano (no detectado), calidad (especie y número de los diferentes aislamientos bacterianos) y cantidad (unidades formadoras de colonias) de bacterias intrauterinas en relación con la muerte fetal intrauterina en 50 perras sometidas a cesárea de emergencia. El crecimiento bacteriano se cuantificó desde colonias individuales, (+) (0.5), a un crecimiento fuerte, +++ (3).
  • Se detectó un crecimiento bacteriano de una a cuatro bacterias por muestra en 34 perras (68%), siendo los más comunes Staphylococcus epidermidis (n = 12), Staphylococcus grupo intermedius (n = 7), estreptococos β-hemolíticos (n = 6), Staphylococcus aureus, estreptococos α y γ-hemolíticos (n = 4 cada uno). En cuanto a la cantidad, la categoría que se observó con mayor frecuencia (n = 46) fue el bajo crecimiento. En las perras que tuvieron todos los cachorros vivos (grupo I), el número medio de bacterias aisladas fue 0,78 ± 0,83 comparado con 1,60 ± 1,10 (grupo II: cachorros vivos + nacidos muertos) y 1,0 ± 1,15 (grupo III: cachorros nacidos muertos, grupo III). El crecimiento bacteriano medio en los grupos I / II / III fue + (cantidad 1.0), + (cantidad 1.4) y ++ (cantidad 1.6), respectivamente. Considerando solo las muestras positivas, el número medio de aislamientos bacterianos fue significativamente mayor en el grupo II en comparación con el grupo I (p = 0,0088).
  • Los autores concluyen que, durante una distocia, el útero canino no se puede considerar libre de bacterias. El número promedio de diferentes aislamientos bacterianos y la cantidad de crecimiento bacteriano son más altos en las perras que presentan muerte fetal intrauterina
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Uso de insulina lispro en el tratamiento de la cetoacidosis diabética en gatos

Malerba E, Mazzarino M, Del Baldo F, Corradini S, Carotenuto G, Giunti M, Fracassi F.
J Feline Med Surg. 2018 Mar 1

  • El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia y la seguridad de la insulina lispro para el tratamiento de la cetoacidosis diabética felina (DKA). En el estudio se incluyeron gatos con DKA de ocurrencia natural, bien recién diagnosticados con diabetes mellitus (DM) o bien que ya estaban recibiendo tratamiento para la DM. Para el diagnóstico de DKA se requirió, la presencia de al menos dos signos clínicos consistentes con DKA (p. Ej., Poliuria / polidipsia, anorexia, letargia severa, vómitos y deshidratación), una concentración de glucosa en sangre (BG) > 250 mg / dl, una concentración de betahidroxibutirato (BHB) en sangre > 2.5 mmol / l, y pH venoso <7.3 o bicarbonato <15 mEq / l. Los gatos se trataron con un protocolo estándar de Ritmo de infusión constante (CRI) intravenoso (IV) con insulina regular en (grupo R) o con insulina lispro (grupo L). El tiempo hasta la resolución de la DKA se definió como el intervalo de tiempo desde que comenzó la CRI IV de insulina hasta que se resolvió la marcada hiperglucemia (BG > 250 mg / dl), la cetosis (concentración de BHB> 1 mmol / l) y la acidosis (pH venoso <7.3 y / o bicarbonato <15 mEq / l). Seguidamente se compararon estos tiempos hasta la resolución entre los gatos de ambos grupos. En cada grupo había 9 gatos
  • No hubo diferencias significativas en el tiempo medio hasta la resolución de las tres variables (hiperglucemia, cetosis y acidosis) entre los dos grupos. Dos gatos del grupo R desarrollaron hipoglucemia durante la CRI de insulina. Un gato del grupo L y tres gatos del grupo R desarrollaron hipofosfatemia, que requirió suplementos de fosfato.
  • Los autores concluyen que la CRI IV de insulina lispro tiene pocos efectos secundarios y parece ser tan efectiva como la CRI IV de insulina regular en el tratamiento de gatos con DKA
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Uso de una prueba de supresión de dexametasona a dosis baja extendida para el diagnóstico del síndrome de Cushing atípico en perros

K. M. FOWLER, L. A. FRANK, F. MORANDI and J. C. WHITTEMORE
Proceedings Am Coll, Vet Dermatol 2017

  • Recientemente, se ha demostrado que los perros con hiperadrenocorticismo atípico (AHAC) tenían concentraciones aumentadas de cortisol sérico cuando se midieron durante un período de 9 h, lo que sugiere que el aumento de cortisol podría ser responsable de los signos clínicos. Sería posible por lo tanto que la selección de un punto alternativo final para obtener la muestra en la prueba de supresión de dexametasona en dosis baja (LDDS) pudiera ser más sensible para la detección del AHAC. El propósito de este estudio fue evaluar la extensión de la prueba LDDS de 8 a 12 h para detectar una posible hipercortisolemia asociada con el AHAC.
  • Se incluyeron 6 perros con AHAC y seis perros control sanos. Se les administraron 0,01 mg / kg de dexametasona por vía intravenosa. Se recogieron las muestras sanguíneas antes de la administración, y a las 4, 8, 10 y 12 h después de la administración de la dexametasona. También se recogieron muestras basales para el análisis de ACTH endógena.
  • Las concentraciones de cortisol de todos los perros control y 5/6 perros con AHAC se suprimieron a menos de 0,5 µg / dL en todos los puntos temporales después de la administración de dexametasona. La concentración de cortisol de un perro disminuyó a 0.7 µg / dL a las 8 h, pero aumentó a 1.5 µg / dL a las 10 h y a 3.7 µg / dL a las 12 h después de la dexametasona. Las concentraciones endógenas de ACTH no difirieron significativamente entre los dos grupos (P> 0,2).
  • En base a los resultados de este estudio, los autores concluyen que el uso de una prueba LDDS extendida no puede diferenciar entre perros sanos y perros con AHAC. El diagnóstico de AHAC debería por tanto seguir basándose en los mismos criterios establecidos actualmente hasta que se identifiquen nuevas pruebas.
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Efectos del trilostano en las catecolaminas urinarias y sus metabolitos en perros con hipercortisolismo

Sieber-Ruckstuhl N, Salesov E, Quante S, Riond B, Rentsch K, Hofmann-Lehmann R, Reusch C, Boretti F.
BMC Vet Res. 2017 Sep 4;13(1):279

  • Los glucocorticoides influyen en la síntesis y el metabolismo de las catecolaminas (epinefrina y norepinefrina) y metanefrinas (metanefrina y normetanefrina). El objetivo de este estudio fue medir las catecolaminas urinarias y metanefrinas en perros con hipercortisolismo, antes y durante la terapia con trilostano. Se recogieron muestras de orina durante el inicio del proceso y durante la terapia con trilostano en 14 perros con hipercortisolismo y en 25 perros sanos. Se midieron epinefrina, la norepinefrina, la metanefrina y la normetanefrina usando cromatografía líquida de alta presión y se expresaron como ratio con la concentración de creatinina en orina. 
  • Los perros con hipercortisolismo sin tratamiento tenían ratios de epinefrina, norepinefrina y normetanefrina: creatinina significativamente mayores, en comparación con los perros sanos. Durante la terapia con trilostano, las catecolaminas urinarias y sus metabolitos no disminuyeron significativamente. Sin embargo, los perros con concentraciones de cortisol post -ACTH bajas durante la terapia con trilostano tenían los ratios epinefrina, norepinefrina y normetanefrina: creatinina menos aumentados, en comparación con los perros sanos. Durante el tratamiento con trilostano, no hubo correlación entre las catecolaminas urinarias y sus metabolitos, con las concentraciones de cortisol basal o post-ACTH, o con las de ACTH endógena. 
  • El estudio concluye que parece ser que existen ciertas influencias entre las hormonas esteroides y las catecolaminas, ya que los perros con hipercortisolismo tienen unos ratios epinefrina, norepinefrina y normetanefrina: creatinina significativamente mayores. El tratamiento con trilostano una vez al día no lleva a una disminución significativa de las catecolaminas y sus metabolitos. Los perros tratados con trilostano todavía tienen un ratio epinefrina urinaria, norepinefrina y normetanefrina: creatinina aumentado durante la terapia con trilostano.
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Los perros con macroadenomas tienen la temperatura corporal y el ritmo cardiaco más bajos que los perros con microadenomas

Benchekroun G, Desquilbet L, Herrtage ME, Jeffery ND, Rosenberg D, Granger N.
Vet J. 2017 Sep;227:42-45

  • Los macroadenomas hipofisarios comprimen el hipotálamo, que en parte regula la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal. El objetivo de este estudio fue investigar si la frecuencia cardíaca y / o la temperatura corporal podrían ser útiles para la diferenciación clínica de perros con macroadenomas de perros con microadenomas (es decir, masa pituitaria no compresiva pequeña).
  • Se incluyeron dos grupos de perros diagnosticados con hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria (enfermedad de Cushing). En la presentación inicial, y antes de cualquier procedimiento se recogieron la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal.
  • Los perros con macroadenoma tenían una frecuencia cardíaca y una temperatura corporal significativamente más bajas (P <0.01) en comparación con los perros con microadenoma.
  • Los autores del estudio sugieren que unos valores de corte combinados de 84 latidos por minuto y 38.3 ° C en perros con enfermedad de Cushing, especialmente con signos neurológicos vagos (nueve de 12 perros = 75%), podrían ayudar a sospechar la presencia de un macroadenoma.
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Alteraciones de las concentraciones séricas de tirotropina en perros con hipoadrenocorticismo primario antes y después del tratamiento

Reusch CE, Fracassi F, Sieber-Ruckstuhl NS, Burkhardt WA, Hofer-Inteeworn N, Schuppisser C, Stirn M, Hofmann-Lehmann R, Boretti FS.
J Vet Intern Med. 2017 Oct 11

  • La tirotropina (TSH) puede estar aumentada en humanos con hipoadrenocorticismo primario (HA) antes del tratamiento con glucocorticoides. El aumento en TSH es un hallazgo típico de hipotiroidismo primario y ambas enfermedades pueden ocurrir al mismo tiempo (síndrome de Schmidt en medicina humana). Por lo tanto, en humanos, se debe evaluar la función tiroidea en pacientes no tratados con AH.
  • El objetivo de este estudio en perros, es evaluar si se pueden observar alteraciones en la TSH canina (cTSH) en perros con HA en ausencia de hipotiroidismo primario. Se inscribieron de forma prospectiva 30 perros con diagnóstico reciente de HA y 30 perros en los que se sospechaba HA pero que se excluyó con una prueba de estimulación de ACTH normal (controles). Se determinaron las concentraciones de cTSH y T4 en todos los perros, y en los perros con AH, en diversos tiempos seleccionados durante el tratamiento (prednisolona, ​​fludrocortisona o DOCP).
  • Las concentraciones de cTSH variaron de 0.01 a 2.6 ng / mL (mediana 0.29) y aumentaron en 11/30 perros con HA. En los perros control, los valores estaban todos dentro del intervalo de referencia (rango: 0.01-0.2 ng / dL, mediana 0.06). No hubo diferencias en la T4 entre perros con cTSH alta (rango T4 1.0-2.1, mediana 1.3 μg / dL) en comparación con aquellos con cTSH normal (rango T4 0.5-3.4, mediana 1.4 μg / dL, P = 0.69) y con controles (T4 rango 0.3-3.8, mediana 1.8 μg / dL; P = 0.35). Después de iniciar el tratamiento, la cTSH se normalizó a las 2-4 semanas en 9 perros y a los 3 y 4 meses en 2 perros sin suplementación con tiroxina.
  • Los autores concluyen que la evaluación de la función tiroidea en perros con HA no tratados puede conducir a un diagnóstico erróneo de hipotiroidismo. Podría ser necesario el tratamiento con glucocorticoides durante hasta 4 meses hasta normalizar la cTSH.
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Incontinencia urinaria en perras que acuden a centros veterinarios de atención primaria en Inglaterra: prevalencia y factores de riesgo

O'Neill DG, Riddell A, Church DB, Owen L, Brodbelt DC, Hall JL.
J Small Anim Pract. 2017 Sep 7

  • Este estudio pretende estimar la prevalencia y los factores de riesgo demográficos para la incontinencia urinaria en perras que acuden a centros veterinarios de atención primaria en Inglaterra. La población del estudio incluyó a todas las perras dentro de la base de datos de VetCompass del 1 de septiembre de 2009 al 7 de julio de 2013. Se buscaron registros electrónicos de casos de incontinencia urinaria y se extrajo información demográfica y clínica.
  • De 100.397 perras atendidas en 119 clínicas en Inglaterra, se estima que 3108 fueron diagnosticadas con incontinencia urinaria. La prevalencia de incontinencia urinaria fue de 3,14% (intervalos de confianza del 95%: 2,97 a 3,33). Se prescribió terapia médica al 45,6% de los casos. Las razas predispuestas fueron el setter irlandés (odds ratio: 8,09, intervalos de confianza del 95%: 3,15 a 20,80, P <0 001) y Dobermann (odds ratio: 7,98; intervalos de confianza del 95%: 4,38 a 14,54, P <0, 001). Las mayores probabilidades del diagnóstico de incontinencia urinaria se asociaron con: (1) peso igual o superior al peso corporal medio adulto para la raza (odds ratio: 1,31; intervalo de confianza del 95%: 1,12 a 1,54; P <0 · 001), 2) edad entre 9 a 12 años (odds ratio: 3,86, intervalos de confianza del 95%: 2,86 a 5,20, P <0,001), 3) estado sexual castrada (odds ratio: 2,23, intervalos de confianza del 95%: 1,52 a 3,25, P <0, 001) y (4) estar en póliza de seguros (odds ratio: 1,59; intervalos de confianza del 95%: 1,34 a 1,88; <0 .001). 
  • El estudio concluye que, en general, la incontinencia urinaria afecta a poco más del 3% de las perras. Pero de razas de alto riesgo como el setter irlandés, Dobermann, collie barbudo y Dálmata pude llegar a más del 15%. Estos resultados proporcionan evidencias para que los clínicos mejoren las recomendaciones clínicas sobre la esterilización y control de peso, especialmente en razas de alto riesgo