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Gastroenterología

ABSTRACTS

Ecografía abdominal y hallazgos clinicopatológicos en 22 gatos con insuficiencia pancreática exocrina.

Auger M, Fazio C, Steiner JM, Penninck DG, Levine GJ, Griffin JF, Springer CM.
J Vet Intern Med. 2021 Oct 1.

  • El conocimiento de la insuficiencia pancreática exocrina (IPE) en gatos ha aumentado desde que se desarrolló el ensayo de la TLI felina (fTLI). Los hallazgos ecográficos en gatos con IPE son escasos y se han descrito como inespecíficos.
  • El objetivo del estudio era describir los hallazgos ecográficos, los signos clínicos y las enfermedades concurrentes en gatos con IPE.
  • Se planteó un estudio descriptivo retrospectivo multicéntrico que incluyó 22 gatos de propietarios con una concentración sérica de fTLI ≤8 μg/L y una ecografía abdominal realizada en las 6 semanas siguientes a la medición de fTLI. Se obtuvieron mediciones ecográficas del grosor máximo del páncreas y del diámetro máximo del conducto pancreático, así como las relaciones entre el diámetro del conducto pancreático y el grosor del páncreas. Se recogieron otros hallazgos ecográficos, condiciones concurrentes y signos clínicos.
  • El signo clínico más común fue la pérdida de peso (15/22 gatos). La enfermedad concurrente más común fue la enteropatía crónica fue (13/22 gatos). En el 39% de los gatos, el páncreas no tenía alteraciones ecográficas o eran mínimas. En 6/13 gatos se observó dilatación del conducto pancreático (>2,5 mm), tortuosidad del conducto pancreático con diámetro variable, o ambos. El parénquima pancreático era subjetivamente delgado en 6 gatos. Se encontró una relación significativa entre el parénquima pancreático subjetivamente delgado y el aumento de la ratio tamaño del conducto pancreático/grosor del páncreas (P = 0,004). Se observó una dilatación gastrointestinal difusa con contenido ecogénico en 8/22 gatos.
  • Los autores sugieren que la insuficiencia pancreática exocrina en gatos suele provocar cambios pancreáticos ecográficos mínimos o inexistentes. No obstante, los hallazgos de parénquima pancreático delgado, dilatación del conducto pancreático o dilatación difusa del intestino delgado con contenido ecogénico en gatos con pérdida de peso inexplicable o heces no formadas deberían hacer sospechar clínicamente de una IPE.
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Sialocoele felino: presentación clínica, tratamiento y desenlace en 19 casos.

Bobis-Villagrá D, Rossanese M, Murgia D, Pisani G, Vallefuoco R, Matres-Lorenzo L, Bourbos A, Cantatore M, Cinti F.
J Feline Med Surg. 2021 Sep 20

  • El objetivo de este estudio observacional retrospectivo fue describir la presentación clínica, el tratamiento y el desenlace de los gatos con sialocoele.
  • Se realizaron búsquedas retrospectivas en los informes clínicos de siete hospitales de referencia para identificar gatos con sialocoele entre 2007 y 2021. Se identificaron 19 gatos.
  • Los signos clínicos más comunes fueron ptialismo, disfagia y anorexia. La localización del sialocoele fue cervical (n = 6), sublingual (n = 6), cervical/sublingual (n = 3), facial (n = 2), cervical/faríngeo (n = 1) y cigomático (n = 1). Las glándulas salivales afectadas fueron la mandibular-sublingual (n = 15), la mandibular-sublingual/parotídea (n = 1), la cigomática/parotídea (n = 1) y la parótida (n = 2). La etiología del sialocoele fue traumática en dos casos, neoplásica en un gato y desconocida en 16 gatos. Se realizó una sialoadenectomía en 11 gatos. Otros tratamientos incluyeron la marsupialización de la ránula (n = 3), el drenaje con aguja (n = 2), la incisión simple (n = 2) y la ligadura del conducto parotídeo (n = 1). La mediana del tiempo de seguimiento fue de 399 días (rango 15-1460). La única complicación observada en un gato fue un seroma postoperatorio. No se informó de ninguna recidiva.
  • El estudio concluye que los sialocoeles salivales felinos son relativamente raros y tienen un buen pronóstico. Pueden tratarse con éxito mediante sialoadenectomía, aunque con una selección adecuada de los casos, también puede utilizarse un enfoque más conservador.
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Condiciones médicas asociadas a la ulceración o erosión gastroduodenal en 168 perros: 2008-2018.

Pavlova E, Gold RM, Tolbert MK, Lidbury JA.
J Vet Intern Med. 2021 Oct 1

  • Se cree que existen varias enfermedades que causan ulceración o erosión gastroduodenal en perros. Sin embargo, no hay pruebas de la asociación entre muchas de estas enfermedades y la ulceración o erosión gastroduodenal en los perros.
  • El objetivo del estudio era identificar las condiciones médicas asociadas con la ulceración o erosión gastroduodenal en los perros.
  • Se seleccionaron 168 perros con ulceración o erosión gastroduodenal y 168 perros de control seleccionados al azar sin evidencia de ulceración o erosión gastroduodenal, identificados en necropsias entre enero de 2008 y septiembre de 2018. Se recogió la identificación de los pacientes, las concentraciones de nitrógeno ureico en sangre (BUN) y creatinina sérica, los fármacos ulcerogénicos administrados recientemente, así como los hallazgos de la necropsia. Se evaluó la asociación entre estos hallazgos y la presencia de ulceración o erosión gastroduodenal
  • Los siguientes factores se asociaron con la ulceración o erosión gastroduodenal: administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) (odds ratio [OR], 6,3; intervalo de confianza [IC] del 95%, 2,3-17,4; P = .0004), administración de glucocorticoides (OR, 3. 0; IC del 95%, 1,5-5,9; P = 0,001), neoplasia gastrointestinal (OR, 13,5; IC del 95%, 1,7-108,0; P = 0,01) y enfermedad mecánica gastrointestinal (cuerpos extraños, dilatación gástrica y vólvulo; OR, 4,8; IC del 95%, 1,2-19,7; P = 0,03). Además, las razas de perros de trabajo estaban predispuestas a padecer ulceración o erosión gastroduodenal en comparación con los perros de razas mixtas (OR, 2,8; IC del 95%, 1,1-7,4; P = 0,04). No se dispone de datos clínicos suficientes para apoyar o refutar el papel de otros factores de riesgo putativos evaluados.
  • En los perros de este estudio, la administración de AINEs o glucocorticoides y la neoplasia gastrointestinal o la enfermedad mecánica se asociaron con la ulceración o erosión gastroduodenal. La potencial predisposición de los perros de raza de trabajo a la ulceración o erosión gastroduodenal requiere más investigación.
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Evaluación de la utilidad diagnóstica y pronóstica de la ecografía abdominal en perros con signos clínicos de pancreatitis aguda.

Gori E, Pierini A, Lippi I, Citi S, Mannucci T, Marchetti V.
J Am Vet Med Assoc. 2021 Sep 15;259(6):631-636

  • El objetivo de este estudio era informar sobre los hallazgos de la ecografía abdominal (AUS) en perros con signos clínicos de pancreatitis aguda (PA) durante los dos primeros días de hospitalización y comparar los hallazgos de la AUS con la gravedad de la enfermedad y la tasa de mortalidad. 
  • El estudio incluyó 37 perros de clientes con signos clínicos y sospecha de PA, con informes médicos completos, exámenes de AUS realizados a lo largo de los 2 primeros días de hospitalización, y muestras de suero sobrante congeladas disponibles para la medición cuantitativa de las concentraciones de lipasa pancreática canina (cPL) en el momento del ingreso en el hospital. Los perros se agruparon como AUS+ o AUS- sobre la base de los signos ecográficos positivos o negativos de AP en la AUS, respectivamente. Los signos ecográficos de PA en la ecografía abdominal se estratificaron (como leves, moderados o graves) mediante el uso de un índice de gravedad de la PA, y se otorgó una puntuación de gravedad de la pancreatitis aguda canina.
  • Un total de 24 de 37 (64,8%) perros tenían signos ecográficos de PA en el momento del ingreso hospitalario, mientras que 10 perros tenían signos ecográficos de PA en la AUS a los 2 días de la hospitalización. Tres (8%) perros eran AUS- pero tenían concentraciones séricas de cPL > 400 μg/L (es decir, valores considerados diagnósticos de PA). Respecto al índice de gravedad del AUS, 5 de 34 (14,7%) perros AUS+ tenían signos ecográficos leves, 18 (52,9%) perros AUS+ tenían signos ecográficos moderados y 11 (32,4%) perros AUS+ tenían signos ecográficos graves. Los signos ecográficos graves se asociaron con un mayor riesgo de muerte que los signos ecográficos leves y moderados. Se encontró una asociación significativa entre las puntuaciones de gravedad de la pancreatitis aguda canina y las tasas de mortalidad. 
  • El estudio concluye que en los perros con signos clínicos de PA, deben realizarse ecografías abdominales repetidas durante la hospitalización, los hallazgos graves en el índice de gravedad de ecografía abdominal pueden indicar un mayor riesgo de muerte, y las concentraciones séricas de cPL pueden aumentar antes que los signos ecográficos de PA en la ecografía abdominal.
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Evaluación de la utilidad diagnóstica y pronóstica de la ecografía abdominal en perros con signos clínicos de pancreatitis aguda.

Gori E, Pierini A, Lippi I, Citi S, Mannucci T, Marchetti V.
J Am Vet Med Assoc. 2021 Sep 15;259(6):631-636

  • El objetivo de este estudio era informar sobre los hallazgos de la ecografía abdominal (AUS) en perros con signos clínicos de pancreatitis aguda (PA) durante los dos primeros días de hospitalización y comparar los hallazgos de la AUS con la gravedad de la enfermedad y la tasa de mortalidad. 
  • El estudio incluyó 37 perros de clientes con signos clínicos y sospecha de PA, con informes médicos completos, exámenes de AUS realizados a lo largo de los 2 primeros días de hospitalización, y muestras de suero sobrante congeladas disponibles para la medición cuantitativa de las concentraciones de lipasa pancreática canina (cPL) en el momento del ingreso en el hospital. Los perros se agruparon como AUS+ o AUS- sobre la base de los signos ecográficos positivos o negativos de AP en la AUS, respectivamente. Los signos ecográficos de PA en la ecografía abdominal se estratificaron (como leves, moderados o graves) mediante el uso de un índice de gravedad de la PA, y se otorgó una puntuación de gravedad de la pancreatitis aguda canina.
  • Un total de 24 de 37 (64,8%) perros tenían signos ecográficos de PA en el momento del ingreso hospitalario, mientras que 10 perros tenían signos ecográficos de PA en la AUS a los 2 días de la hospitalización. Tres (8%) perros eran AUS- pero tenían concentraciones séricas de cPL > 400 μg/L (es decir, valores considerados diagnósticos de PA). Respecto al índice de gravedad del AUS, 5 de 34 (14,7%) perros AUS+ tenían signos ecográficos leves, 18 (52,9%) perros AUS+ tenían signos ecográficos moderados y 11 (32,4%) perros AUS+ tenían signos ecográficos graves. Los signos ecográficos graves se asociaron con un mayor riesgo de muerte que los signos ecográficos leves y moderados. Se encontró una asociación significativa entre las puntuaciones de gravedad de la pancreatitis aguda canina y las tasas de mortalidad. 
  • El estudio concluye que en los perros con signos clínicos de PA, deben realizarse ecografías abdominales repetidas durante la hospitalización, los hallazgos graves en el índice de gravedad de ecografía abdominal pueden indicar un mayor riesgo de muerte, y las concentraciones séricas de cPL pueden aumentar antes que los signos ecográficos de PA en la ecografía abdominal.
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Hipercoagulabilidad en perros con enteropatía crónica y su asociación con la concentración de albúmina sérica.

Dixon A, Hall EJ, Adamantos S, Kathrani A, McGrath C, Black V.
J Vet Intern Med. 2021 Feb 1

  • Los perros con enteropatía perdedora de proteínas (EPP) corren el riesgo de desarrollar un estado hipercoagulable. Actualmente se desconoce la prevalencia de la hipercoagulabilidad en perros con enteropatías crónicas (EC) y con la concentración de albúmina sérica normal.
  • El objetivo del estudio era valorar si los perros con enteropatías crónicas están más predispuestos a un estado de hipercoagulabilidad evaluado mediante tromboelastografía, independientemente de la concentración de albúmina sérica. Se incluyeron 38 perros con signos gastrointestinales crónicos por sospecha de EC inflamatoria entre 2017 y 2019. A cada perro se le realizó un hemograma, un perfil bioquímico y una imagen abdominal. Se calculó el índice de actividad de la enfermedad inflamatoria intestinal canina (CIBDAI). Se realizó una tromboelastografía en el momento de la presentación y se recogieron el tiempo de reacción, el tiempo cinético de coagulación, el ángulo α, la amplitud máxima y la formeza global del coágulo (G). Los perros se consideraron como hipercoagulables si el valor de G era ≥25% superior al intervalo de referencia.
  • Diecisiete de 38 (44,7%; intervalo de confianza [IC] del 95%, 28,6-61,7%) perros con EC eran hipercoagulables. El valor G no difería entre los 19 perros con concentraciones normales (≥28 g/L) de albúmina sérica (9,05 kilodinas/cm2 ; IC del 95%, 7,26-10,84; SD 3,71) y los 19 perros con hipoalbuminemia (11,3 kilodinas/cm2 ; IC del 95%, 9,04-13,6, SD; 4,7; P = .11). El valor G se correlacionó negativamente con el hematocrito, la concentración de albúmina sérica y la duración de los signos, y positivamente con la edad.
  • El estudio concluye que los perros con enteropatías crónicas y la concentración de albúmina sérica normal pueden estar en un estado de hipercoagulación según la medición de la tromboelastografía.
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Prevalencia de lesiones gastrointestinales en perros tratados crónicamente con antiinflamatorios no esteroideos.

Mabry K, Hill T, Tolbert MK.
J Vet Intern Med. 2021 Feb 3

  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son el fármaco más comúnmente asociado a la ulceración y perforación gastroduodenal. Actualmente se desconoce la prevalencia de las lesiones gastrointestinales (GI) asociadas al uso crónico de AINEs en perros.
  • El objetivo del estudio era determinar la prevalencia de erosiones de la mucosa GI en perros que reciben tratamiento crónico con AINE. La hipótesis es que los perros que reciben AINEs tendrían más erosiones en la mucosa GI y un mayor tiempo de tránsito GI que una población de control.
  • De forma prospectiva, se reclutaron 14 perros de razas medianas y grandes con propietario tras determinar que no había comorbilidades clínicamente relevantes, que habían recibido un AINE durante al menos 30 días. Se incluyeron 11 perros de control con propietario. Todos los perros fueron sometidos a una endoscopia con videocápsula (VCE) para evaluar la enfermedad GI crónica que sufrían. Se registró el tiempo de tránsito GI y la presencia de lesiones en la mucosa.
  • El estudio se basó en 12 perros que recibieron AINEs y 11 perros de control evaluados retrospectivamente. Los AINEs administrados incluían carprofeno (9 perros), meloxicam (2 perros), y firocoxib (1 perro) durante una mediana de 6 meses. Diez (83,3%; intervalo de confianza del 95%; 51,6%-97,9%) perros tratados con AINEs tuvieron erosiones GI. En los 3 grupos de AINE se observaron erosiones en al menos 1 perro. En 3/11 perros de control también se observaron erosiones gástricas. En los perros que recibieron AINE se detectaron más erosiones (P = 0,004).
  • Se concluye que las erosiones gastrointestinales subclínicas son más comunes en los perros que reciben tratamiento crónico con AINEs que en los perros control con enfermedad gastrointestinal crónica, lo que sugiere que los AINEs se deben utilizar con precaución, sobre todo en perros con comorbilidades que les predisponen a la ulceración gastrointestinal.
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Investigación de la asociación entre el grosor de la pared de la vesícula biliar y la hipoalbuminemia en perros.

Sparago J, Rademacher N, Dehghanpir S, Post J, Liu CC, Johnston AN.
J Small Anim Pract. 2021 Jul 12

  • Mientras que con los años, en medicina humana se ha ido verificando la falta de asociación entre el grosor de la pared de la vesícula biliar y las concentraciones de albúmina sérica/plasmática, algunos trabajos en perros todavía describen esta asociación.
  • El objetivo de este estudio era evaluar la correlación entre el grosor de la pared de la vesícula biliar y las concentraciones de albúmina sérica/plasmática en perros.
  • Se realizaron búsquedas retrospectivas en las bases de datos de registros médicos de un hospital veterinario para identificar a los perros que tenían una concentración de albúmina sérica/plasmática gravemente baja (<1,5 g/dl) o evidencia ultrasonográfica de engrosamiento de la pared de la vesícula biliar (>2 mm). Se analizó el grosor de la pared de la vesícula biliar con la concentración de albúmina, el tipo de muestra (suero frente a plasma), la edad, la etiología, y la etiología de la albúmina.
  • Un total de 216 perros cumplieron los criterios de inclusión. Ciento cuarenta y seis perros tenían la pared de la vesícula biliar engrosada (Grupo 1). La mediana de la concentración de albúmina en suero/plasma para los perros de este grupo era de 2,2 g/dL (1 a 5 g/dL), y 84 perros (57,5%) tenían hipoalbuminemia (<2,5 g/dL). La búsqueda de perros con hipoalbuminemia grave (< 1,5 g/dL) identificó 70 perros (Grupo 2). En este grupo, la mediana del grosor de la pared de la vesícula biliar era de 1,3 mm (0,2 a 6,1 mm) y 17 perros (24,3%) tenían la pared de la vesícula biliar engrosada. La concentración de albúmina sérica/plasmática y el grosor de la pared de la vesícula biliar no estaban significativamente correlacionados ni para el Grupo 1 (r = 0,0044, p = 0,9580) o ni para el Grupo 2 (r = -0,1137, p = 0,3487). Se identificó una correlación negativa moderada (-0,64) entre el grosor de la pared de la vesícula biliar y la concentración de albúmina en perros con enfermedades inmunomediadas (p = 0,03).
  • En los peros de este estudio, el grosor de la pared de la vesícula biliar y la concentración de albúmina en suero/plasma fueron variables independientes.
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Cambios en los parámetros de coagulación en perros con enteropatía perdedora de proteínas entre antes y después del tratamiento.

Nagahara T, Ohno K, Nagao I, Nakagawa T, Yokoyama N, Ohmi A, Goto-Koshino Y, Chambers JK, Uchida K, Tomiyasu H, Tsujimoto H.
J Vet Med Sci. 2021 Jun 28

  • Es sabido, que la enteropatía perdedora de proteínas (EPP) induce hipercoagulabilidad y posible consiguiente tromboembolismo en los perros.
  • El objetivo el estudio era evaluar si habría una mejora en la hipercoagulabilidad, si después del tratamiento se obtuviera la remisión de la EPP en perros. Se evaluaron los cambios en parámetros de coagulación tras el tratamiento en perros diagnosticados de EPP. Como parámetros de coagulación, se midieron el tiempo de protrombina (TP), el tiempo de tromboplastina parcial activado (aPTT), el fibrinógeno, el complejo trombina-antitrombina (TAT), el dímero D y la antitrombina (AT). Además de estos parámetros, se llevó a cabo la tromboelastometría rotacional (ROTEM®), que evalúa las reacciones integrales de coagulación y fibrinólisis en sangre entera, y se obtuvieron los datos del tiempo de coagulación (TC), el tiempo de formación del coágulo (TFC), el ángulo α (α), la firmeza máxima del coágulo (FMC) y el índice de lisis a los 60 minutos (LI60).
  • Once de los 14 perros diagnosticados con EPP se clasificaron como respondedores al tratamiento en base a los cambios en su concentración de albúmina plasmática después del tratamiento. Se encontró un aumento significativo del TFC y una disminución de α y FMC que indicaban cierta resolución de la hipercoagulabilidad tras el tratamiento en los perros respondedores. No hubo cambios significativos en los otros parámetros de coagulación y fibrinólisis que no fueron los medidos por ROTEM®.
  • En este estudio se demuestra que, en perros con EPP, la hipercoagulabilidad detectada por ROTEM® mejora significativamente tras el tratamiento.
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Evaluación de los procedimientos de realizar pruebas de fugas intraoperatorias de las anastomosis del intestino delgado realizadas mediante técnicas de cosido a mano y con grapas en perros: 131 casos (2008-2019).

Mullen KM, Regier PJ, Fox-Alvarez WA, Case JB, Ellison GW, Colee J.
J Am Vet Med Assoc. 2021 May 1;258(9):991-998

  • El objetivo del estudio era comparar la tasa de dehiscencia durante el postoperatorio en base a los resultados de realizar una prueba de fuga anastomótica en intraoperatorio (es decir, positivo o negativo para la fuga o prueba no realizada) entre perros que habían sido sometidos a una anastomosis cosida a mano (hand-sewn anastomosis: HSA) o a una anastomosis funcional de extremo a extremo con grapas (functional end-to-end stapled anastomosis: FEESA) del intestino delgado.
  • Se revisaron los informes de 131 perros con propietario que fueron sometidos a 144 anastomosis del intestino delgado (94 FEESA y 50 HSA) desde enero de 2008 hasta octubre de 2019. Se recogieron datos sobre la reseña del animal, la indicación de la cirugía, la localización de la anastomosis, la técnica quirúrgica, la presencia de peritonitis séptica preoperatoria, la realización de pruebas de fuga intraoperatorias, el desarrollo de dehiscencia postoperatoria y la duración del seguimiento.
  • Se realizaron pruebas de fugas intraoperatorias en 62 de 144 (43,1%) anastomosis del intestino delgado, que incluyeron 26 de 94 (27,7%) FEESAs y 36 de 50 (72,0%) HSAs. Trece de 144 (9,0%) anastomosis mostraron dehiscencia después de la cirugía (mediana, 4 días; rango, 2 a 17 días), con posterior peritonitis séptica, incluyendo 10 de 94 (10,6%) FEESAs y 3 de 50 (6,0%) HSAs. La incidencia de la dehiscencia postoperatoria no fue significativamente diferente entre las FEESA y las HSA, tampoco entre las anastomosis que se sometieron a pruebas de fugas intraoperatorias y las que no, independientemente de la técnica de anastomosis ni entre las anastomosis con resultados positivos y negativos en las pruebas de fugas. Las anastomosis cosidas a mano tenían una probabilidad significativamente mayor de que se hicieran pruebas de fugas que las FEESA. La peritonitis séptica preoperatoria, el uso de refuerzo con omento o seroso, la concentración preoperatoria de albúmina sérica y la indicación quirúrgica no fueron significativamente diferentes entre las técnicas de anastomosis usadas.
  • En este estudio la realización de pruebas de fugas anastomóticas intraoperatorias, independientemente de la técnica anastomótica usada, no se asoció con una reducción de la incidencia de dehiscencia anastomótica postoperatoria.