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Gastroenterología

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Barro en la vesícula biliar: Hallazgos clínicos y ecográficos

Cook AK, Jambhekar AV, Dylewski AM.
J Am Anim Hosp Assoc. 2016 Mar 23

  • A menudo, se observa algún contenido luminal ecogénico durante el examen ecográfico de la vesícula biliar (gallbladder: GB) en perros. Por ahora la importancia que tiene la presencia de barro biliar no está bien entendida. En este estudio se valoran los contenidos de la GB observados en 200 exploraciones ecográficas secuenciales realizadas en un hospital veterinario. Se graduó la cantidad de barro usando una escala de 1-5. Se revisaron los registros médicos para determinar datos demográficos del paciente, los hallazgos clínico-patológicos y  los diagnósticos o trastornos.
  • La mayoría de los perros (66,5%) tenía un poco de material hiperecoico dentro de la GB. Cuatro perros fueron diagnosticados con un mucocele. A efectos estadísticos, se compararon los perros con bilis no ecogénica distribuida  uniformemente o con una cantidad mínima de barro (80,5%) con perros que tenían más de un 25% de barro biliar (17,5%). Los perros con más de un 25% de barro biliar tenían mayor edad que los que tenían una cantidad mínima de barro (8 frente a 11 años). No se encontró ningún tipo de asociación entre las concentraciones de colesterol y bilirrubina sérica y actividades de la fosfatasa alcalina y gamma-glutamil transferasa  con la presencia de barro biliar en la GB. Los perros con hiperadrenocorticismo espontáneo o hipotiroidismo eran más propensos a tener más de un 25% de barro biliar (odds ratio: 5,04). Además, la presencia de  más de un 25% de barro biliar se asoció con un aumento del volumen de la GB, lo que sugiere que algunos cambios en la función o contractilidad de la GB pueden afectar la formación de este barro biliar en perros
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Presentación clínica, tratamiento y evolución en 31 perros con un presunto linfoma colorectal primario (2001 – 2013)

Desmas I, Burton JH, Post G, Kristal O, Gauthier M, Borrego JF, Di Bella A, Lara-Garcia A.
Vet Comp Oncol. 2016 Mar 29

  • El objetivo de este estudio retrospectivo multicéntrico era describir la presentación clínica, tratamiento y la evolución en 31 perros con un presunto linfoma colorectal primario (primary colorectal lymphoma: PCRL), y  al mismo tiempo determinar los factores de pronóstico.
  • Las características predominantes del PCRL fueron un alto grado e inmunofenotipo B (n = 18 y 24, respectivamente). La mayoría de los perros estaban en subestadío b (n = 25) con una mayor prevalencia de hematoquecia (n=20). Sólo en un perro se realizó cirugía únicamente. A 30 perros se les administró quimioterapia, en 13 de ellos se realizó cirugía o radioterapia.
  • La supervivencia libre de progresión (Progression free survival: PFS) de la enfermedad fue de 1318 días y el tiempo medio de supervivencia (median survival time: MST) relacionado con la enfermedad fue de 1845 días. Catorce perros estaban vivos al final del estudio con un tiempo de seguimiento medio de 684 días (3-4678 días). Los perros más jóvenes tuvieron la PFS (P = 0,031) y la MST relacionada con la enfermedad (p = 0,01) más largas. La presencia de hematoquecia se correspondió con una PFS más larga (P = 0,02). Además, la adición del tratamiento local a la quimioterapia no mejoró el resultado de forma  significativa (p = 0,584).
  • En conjunto, el estudio concluye que el PCRL canino tiene una PFS y MST considerablemente más largos que otras formas de linfoma no Hodgkin.
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Síndrome de vómitos biliosos en perros: un estudio retrospectivo (2002-2012)

Ferguson L, Wennogle SA, Webb CB.
J Am Anim Hosp Assoc. 2016 Mar 23

  • El síndrome de vómitos biliosos (Bilious vomiting syndrome: BVS) es una condición históricamente asociada con vómitos de bilis por la mañana temprano, pero que aún no está del todo bien caracterizada. Se piensa que el vómito es el resultado de un reflujo de fluido duodenal en la luz gástrica que causa irritación de la mucosa.
  • Los autores de este trabajo realizaron una búsqueda en los registros médicos del hospital veterinario de la Universidad de Colorado de los términos "canina" y "síndrome de vómitos biliosos" entre 2002 y 2012. El diagnóstico de BVS se confirmaba por inspección visual dentro de la historia clínica de cada caso.
  • Se pudo realizar el diagnóstico en 17 casos. La terapia implicaba tomas de comidas frecuentes y comer más tarde, hacia la noche, productos para la disminución del ácido gástrico, procinéticos y protectores gástricos. Doce perros mejoraron con el tratamiento. Cinco perros no mejoraron o se perdieron durante el seguimiento. El diagnóstico de BVS fue cambiado en tres casos con adenocarcinoma gástrico, indiscreción alimentaria y hepatopatía.
  • El paciente con más probabilidad para el diagnóstico de BVS sería un perro macho joven, castrado, de raza mixta, con una historia crónica de vómitos de bilis. La respuesta al tratamiento sugiere que una motilidad gastrointestinal anormal, gastritis local, el pH gástrico, o la estimulación del centro de la emesis pueden ser factores importantes en el BVS. 
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Evolución espontánea del barro biliar en un periodo de 12 meses en perros identificados con barro biliar por ecografía

DeMonaco SM, Grant DC, Larson MM, Panciera DL, Leib MS.
J Vet Intern Med. 2016 Mar 16

  • El barro biliar se asocia con una dismotilidad de la vesícula biliar  (gallbladder :GB) y con hipersecreción de moco, sugiriendo que existe un vínculo entre la presencia de barro biliar y la formación de mucoceles  en la vesícula biliar. Si el barro biliar progresara a mucocele en la vesícula biliar, estaría justificado un tratamiento  para reducir la producción de barros y su progresión El objetivo de este estudio observacional prospectivo era determinar el curso de barro biliar en 67 perros sanos ≥ 4 años de edad a los que se examinó para barro biliar y entre los que se identificaron a 45 perros afectados.
  • Se realizaron exámenes ecográficos seriados a los 3, 6, 9, y 12 meses para monitorizar el grado de la presencia de barro biliar en base a la proporción de GB que estaba llena (leve [0,01-24,4%], moderada [24,5-49,4%], de moderada a grave [49.5 -74,4%], grave [74,5-100%]), la influencia de la gravedad en el barro, y las dimensiones de la GB.
  • Después de 1 año de seguimiento, el grado de barro en general fue leve (34%), moderado (47%), de moderado a severo (13%), grave (3%) o ausente (3%). No hubo diferencia significativa en la mediana del grado de barro en 1 año (P = 0,36). No hubo cambios significativos en la dependencia del barro respecto a la gravedad en 1 año. Un subconjunto de perros, el 24%, con barro dependiente de la gravedad desarrolló una combinación de barros dependientes y no dependientes. Al final del estudio en un 2% de perros se había resuelto el trastorno del barro, en el 19% hubo una disminución, la situación estuvo estática en el 40%,  aumentó en el 29%, o se volvió recurrente en el 10%.
  • El estudio concluye que la presencia de barro biliar era una situación frecuente, los perros afectados permanecieron asintomáticos, y raramente se convierten en perros sanos en el período de 1 año. Algunos perros desarrollan barros no dependientes de la gravedad en el plazo de 1 año, lo que podría indicar cambios en la consistencia de este barro.

 

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Manejo de la encefalopatía hepática hiperamonémica mediante la administración de L-ornitina-L-aspartato en perros

Ahn JO, Li Q, Lee YH, Han SM, Hwang CY, Youn HY, Chung JY.
J Vet Sci. 2015 Dec 31.

  • Este informe describe la administración de L-ornitina-L-aspartato (LOLA) en perros con hiperamonemia.
  • De un total de 20 perros incluidos en el estudio, se trataron 17 perros con LOLA (grupo experimental) y 3 perros fueron tratados con lactulosa como terapia reconocida (grupo control). En los animales del grupo experimental a los que se administró LOLA, 15 perros experimentaron una disminución estadísticamente significativa (p <0,05) de los niveles de amonio  y mejora de los signos clínicos. En 2 perros, no hubo mejoría de los signos clínicos, a pesar de que el nivel de amonio también disminuyó. Por otro lado, los signos clínicos en los animales del grupo control también mejoraron y los niveles de amonio disminuyeron, pero sin significación estadística (p> 0,05).
  • Estos resultados sugieren que la LOLA es un fármaco eficaz para tratar la hiperamonemia en medicina veterinaria.
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Parotidectomía para el tratamiento del sialocele de la glándula parótida en 14 perros

Proot JL, Nelissen P, Ladlow JF, Bowlt Blacklock K, Kulendra N, de la Puerta B, Sheahan DE.
J Small Anim Pract. 2015 Dec 24

  • El objetivo de este estudio retrospectivo y multi-institucional, era describir la presentación, diagnóstico, causa, complicaciones y el resultado final en 14 perros que se presentaron con un sialocele de la glándula parótida y que fueron tratados mediante parotidectomía total.
  • Todos los perros se presentaron con una masa de tejido blando no dolorosa, fluctuante, en el aspecto lateral de la cara, en la región de la glándula salival parótida. El diagnóstico  fue hecho por sialoradiografía (3/14), TAC (3/14), ecografía (11/14) y resonancia magnética (2/14). La causa del sialocoele se pudo determinar en 8 de 14 pacientes e incluyeron: cuerpo extraño (2/14), sialolitiasis (1/14), neoplasia (3/14), lipomatosis de la glándula salival (1/14) y  traumatismo (1 / 14). En el tratamiento quirúrgico ocurrió una complicación en la peri-anestesia (regurgitación) y siete complicaciones quirúrgicas postoperatorias [formación de seroma autolimitado (2/14), hemorragia (1/14), dehiscencia de la herida (1/14), abscesos 7 meses después de la operación (1/14) y parálisis del nervio facial (2/14)]. No volvió a recurrir el sialocoele en ningún perro durante un tiempo medio de seguimiento de 14 meses.
  • Los autores concluyen que aunque la parotidectomía ha sido considerado un procedimiento técnicamente difícil, se ha demostrado que tiene una buena tasa de éxito y buena resolución a largo plazo de los síntomas clínicos.  Las complicaciones intra y postoperatorias son razonablemente comunes.
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Sialolitiasis canina: Dos casos reportados y distribución por razas, género y edad de 29 casos (1964-2010)

Han H, Mann FA, Park JY
J Am Anim Hosp Assoc. 2016 Jan-Feb;52(1):22-6

  • Este estudio se realizó para investigar los datos clínicos de dos casos de sialolitiasis  canina y analizar un total de 29 casos identificados en la base de datos de Medicina Veterinaria por año de ingreso, raza, sexo y edad. Se revisaron los registros médicos de la base de datos del Hospital Clínico de la Universidad de Missouri y se identificaron ​​dos perros diagnosticados con sialolitiasis (oxalato de calcio) entre 1990 y 2010. Los dos perros tenían sialocele cervical o faríngeo y fueron tratados con éxito mediante eliminación del sialolito y sialoadenectomía concurrente.
  • Se buscó posteriormente los perros con sialolitiasis entre 1964 y 2010 en la base de datos de Medicina Veterinaria y se observó que estaban representadas varias razas y que había una asociación significativa entre 10 y 15 años de edad con la sialolitiasis.
  • El estudio concluye que la sialolitiasis es una condición rara en medicina  veterinaria. En este estudio, los perros viejos presentaron mayor riesgo. En estos perros, fue común un sialocele concurrente y se puede esperar un buen resultado después de la extirpación quirúrgica de los sialolitos con sialoadenectomía concurrente.
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Suplementación oral con cobalamina en perros con enteropatías crónicas e hipocobalaminemia

Toresson L, Steiner JM, Suchodolski JS, Spillmann T
J Vet Intern Med. 2015 Dec 9.

  • La deficiencia de cobalamina está asociada comúnmente con enteropatías crónicas (EC) en perros, y los protocolos de tratamiento actuales recomiendan la suplementación parenteral. En medicina humana, varios estudios han descrito una eficacia equivalente entre la administración oral y parenteral de la cobalamina. El objetivo del estudio es evaluar si la suplementación oral de cobalamina puede restaurar la normocobalaminemia en perros con EC e hipocobalaminemia. Se evaluaron de forma retrospectiva 51 perros con varios signos de EC e hipocobalaminemia a partir de una búsqueda en la base de datos de un Hospital Veterinario de Suecia en el periodo enero 2012 a marzo de 2014. Los criterios de inclusión fueron, signos de EC, una cobalamina sérica inicial ≤270 ng / L (intervalo de referencia: 234 -811 ng / L) y tratamiento oral con comprimidos de cobalamina. La cobalamina sérica de seguimiento se analizó a los 20-202 días después del inicio de la suplementación oral continua
  • Se observó que todos los perros se volvieron normocobalaminémicos con la suplementación oral de cobalamina. El incremento medio de la concentración de cobalamina sérica después del tratamiento fue de 794 ± 462 ng / L. Las concentraciones de cobalamina sérica fueron significativamente más altas después de la suplementación (media ± 1017 460 ng / L; P <0,0001) que al inicio del estudio (media de 223 ± 33 ng / L).
  • Los resultados de este estudio sugieren que la suplementación con cobalamina oral es eficaz para la normalización de las concentraciones de cobalamina sérica en perros con CE. Se deberían realizar estudios prospectivos que compararan el estado de la cobalamina a nivel celular en perros tratados con cobalamina parenteral frente a la suplementación oral.
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Rotura de la vesícula biliar no ictérica en perros: 5 casos (2007-2013)

Guess SC, Harkin KR, Biller DS.
J Am Vet Med Assoc. 2015 Dec 15;247(12):1412-4

  • Este trabajo retrospectivo describe los hallazgos clínicos, de laboratorio, y resultados quirúrgicos en una serie de casos que incluyeron 5 perros con rotura de la vesícula biliar confirmada y concentraciones séricas de bilirrubina total dentro de los límites de referencia.
  • Se evaluaron los registros de procedimientos médicos y quirúrgicos de perros identificados con ruptura de la vesícula biliar en un hospital veterinario entre noviembre de 2007 y noviembre de 2013. Se incluyeron los perros sometidos a una ecografía abdominal, con concentración de bilirrubina sérica total ≤ 0,4 mg / dl, y con cirugía exploratoria abdominal confirmando la presencia de una rotura de la vesícula biliar.
  • Se realizó laparatomía exploratoria en todos los perros donde la ecografía mostraba un derrame abdominal leve o moderado, o bien la vesícula biliar no era identificable (n = 1 perro), o mostraban una vesícula biliar distendida sospechosas de mucocele biliar (4 perros). La concentración de bilirrubina total en suero estaba dentro de los límites de referencia (mediana, 0,2 mg / dl; rango, 0,1 a 0,4 mg / dl; rango de referencia, de 0,1 a 0.4 mg / dL) en todos los perros antes de la cirugía. En 1 perro, se compararon las concentraciones de ácidos biliares en el suero y en el líquido peritoneal (48 mmol / L y 1,070 mmol / L, respectivamente) que apoyaron el diagnóstico de rotura de la vesícula biliar.
  • Los autores del estudio sugieren que, incluso cuando la concentración de bilirrubina sérica total está dentro de los límites de referencia, se debería considerar la rotura de la vesícula biliar en perros con signos agudos de dolor abdominal y una ecografía que revela sospecha de un mucocele y líquido abdominal libre. También se sugiere que la comparación de las concentraciones de ácidos biliares en suero y en fluido peritoneal puede proporcionar un apoyo adicional para el diagnóstico de la rotura de la vesícula biliar
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Pancreas exocrino en gatos con diabetes mellitus

Zini E, Ferro S, Lunardi F, Zanetti R, Heller RS, Coppola LM, Guscetti F, Osto M, Lutz TA, Cavicchioli L, Reusch CE.
Vet Pathol. 2015 Aug 28

  • La pancreatitis se ha descrito en gatos con diabetes mellitus, aunque el número de estudios disponibles en la actualidad es muy limitado. Además, se ha planteado la hipótesis de que la cetoacidosis podía estar asociada con una pancreatitis en los gatos diabéticos. Los objetivos de este estudio fueron investigar si los gatos diabéticos tenían pancreatitis y determinar si la pancreatitis era más frecuente había cetoacidosis. Se recogieron muestras de páncreas post-mortem de 37 gatos diabéticos, incluyendo 15 con cetoacidosis, y 20 gatos control emparejados por edad, sexo, raza, y el peso corporal. Las secciones fueron teñidas con hematoxilina y eosina,  doble marcado para insulina / CD3, insulina / CD20, insulina / mieloperoxidasa,  insulina / PCNA, y  glucagón / Ki67, y de marcaje único para Iba1. Para caracterizar la  pancreatitis se utilizó una puntuación semicuantitativa ya propuesta anteriormente, junto con los recuentos de células inflamatorias.
  • Las puntuaciones de pancreatitis y el número de neutrófilos, macrófagos y linfocitos en el páncreas exocrino no difirieron entre los gatos diabéticos y de control o entre los gatos diabéticos con y sin cetoacidosis. Es importante recalcar que  las células acinares PCNA-positivas estaban incrementadas (P = 0,002) en los gatos diabéticos, en particular en los islotes más cercanos (P <.001). Las células acinares Ki67 positivas se incrementaron solamente cerca de los islotes (P = 0,038). La cetoacidosis no estaba vinculada a la proliferación.
  • Los resultados de este estudio sugieren que, en los gatos diabéticos, la evidencia histopatológica de pancreatitis puede que no sea más frecuente, y que la cetoacidosis puede no estar asociada con la pancreatitis en el momento de la muerte. El aumento de células acinares PCNA positivas podría indicar una mayor proliferación debido a una pancreatitis crónica. La razón de porqué de esta prevalencia de la proliferación de las células acinares que rodean los islotes pancreáticos merecería una mayor investigación.