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Oftalmología

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Aislamientos bacterianos en úlceras indolentes en 43 perros

Levitt S, Osinchuk SC, Bauer B, Sandmeyer LS.
Vet Ophthalmol. 2020 Nov;23(6):1009-1013

  • El objetivo del estudio era determinar si se aislaban bacterias de las úlceras indolentes caninas y evaluar su influencia en los resultados clínicos.
  • Se recogieron hisopos para el cultivo anaeróbico y aeróbico de las úlceras indolentes de 43 perros con propietario que se presentaron al Centro Médico Veterinario de la Universidad de Saskatchewan. Se compararon los resultados entre las úlceras donde hubo aislamientos bacterianos y las que no hubo. Se revisó el tratamiento médico.
  • Se aislaron bacterias en 8/43 úlceras: En tres se cultivaron dos aislamientos y en cinco los aislamientos fueron únicos. El estafilococo fue el género más comúnmente aislado y estuvo presente en seis úlceras: Las especies incluían, no especificada [2], pseudintermedius [2], schleiferi [1] y hominis [1]. El Streptococcus fue el segundo aislado más común presente en dos úlceras: Las especies incluían canis y agalactiae. La tobramicina fue el antibiótico más utilizado en las úlceras con aislamientos bacterianos antes de la remisión (n = 3). Para un caso no se contó con datos de seguimiento concluyentes del veterinario remitente, por lo que se excluyó del análisis posterior. Las siete úlceras con cultivo positivo se registraron como curadas sin complicaciones: seis curadas tras un procedimiento de los utilizados (desbridamiento con fresa de diamante, la queratotomía estriada, y el desbridamiento con fresa de diamante y queratotomía estriada) y una curada tras dos procedimientos. Treinta y cinco úlceras fueron negativas al cultivo. No hubo diferencias en el resultado entre las úlceras indolentes con aislamientos bacterianos y las que tenían cultivos negativos (p = 0,7475).
  • En los peros de este estudio, se aislaron bacterias en el 19% de las úlceras indolentes, siendo el estafilococo el aislado más común. El aislamiento bacteriano no influyó en el desenlace.
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Anomalías del fondo de ojo en gatos afectados por hipertensión sistémica: Prevalencia, caracterización y resultado del tratamiento.

Cirla A, Drigo M, Andreani V, Barsotti G.
Vet Ophthalmol. 2021 Jan 29

  • Los objetivos de este estudio era determinar la prevalencia de las anomalías del fondo de ojo en gatos con diagnóstico de hipertensión sistémica, caracterizar las anomalías observadas y evaluar la evolución oftalmoscópica durante el tratamiento con besilato de amlodipino.
  • Se valoraron 225 gatos afectados por hipertensión sistémica en un periodo de 2 años. La hipertensión sistémica se valoró mediante la medición oscilométrica de la presión arterial, y también se estableció su etiología. A todos los gatos se les realizó un examen oftalmológico, y las lesiones oculares se clasificaron con una puntuación de 0 (sin anomalías) a 4 (anomalías graves). Todos los gatos recibieron besilato de amlodipino por vía oral, y los que mostraban anomalías en el fondo de ojo se volvieron a examinar regularmente de 7 a 365 días después del diagnóstico. Los datos se analizaron estadísticamente para comparar la presión sistólica y la diastólica con todas las variables y para correlacionar estas presiones con las puntuaciones del fondo de ojo.
  • La prevalencia de las anomalías del fondo de ojo fue del 58,6% (21,2%: grado 1; 18,2%: grado 2; 36,4%: grado 3; y 24,2%: grado 4). La hipertensión sistémica se diagnosticó simultáneamente con otras enfermedades como insuficiencia renal crónica (60,4%), hipertiroidismo (28,9%), insuficiencia renal crónica e hipertiroidismo (7,6%) y la miocardiopatía hipertrófica (3,1%). Se detectó un efecto significativo de los valores de la presión sistólica en la puntuación del fondo de ojo. El tratamiento con amlodipino mejoró las anomalías del fondo de ojo en el 50% de los casos a los 21 días de seguimiento.
  • Este estudio muestra que las anomalías del fondo de ojo son comunes en los gatos con hipertensión sistémica en el momento del diagnóstico, y la mayoría de las anomalías son de moderadas a graves. El tratamiento con amlodipino pareció mejorar las lesiones oftálmicas con el tiempo.
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Características patológicas oftalmológicas de las neoplasias multicéntricas o metastásicas de origen extraocular en perros y gatos.

Bandinelli MB, Viezzer Bianchi M, Wronski JG, Santos de Mello L, Blanco DeMartini R, Savi , Sonne L, Driemeier D, Petinatti Pavarini S.
Vet Ophthalmol. 2020 Sep;23(5):814-827

  • El objetivo de este estudio era caracterizar la frecuencia y distribución de las neoplasias oculares secundarias en perros y gatos detectadas durante la necropsia.
  • Se realizó un análisis retrospectivo de los informes de necropsia de perros y gatos de una universidad, y se seleccionaron los casos con neoplasias metastásicas/multicéntricas de origen extraocular, que afectaban a los ojos. Desde enero de 2015 hasta enero de 2019, identificamos un total de 233 perros y 100 gatos con enfermedad metastásica.
  • De todos los animales, el 11,6% (27/233) de los perros y el 13% (13/100) de los gatos tenían metástasis oculares. El linfoma fue la neoplasia multicéntrica más común que afectaba a los ojos de ambas especies. En los perros, estas afectaciones por neoplasias linfoides se produjeron de forma bilateral, predominantemente en la úvea anterior, y fueron por linfomas difusos de células B grandes, linfoblásticos de células T, de células T periféricas sin especificar y linfomas de células B linfocíticas. En los gatos, el linfoma de células T asociado al virus de la leucemia felina (FeLV) fue el más común. El carcinoma mamario fue la segunda neoplasia metastásica ocular más común en perras, con una afectación predominantemente unilateral del tracto uveal. En las gatas, después del linfoma, los carcinomas pulmonares y de células escamosas fueron las neoplasias multicéntricas/metastásicas más comunes en los ojos. Se detectaron casos individuales de colangiocarcinoma, hemangiosarcoma y quemodectoma en perros, así como carcinoma cribiforme de glándula mamaria, carcinoma de glándula salival y sarcoma histiocítico en gatos.
  • En este estudio, los ojos de los perros estaban afectados principalmente por un linfoma o un carcinoma de glándula mamaria como principal neoplasia metastásica/multicéntrica, mientras que los de los gatos lo estaban sobre todo por un linfoma, un carcinoma pulmonar o un carcinoma de células escamosas. Este es el primer estudio que identifica el colangiocarcinoma y el quemodectoma en perros, además de identificar el carcinoma de glándulas salivales en gatos como causa principal de neoplasia metastásica/multicéntrica que afecta a los ojos.
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Una evaluación retrospectiva del tratamiento sistémico y/o tópico del ojo seco neurogénico en perros con pilocarpina: 11 casos.

Wegg ML
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):341-346

  • El objetivo de este estudio era evaluar la respuesta a la pilocarpina tópica y/o sistémica en perros con ojo seco neurogénico. 
  • Se revisaron las historias clínicas de los perros diagnosticados de ojo seco entre 2015 y 2018. Se excluyeron los casos si los valores de Tets de schimer (STT) estaban disminuidos bilateralmente, si los perros se perdieron en el seguimiento, o si se llevó a cabo alguna medida quirúrgica (transposición del conducto parotídeo) dentro de los treinta días de la presentación. Los perros estaban en tratamiento con pilocarpina tópica (0,1%, cada 6 horas) y/o pilocarpina oral (dosis inicial del 2%, una gota por cada 10 kg cada doce horas). Se incluyeron 11 casos en el estudio, 7 hembras y 4 machos con una edad media de 10 años. 
  • Siete casos tenían xeromicteria, dos casos tenían parálisis del nervio facial y un caso tenía síndrome de Horner. En 7 casos (63,6%) tras el tratamiento con pilocarpina fue exitoso, volviendo el STT a la normalidad (15-25mm/minuto), en una media de 24 ± 5,1 días. De estos 7 casos, 5 habían recibido tratamiento sistémico y tópico, 1 tratamiento tópico y 1 tratamiento sistémico. El tiempo medio hasta la producción normal de lágrimas en el tratamiento con pilocarpina tópica ± sistémica fue de 23 días (rango 9-48 días). El número de gotas sistémicas hasta obtener una respuesta positiva varió entre los individuos de 0,8 gotas/10kg a 7 gotas/10kg. 
  • El tratamiento con pilocarpina (tópica ± sistémica) es una terapia eficaz para la enfermedad unilateral del ojo seco en los casos en los que se sospecha que es de origen neurogénico. La mayoría de los casos respondieron en 30 días. Los efectos secundarios incluyeron la irritación tópica de la solución oftálmica y los efectos sistémicos de la pilocarpina oral, como la diarrea y la regurgitación.
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Comparación de los resultados en ojos con cataratas de perros sometidos a facoemulsificación frente a ojos no operados.

Krishnan H, Hetzel S, McLellan GJ, Bentley E.
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):286-291

  • El objetivo de este estudio fue comparar los resultados del tratamiento quirúrgico y no quirúrgico de las cataratas caninas.
  • Se revisaron los registros de los pacientes examinados por cataratas desde enero de 2007 hasta febrero de 2018 en un hospital universitario y se dividieron en dos grupos: no quirúrgicos y quirúrgicos. El grupo no quirúrgico se subdividió además en función de si la decisión de no proceder con la cirugía fue elegida por los propietarios, o fue basada en el consejo del oftalmólogo. Como criterio de inclusión se incluyó tener 6 meses de seguimiento. El éxito en el grupo no quirúrgico se definió como un ojo satisfactorio sin complicaciones potencialmente dolorosas, y para el grupo quirúrgico, el éxito requería además que hubiera visión. Se valoró el tiempo hasta el fracaso o complicaciones. Un total de 72 ojos (41 perros) fueron incluidos en el grupo no quirúrgico, y 126 ojos (67 perros) fueron tratados quirúrgicamente.
  • No hubo diferencias en cuanto al género o la edad; sin embargo, en el grupo quirúrgico había significativamente más ojos diabéticos (56,3% vs 15,3%; P <0,001) y ojos de pacientes con tiempos de seguimiento más largos (mediana de 37,6 meses vs 22,1 meses; P <0,001) que en el grupo no quirúrgico. No hubo diferencias estadísticamente significativas en las tasas de complicaciones entre el grupo no quirúrgico (15/72 [20,8%]) y el grupo quirúrgico (23/126 [18,3%]; HR: 2,22 [0,97, 5,0]; P = 0,060). Sin embargo, la tasa de complicaciones en el grupo no quirúrgico basado en el consejo del oftalmólogo fue significativamente mayor que en el grupo no quirúrgico en que la decisión fue elegida por el propietario (p = 0,019) y en el grupo quirúrgico (p = 0,002).
  • Los autores concluyen que, si se valoran unos resultados finales adecuados, el hecho de que un ojo con cataratas se someta o no a una intervención quirúrgica no afecta a las complicaciones a largo plazo; además, los ojos no quirúrgicos porque no son buenos candidatos para la intervención quirúrgica tienen una tasa de complicaciones más elevada que los ojos considerados aptos para la facoemulsificación y en los que los propietarios decidieron no recurrir a la cirugía de cataratas.
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Un estudio retrospectivo de lipemia del humor acuoso en perros: 30 casos

Schechtmann SA, Stine JM, Miller TR, Welihozkiy A, Michau TM.
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):277-285

  • Este estudio describe la presentación clínica y el resultado en perros que presentan lipemia del humor acuoso (LHA) y evalúa su asociación con otros trastornos oculares y sistémicos.
  • Se identificaron y revisaron las historias clínicas de 30 perros que presentaban signos clínicos de LHA entre 2013 y 2017 y se compararon con la población canina de referencia durante el mismo periodo de tiempo. Se comparó el porcentaje de perros afectados por LHA y los posibles factores de riesgo entre los grupos. 
  • Se identificaron 40 ojos con LHA en 30 perros de 8011 (0,4%) remisiones. La edad media de los perros con LHA era significativamente más joven que la de los perros sin LHA (P = 0,0334). El sexo no se asoció con la LHA. Los Schnauzers miniatura eran más propensos a tener LHA que las razas mixtas (P < 0,0001). La incidencia de LHA fue significativamente mayor en los ojos que también presentaban ulceración corneal (P = 0,0018) o habían sido sometidos a facoemulsificación (P = 0,0001). El 62% y el 51% de los perros con LHA tenían diabetes mellitus e hipertrigliceridemia concurrentes, respectivamente. El nivel medio de triglicéridos de los perros con LHA era de 1087 mg/dL (±544) (referencia 50-150 mg/dL) y el nivel medio de colesterol era de 575 mg/dL (±232) (referencia 125-300 mg/dL). Se consiguió la resolución completa de la LHA en todos los perros reexaminados con una media de 20,2 días (rango 4-175 días) después del diagnóstico. Hubo 6/30 perros en los que se perdió el seguimiento. La recurrencia de LHA se produjo al menos una vez en 4/24 perros (16,7%) después de la resolución. 
  • Los datos de este estudio sugieren que la lipemia del humor acuoso ocurre con mayor frecuencia en los Schnauzers miniatura. La ulceración corneal y la facoemulsificación son factores de riesgo. Se observó una resolución completa en todos los casos con una baja incidencia de recurrencia.
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La degeneración del vítreo y su asociación con otras anormalidades oculares en el perro

Krishnan H, Diehl K, Stefanovski D, Aguirre GD.
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):219-224.

  • El objetivo de este estudio era identificar la frecuencia de la degeneración del vítreo y su asociación con comorbilidades oculares, incluyendo cataratas, luxación del cristalino, glaucoma y desprendimiento de retina.
  • Se evaluaron retrospectivamente 4217 perros del Companion Animal Eye Registry (CAER) que se les habían realizado exámenes oftalmológicos de cribado de la raza entre 2013 y 2016. Las razas analizadas incluyeron el galgo italiano, el Shih Tzu, el Affenpinscher, el Bichon Frise, el Grifón de Bruselas, el Whippet y el Greyhound. Los datos recogidos incluyeron la edad, el sexo, el número de exámenes y si junto a la degeneración vítrea estaban presentes, en uno o ambos ojos, cataratas, luxación del cristalino, glaucoma y/o desprendimiento de retina.
  • El estudio reveló que la raza y la edad son factores significativos para el desarrollo de la degeneración del vítreo. Los galgos italianos, los grifones de Bruselas y los Shih Tzus tienen una probabilidad significativamente mayor de padecer degeneración del vítreo en comparación con la raza de control negativa, el galgo. Además, con cada aumento de un año de edad, hay un 24% más de probabilidades de desarrollar degeneración del vítreo. Sin embargo, no se identificó ninguna asociación entre la degeneración vítrea y las cataratas, la luxación del cristalino, el glaucoma o el desprendimiento de retina.
  • Según los datos valorados en este estudio la raza y la edad son factores significativos para el desarrollo de la degeneración del vítreo, no se encontró ninguna asociación entre la degeneración del vítreo y las otras comorbilidades oculares examinadas.
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Tratamiento de prolapso de la glándula asociado a la deformidad cartilaginosa de la membrana nictitante mediante la técnica de bolsillo y condrectomía sola, o combinada con una conjuntivectomía en cuña en 132 perros (1998-2018)

Michel J, Lazard P, Vigan M, Albaric O.
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):305-313

  • El objetivo de este estudio era evaluar los resultados obtenidos mediante la técnica Morgan de bolsillo y condrectomía (MPTC) sola, o combinada con una conjuntivectomía en cuña (MPTC + WC) para el tratamiento del prolapso de la glándula asociado a la deformidad cartilaginosa de la membrana nictitante (PGCD) en perros.
  • En varios centros, se revisaron los registros médicos de los perros diagnosticados con PGCD que fueron sometidos a una MPTC o MPTC + WC entre 1998 y 2018. Se definió la tasa de éxito como falta de recurrencia del prolapso de la glándula durante un mínimo de 6 meses de seguimiento. Se realizó un examen histológico del cartílago extirpado de 13 ojos. Un total de 132 perros (181 ojos) cumplieron los criterios de inclusión.
  • La mediana del tiempo de seguimiento fue de 25 meses (rango, 6-166 meses). La MPTC se utilizó en 131 ojos con una tasa de éxito del 91,6%. Se utilizó MPTC + WC en 50 ojos con una tasa de éxito del 100%. Se produjeron complicaciones postoperatorias en el 6,9% y el 4%, respectivamente, para la MPTC y la MPTC + WC, que consistieron en quistes lagrimales (8 ojos) o erosión corneal (3 ojos). Las tasas de recurrencia y de complicaciones fueron significativamente menores utilizando MPTC + WC en comparación con MPTC en los perros de raza gigante (P = 0,019 y P = 0,002, respectivamente), pero no en la población general del estudio (P = 0,328 y P = 0,290, respectivamente). Se observaron anomalías histológicas del cartílago en 2/13 especímenes de PGCD crónico.
  • El estudio concluye que la técnica Morgan de bolsillo combinada con una conjuntivectomía en cuña ofrece una buena opción terapéutica para los perros de raza gigante con PGCD. La técnica combinada proporciona una buena aposición y movilidad de la membrana nictitante sobre la superficie ocular y reduce potencialmente el riesgo de recurrencia en estas razas caninas gigantes.
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Valoración de la citología y la histopatología en el diagnóstico de las neoplasias orbitales caninas: 112 casos (2004-2019) y revisión de la literatura

Flaherty EH, Robinson NA, Pizzirani S, Pumphrey SA.
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):259-268

  • Este estudio trata de proporcionar una visión general actualizada de las neoplasias orbitarias caninas, comparar la utilidad diagnóstica de la citología y la histopatología, y evaluar modalidades de muestreo alternativas, en particular la biopsia con aguja gruesa guiada por imagen.
  • Se realizó una búsqueda retrospectiva en los registros médicos de varios centros para identificar perros con neoplasia orbital. Se recogieron datos sobre la reseña del animal, el diagnóstico, el estado de la visión, las modalidades de imagen utilizadas y los métodos de recogida de muestras. También se realizó una búsqueda bibliográfica para identificar una población de referencia con neoplasias orbitales para compararla con respecto al diagnóstico final. Ciento doce perros cumplieron los criterios de selección.
  • En las poblaciones de estudio y de referencia, respectivamente, los diagnósticos se agruparon de la siguiente manera: tumores mesenquimales 40% y 35%, tumores epiteliales 35% y 18%, tumores de origen neural 8% y 37%, y de células redondas 17% y 10%. Los diagnósticos más frecuentes en el grupo de estudio fueron adenocarcinoma nasal, osteosarcoma, linfoma y meningioma. Se disponía de los resultados citológicos de 47 perros y de los resultados histopatológicos de 95 perros. En 30 perros se disponía de los resultados tanto de la citología como de la histopatología, y en el 53% de los cuales los resultados eran discordantes. Las muestras de citología no fueron diagnósticas o bien proporcionaron un diagnóstico que fue posteriormente invalidado en el 32% de los casos en los que se obtuvieron. Los resultados de las muestras de biopsia con aguja gruesa no fueron diagnósticos o fueron invalidados por los resultados de la biopsia quirúrgica sólo en el 13% de los casos. No se asociaron complicaciones significativas con ningún método de muestreo.
  • Los autores concluyen que la neoplasia orbital es común en los perros. La histopatología es superior a la citología para proporcionar un diagnóstico definitivo. La biopsia con aguja gruesa guiada por imagen parece ser un medio seguro y eficaz de obtener muestras.
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Indicadores de pronóstico y evolución de perros sometidos a tarsorrafia temporal tras una proptosis traumática

Pe'er O, Oron L, Ofri R.
Vet Ophthalmol. 2020 Mar;23(2):245-251

  • Este estudio trata de evaluar los indicadores de pronóstico y el resultado en perros sometidos a tarsorrafia temporal tras una proptosis traumática.
  • Se revisaron retrospectivamente las historias clínicas de un centro (2004-2017) para valorar la reseña del animal, la causa y la duración de la proptosis, y los hallazgos clínicos en el momento del ingreso. Se registraron, el responsable quirúrgico, las medicaciones postoperatorias y los hallazgos oftálmológicos en la última revisión. Se encuestó a los propietarios de los perros con ojos ciegos sobre el resultado final y la satisfacción.
  • En la última revisión, realizada 17,5 ± 7,3 (media ± SD) días después de la operación, la visión estaba presente en 12/43 ojos (28%). No se identificó correlación de la visión en la última revisión con la raza, la causa o la duración de la proptosis, ni con la medicación postoperatoria (P > 0,05), pero sí con la presencia de reflejo pupilar directo e indirecto a la luz (RLP) en el momento del ingreso (P = 0,001 y 0,02, respectivamente), y con la evaluación y la cirugía realizadas por veterinarios oftalmólogos en lugar de por personal de cirugía o de urgencias (P = 0,015). Las puntuaciones medias de satisfacción (calificadas de 0 a 10) de los 22 propietarios contactados a los 59,6 ± 48,2 meses después de la última revisión fueron de 7,8 ± 2,6 (n = 6), 5,7 ± 4,9 (n = 3), y 8,8 ± 1,3 (n = 13) para los perros con ojos con phtisis bulbi, ojos que requerían medicación a largo plazo, y ojos ciegos, pero por lo demás normales, respectivamente (P = .284).
  • Contrariamente a estudios anteriores, en este estudio, la raza, y la causa y duración de la proptosis, no afectaron al resultado de forma significativa. La comprobación del PLR directo e indirecto es un indicador pronóstico sencillo y significativo. Los pacientes evaluados y operados por un veterinario oftalmólogo tienen mejor pronóstico.