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Patología clínica

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Evaluación de parámetros ecográficos como factores de pronóstico en gatos con pancreatitis. Un estudio retrospectivo de 42 gatos

Tierarztl Prax Ausg K Kleintiere Heimtiere. 2018 Dec;46(6):386-392
Moser K, Mitze S, Teske E, Stockhaus C.

  • La pancreatitis en gatos puede presentar diferentes cursos clínicos y se han descrito unos rangos de signos clínicos que pueden ser desde asintomáticos o leves e inespecíficos, a enfermedad grave con disfunción multiorgánica o incluso muerte. A veces es difícil evaluar el pronóstico de estos gatos en base a los hallazgos clínicos, diagnósticos de laboratorio y diagnóstico por imagen. No existen muchos estudios donde se hayan examinado el resultado y los factores pronósticos para los gatos con pancreatitis. En los gatos que presentan signos de pancreatitis, se utilizan con frecuencia la fPLI (inmunorreactividad de la lipasa pancreática felina) y la ecografía, en la que se han descrito diferentes parámetros ecográficos asociados con pancreatitis, para establecer un diagnóstico.
  • El objetivo de este estudio retrospectivo fue determinar si ciertos parámetros ecográficos se correlacionan con la gravedad y la evolución final de los gatos con pancreatitis.
  • Se incluyeron 42 gatos, con al menos dos signos clínicos consistentes con pancreatitis y valores de fPLI aumentados (> 5.3 µg / l). De su información, se examinaron los siguientes parámetros ecográficos: espesor, superficie y ecogenicidad del páncreas, ecogenicidad del tejido adiposo peripancreático y la presencia de ascitis. Los gatos que sobrevivieron los primeros 30 días fueron clasificados como sobrevivientes y aquellos que murieron dentro de los 30 días se clasificaron como no sobrevivientes.
  • Se encontraron cambios ecográficos en 33/42 gatos (79%). Las anormalidades ecográficas más frecuentes fueron grasa peripancreática hiperecoica (55%), tejido pancreático hipoecoico (45%) y un páncreas engrosado (36%). No hubo correlación significativa entre los cambios ecográficos y la evolución final de los gatos. No se encontraron diferencias significativas en la concentración de fPLI entre los dos grupos. La concentración de fPLI se correlacionó significativamente con el pronóstico.
  • Los autores sugieren que ni la presencia ni la intensidad de los cambios ecográficos se correlacionan con la evolución final de los gatos con pancreatitis. Contrariamente a esto, el valor de fPLI sí que es un factor pronóstico negativo, como ya se había descrito anteriormente en otros estudios.
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Investigación de la relación entre el calcio ionizado y el calcio total en perros con hipercalcemia ionizada

29 ° Congreso ECVIM-CA, 2019
C.T. Johnsen; T. Schnabel; A. Gow; J. del-Pozo; E. Milne; V. Macklin; C. Fisher; I. Handel; R. Mellanby

  • La hipercalcemia es una anomalía bioquímica importante, con una morbilidad significativa en perros. La hipercalcemia se puede definir como un aumento en el calcio total o calcio ionizado en sangre. Actualmente, todavía no está claro si los perros pueden tener hipercalcemia ionizada sin un aumento en la concentración total sanguínea de calcio.
  • El objetivo de este estudio fue investigar la relación entre las concentraciones sanguíneas de calcio total e ionizado en perros con hipercalcemia ionizada. Inicialmente, se estableció un intervalo de referencia para el calcio ionizado y total utilizando una población de perros adultos sanos. Se realizó un búsqueda en la base de datos clínica de un hospital universitario sobre perros adultos con hipercalcemia ionizada entre 2012 y 2017. En la población de perros con hipercalcemia ionizada se comparó la relación entre las concentraciones de calcio ionizado y total. Según el análisis bioquímico de 356 perros adultos sanos, se estableció un intervalo de referencia de 1.18–1.52 mmol / l para el calcio ionizado y 2.24–2.85 mmol / l para el calcio total.
  • Utilizando estos intervalos de referencia, se identificaron 75 perros con hipercalcemia ionizada, de los cuales 31 no tenían hipercalcemia total. Cabe destacar que solo 7 de los 31 perros con hipercalcemia ionizada y calcio total por debajo del límite superior del intervalo de referencia tenían hipoalbuminemia. Las enfermedades más comunes diagnosticadas en los perros con hipercalcemia ionizada fueron neoplasia (n = 38) e hiperparatiroidismo primario (n = 6).
  • En la población de este estudio, más del 40% de los perros con hipercalcemia ionizada tenían una concentración de calcio total dentro del intervalo de referencia. Por lo tanto, no se puede pre-suponer que los perros con un calcio total normal no tendrán una hipercalcemia ionizada.
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La gravedad de la hipercalcemia ionizada y de la hipocalcemia están asociadas a la etiología en perros y gatos

Coady M, Fletcher DJ, Goggs R.
Front Vet Sci. 2019 Aug 22; 6:276

  • Aunque los trastornos del metabolismo del calcio son comunes en pequeños animales, hay pocos estudios que hayan investigado la etiología de la hipercalcemia ionizada y la hipocalcemia en grandes poblaciones.
  • El objetivo de este estudio era determinar la incidencia de trastornos de calcio ionizado en perros y gatos tratados en una clínica de referencia y describir las enfermedades asociadas.
  • Se realizó una búsqueda de análisis de electrolitos en la base de datos electrónica del Hospital Veterinario de la Universidad de Cornell entre 2007 y 2017. Se identificaron perros y gatos con hipercalcemia ionizada o hipocalcemia según los intervalos de referencia de la institución. Se eliminaron las entradas duplicadas de casos. Se revisaron los registros médicos para identificar la causa de la anormalidad del calcio. Se compararon las frecuencias de los procesos de la enfermedad entre trastornos leves y moderados a graves.
  • La base de datos incluyó 15,277 perros y 3,715 gatos. Se identificó hipercalcemia en 1,641 perros y 119 gatos. La incidencia de hipercalcemia canina y felina fue de 10.7 y 3.2%, respectivamente. Se identificó hipocalcemia en 1,467 perros y 450 gatos. La incidencia de hipocalcemia canina y felina fue de 9.6% y 12.1%, respectivamente. Las causas patológicas más comunes de hipercalcemia en perros estuvieron asociadas a malignidad (12.9%), paratiroides-dependientes (4.6%) e hipoadrenocorticismo (1.7%). En los gatos, las causas de hipercalcemia más comunes fueron las asociadas a malignidad (22.7%), la lesión renal (13.4%) y la hipercalcemia idiopática (12.6%). Los perros que presentaron hipercalcemia moderada a severa vs. la hipercalcemia leve fueron significativamente más propensos a tener hiperparatiroidismo, hipercalcemia asociada a neoplasia maligna o hipervitaminosis D, mientras que los gatos fueron significativamente más propensos a tener hipercalcemia asociada a neoplasia maligna o hipercalcemia idiopática. Las causas patológicas más comunes de hipocalcemia en perros fueron enfermedades críticas (17.4%), daño renal (10.4%) y toxicidad (7.5%). En gatos, las más frecuentes fueron la lesión renal (21.6%), la obstrucción uretral (15.1%) y la enfermedad crítica (14.7%). Los perros que presentaron hipocalcemia moderada-severa tenían significativamente más probabilidades de tener hipoparatiroidismo, lesión renal, eclampsia o enfermedad crítica, mientras que los gatos tenían significativamente más probabilidades de tener lesión renal, trauma de tejidos blandos u obstrucción uretral.
  • En base a estos datos, los autores concluyen que las alteraciones leves del calcio se asocian más comúnmente con afecciones no patológicas o transitorias. La hipercalcemia asociada a malignidad es la causa más común de hipercalcemia ionizada en perros y gatos. Las enfermedades críticas y las lesiones renales son causas frecuentes de hipocalcemia en ambas especies.

 

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Asociación entre la anemia hemolítica inmunomediada (IMHA) y la pancreatitis aguda en perros

Gianesini; M. Drigo; A. Zoia
29º Congreso ECVIM-CA, 2019 G.

  • En humanos, ratas y gatos existen evidencias que sugieren que la pancreatitis aguda es una complicación de la hemólisis, incluida la hemólisis que ocurre en la anemia hemolítica inmunomediada (IMHA). Este estudio investiga la asociación entre IMHA y pancreatitis en perros. 
  • Se diseñó un estudio retrospectivo que incluyó 3 grupos de 95 perros emparejados por edad, raza y estado sexual: perros con IMHA (grupo-1), perros clínicamente sanos (grupo-2), perros enfermos sin IMHA (grupo- 3). Los criterios para incluir los perros en el grupo 1 eran un hematocrito <30% (intervalo de referencia [RI], 38.6–54.5%) y test de Coomb’s positivo. El diagnóstico de pancreatitis aguda se basó en concentraciones de amilasa y lipasa por encima del rango de referencia (> 1101 mg / dl y > 725 mg / dl, respectivamente), concentración de Proteína C reactiva > 3.0 mg / dl (RR, 0.01–0.22), y anorexia y / o vómitos. Se comparó la frecuencia de la pancreatitis entre los tres grupos. Los perros con IMHA con y sin pancreatitis tuvieron un seguimiento de 7 días, después de la admisión. Cuando algún perro con IMHA sin pancreatitis desarrolló pancreatitis, se cambió al grupo IMHA con pancreatitis y también con un seguimiento de 7 días después del evento de pancreatitis. Se calculó la hemoglobina plasmática libre (Hbpf) en los perros con IMHA con pancreatitis (en el momento del diagnóstico de pancreatitis) y sin pancreatitis (en el momento de la presentación) (Hbfp = Hbtot - [RBC x CHCM x MCV] / 1000) y se comparó entre los grupos. Mediante el análisis de curva ROC se trató de identificar el mejor valor de corte de Hbfp para discriminar a los perros IMHA con y sin pancreatitis. Se calculó el riesgo relativo (RR) de desarrollar pancreatitis en perros con IMHA y ≥ el índice de Youden de la concentración de Hbfp. Finalmente, se evaluó la mortalidad a los 7 días entre perros IMHA con y sin pancreatitis. 
  • En la presentación, la frecuencia de pancreatitis fue significativamente (p = 0.0013) mayor en perros con IMHA (12/95) en comparación con los perros control (0/95 grupo-2 y 5/95 grupo-3, respectivamente). Durante el período de seguimiento de 7 días, otros 9 perros con IMHA desarrollaron pancreatitis. Los perros IMHA con pancreatitis (n = 21) tuvieron una Hbpf significativamente (p = 0.0067) más alta (mediana = 0.17 g / dL, rango, 0.0– 1.55) en comparación con los perros IMHA sin pancreatitis (n = 74; mediana = 0.0 g / dL, rango, 0.0–2.89). El índice de Youden para Hbpf fue de 0.08 g / dL (sensibilidad = 61.9%, especificidad = 75.7%; AUC = 0.672, IC 95%, 0.569-0.765; p = 0.0096). En perros con IMHA, una concentración de Hbpf ≥0.08 g / dL resultó en un mayor riesgo de pancreatitis (RR = 2.54, IC 95%, 1.51–4.29). No hubo diferencias en la mortalidad (p = 0.211) entre perros IMHA con (8/21) y sin (18/74) pancreatitis. 
  • Los autores sugieren que los perros con IMHA tienen un mayor riesgo de pancreatitis. Varios perros desarrollaron pancreatitis después de ser diagnosticados con IMHA, esto puede sugerir que IMHA puede causar pancreatitis y que la Hbfp podría ser un desencadenante de esta pancreatitis.
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Factores pronósticos en perros con causas comunes de proteinuria

F. Baumgartner; F. Boretti;
29 ° Congreso ECVIM-CA, 2019

  • Poco se sabe sobre el impacto del aumento de la ratio proteína:creatinina urinaria (UPC) sobre la supervivencia de perros con diferentes enfermedades subyacentes, y no están establecidos todos los factores de riesgo asociados para la muerte.
  • El objetivo de este estudio fue evaluar a los perros con proteinuria severa (UPC >2 medida al menos una vez durante la enfermedad) en cuanto a su tiempo de supervivencia, enfermedades subyacentes y posibles factores pronósticos como, valor del UPC en el momento del diagnóstico, concentración de creatinina, densidad urinaria, albúmina y hematocrito.
  • Se valoraron retrospectivamente, 89 perros con proteinuria severa evaluados entre 2014 y 2015. Entre ellos, 46 perros fueron diagnosticados con glomerulopatía (mediana UPC: 6.0; rango: 1.4–21.2), 16 perros con enfermedad de Cushing (mediana UPC: 4.4; rango 2.1–14.1), 11 perros con leishmaniosis (mediana UPC: 4.7; rango 2.1–19.8) y 16 perros con diversas enfermedades (mediana UPC 3.1; rango 1.9–9.5).
  • En todos los perros, el aumento de UPC se identificó como un factor de riesgo de muerte (p <0.01). El tiempo medio de supervivencia fue de 42 días. El UPC y el tiempo de supervivencia no difirieron significativamente entre los grupos. Entre los perros con glomerulopatía, los factores de riesgo significativos identificados para la muerte incluyeron aumento del UPC (p = 0.03), aumento de la creatinina (p <0.01), hematocrito bajo (p = 0.04) y bajo densidad urinaria (p = 0.03). En perros con enfermedad de Cushing, solo la densidad urinaria fue un factor de riesgo significativo para la muerte (p = 0.05). En perros con leishmaniosis, el aumento de UPC y creatinina fueron unos factores de riesgo significativos para la muerte (p <0.01; p <0.01).
  • El estudio concluye que el aumento del UPC es un factor de riesgo de muerte en perros con glomerulopatías y con leishmaniosis, pero no con la enfermedad de Cushing. Esto debería poder explicarse por las diferentes patogenias que conducen a la proteinuria.
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Factores de riesgo para la contaminación sanguínea de líquido cefalorraquídeo durante su extracción en perros.

Nagendran A, Sanchez-Masian D, Bersan E, Cooper CJ, Gonçalves R
Vet Rec. 2019 Sep 3

  • El objetivo del estudio era determinar los factores de riesgo para la contaminación sanguínea de líquido cefalorraquídeo (LCR) durante su extracción en perros.
  • Se planteó un estudio prospectivo para 170 muestras de LCR en las que se recopilaron datos acerca de la reseña del paciente, la puntuación de la condición corporal, el sitio de recolección del LCR (cisterna cerebelomedular (CMC) o cisterna lumbar (LC)), número de intentos, experiencia del veterinario en el procedimiento, diagnóstico final, hora del día, conformación del cráneo y día de la semana. Luego se realizó el análisis de las muestras de LCR y se registró la presencia de contaminación sanguínea, definida como una presencia de eritrocitos > 500 / µl.
  • De las 170 muestras de LCR, el 53 % se recolectó de la CMC (n = 90) y el 47 % de la LC (n = 80). Se observó contaminación sanguínea en el 20 % (n = 34) de las muestras, el 8,9 % (n = 8) en muestras de CMC y el 32,5 % (n = 26) en muestras de LC. Las mayores probabilidades de obtener una muestra de LCR contaminada se asociaron con un nivel más bajo de experiencia clínica (odds ratio: 2.5; intervalo de confianza del 95%: 0.9-6.7; P = 0.046) y con el lugar de extracción LC versus CMC (odds ratio: 8.1; intervalo de confianza del 95%: 2.1-12.9; P = 0.001). 
  • Los autores concluyen que hay una mayor probabilidad de contaminación sanguínea cuando el LCR se extrae de la LC en comparación con la CMC. Una mayor experiencia clínica reducía el riesgo de contaminación sanguínea del LCR. Ninguna de las otras variables examinadas influyó significativamente en la contaminación.
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Variabilidad de la gravedad específica de la orina de la primera hora de la mañana en 103 perros sanos

Rudinsky A, Cortright C, Purcell S, Cordner A, Lord L, Wellman M, DiBartola S, Chew D.
J Vet Intern Med. 2019 Aug 19

  • La gravedad específica de la orina (USG) es una parte integral del análisis de orina, un componente clave en muchas decisiones clínicas, y, por lo tanto, las fluctuaciones en la USG tienen el potencial de afectar el manejo de los casos clínicos.
  • Este estudio trata de determinar la variabilidad intraindividual de los resultados de la USG de la primera hora de la mañana en perros sanos.
  • Se seleccionaron 103 perros sanos, según la historia clínica y los hallazgos del examen físico. Se realizaron mediciones repetidas de USG en el transcurso de 2 semanas. Se recolectaron tres muestras de orina cada semana para un total de 6 muestras por perro. La recolección de muestras se distribuyó de manera uniforme durante toda la semana. Las muestras de orina se obtuvieron inmediatamente al despertar y antes de cualquier ingestión de líquidos, alimentos o ejercicio de actividad física en los perros. Todas las mediciones se realizaron con el mismo refractómetro digital Misco.
  • El resultado de la USG intraindividual fue variable en el transcurso del estudio. La diferencia media entre la USG mínima y máxima para cada perro fue de 0.015 (Desviación Estándar, DE 0.007). La diferencia dentro de la semana entre la USG mínima y máxima fue menor que durante el estudio completo de 2 semanas (0.009 [DE 0.006] para la semana 1 y 0.010 [DE 0.007] para la semana 2). El coeficiente de varianza promedio en los 6 puntos de tiempo analizados fue 15.4% (DE 8.97%).
  • Los autores concluyen que, en animales sanos, se produce una variación clínicamente importante en la USG, y esto puede afectar la toma de decisiones clínicas cuando se utilizan los puntos de corte de diagnóstico. Los clínicos deberían ser conscientes de la variabilidad inherente en esta variable clínica a la hora de valorar los resultados.

 

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Glomerulonefritis por complejos inmunes en gatos: un estudio retrospectivo basado en datos clínico-patológicos, histopatología y características estructurales

Rossi F, Aresu L, Martini V, Trez D, Zanetti R, Coppola LM, Ferri F, Zini E.
BMC Vet Res. 2019 Aug 20;15(1):303

  • En gatos, la enfermedad renal crónica (ERC) no suele tener un origen inmunomediado y la glomerulonefritis por complejos inmunes (immune-complex glomerulonephritis: ICGN) apenas está descrita.
  • Los objetivos de este estudio fueron caracterizar la ICGN mediante microscopía convencional y electrónica e identificar posibles asociaciones con hallazgos clínico-patológicos. Además, se realizaron comparaciones entre gatos con ICGN y con glomerulonefritis no inmunocompleja (no ICGN).
  • Se evaluaron muestras renales examinadas entre 2010 y 2019 y se incluyeron si se realizó microscopía convencional y electrónica. Se buscaron también datos sobre la reseña del animal, el estado del virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) y el virus de la leucemia (FeLV), la concentración de creatinina sérica, la relación proteína-creatinina en orina (UPC), la presión arterial sistólica (PAS) y la etapa según la Sociedad Internacional de Interés Renal (IRIS), y se utilizaron para las comparaciones. Se incluyeron en total 68 gatos propiedad de clientes.
  • Treinta y siete gatos (54.4%) tenían ICGN y 31 (45.6%) no ICGN. Dieciocho (48.6%) de los gatos con ICGN tenían glomerulonefropatía membranosa (MGN), 14 (37.8%) glomerulonefritis membranoproliferativa (MPGN) y 5 (13.5%) glomerulonefritis mesangioproliferativa (MeGN). Los datos clínico-patológicos no se asociaron con ningún tipo de ICGN. Entre los gatos con no ICGN, 11 (35.5%) tenían ERC en etapa IRIS terminal, 9 (29%) glomeruloesclerosis segmentaria focal, 6 (19.4%) mesangiosclerosis global y multifocal, 2 (6.5%) atrofia glomerular, 2 (6.5%) displasia renal y 1 (3.1%) amiloidosis. Ocho (25.8%) gatos con no ICGN tenían nefritis intersticial crónica (NIC) grado 1, 13 (41.9%) grado 2 y 10 (32.3%) grado 3; la concentración de creatinina y el UPC aumentaron con los grados de NIC (p = 0.001, p <0.001). Los gatos con ICGN presentaron con mayor frecuencia infecciones por FIV o FeLV (OR: 11.4; IC del 95%: 1.4-94.4; p = 0.024), tenían un UPC más alto (OR: 6.8; IC del 95%: 2.5-18.2; p <0.001) y eran más jóvenes (OR: 0.9; IC 95%: 0.7-1.0; p = 0.042) que los gatos con no ICGN.
  • En el estudio se concluye que los diagnósticos morfológicos más comunes de ICGN en gatos fueron MGN y MPGN. Desafortunadamente, ninguno de los hallazgos valorados diferenciaba los diagnósticos morfológicos de ICGN. Las valores de creatinina sérica y UPC se asociaron directamente con los grados de NIC (p = 0.001 y p <0.001, respectivamente), lo que confirma trabajos anteriores. La tasa de ICGN fue mayor que la de no ICGN en gatos con infecciones retrovirales, gatos más jóvenes y con un mayor UPC.
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Evaluación retrospectiva de la ciclosporina en el tratamiento de la hepatitis crónica en perros

Ullal T, Ambrosini Y, Rao S, Webster CRL, Twedt D.
J Vet Intern Med. 2019 Aug 8

  • Aunque la etiología de la hepatitis crónica idiopática (ICH) en perros es poco conocida, la evidencia respalda la existencia de una patogénesis inmunomediada en algunos perros.
  • El objetivo de este estudio era describir una serie de casos de perros con una presunta ICH tratados con ciclosporina (CsA) con o sin medicamentos concurrentes y documentar, la incidencia de la remisión de parámetros bioquímicos, y los factores asociados a fracaso para lograr la remisión.
  • Se planteó una serie de casos retrospectivos en dos centros veterinarios entre 2010 y 2017, y se incluyeron 48 perros con diagnóstico presuntivo de ICH, cuyo tratamiento incluyó CsA. Todos los perros fueron tratados con CsA, con o sin medicamentos concurrentes, durante ≥2 semanas. Los datos fueron recogidos a partir de los registros médicos.
  • La remisión bioquímica (entendida como <1.1 veces el límite superior normal de la actividad de la alanina aminotransferasa) se alcanzó en el 79% de los perros (38/48). La dosis media de CsA para esta remisión fue de 7.9 mg / kg / d (rango, 2.5-12.7 mg / kg / d) y la mediana del tiempo hasta la remisión fue de 2.5 meses (rango, 0.75-18 meses). El tratamiento concomitante con hepatoprotectores no se asoció con la probabilidad de remisión. La puntuación clínica, la ascitis, la hipoalbuminemia, la hiperbilirrubinemia, los tiempos de coagulación prolongados, la dosis y la duración del tratamiento no se asociaron con la probabilidad de remisión o el tiempo para la remisión. Los efectos adversos comunes de la CsA fueron signos gastrointestinales en el 38% (18/48) e hiperplasia gingival en el 25% (12/48) de los perros tratados.
  • Los autores sugieren que un régimen de tratamiento que incluya CsA y el uso frecuente de hepatoprotectores comunes lleva a una remisión bioquímica de ICH en la mayoría de los perros. Ninguno de los factores evaluados, incluido el uso de hepatoprotectores, se asoció significativamente con la probabilidad de remisión. Serían necesarios estudios prospectivos futuros para evaluar la monoterapia con CsA en perros con ICH.
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Hallazgos diagnóstcios, tratamiento, y evolución final en perros con enteropatía perdedora de proteínas

Salavati Schmitz S, Gow A, Bommer N, Morrison L, Mellanby R.
J Vet Intern Med. 2019 Aug 5.

  • La enteropatía perdedora de proteínas (PLE) debida a una enteropatía inflamatoria crónica (CIE) en perros se trata a menudo con una combinación de glucocorticoides y con una segunda linea de inmunosupresores (SLI), pero esta terapia combinada podría no ser necesaria en todos los perros.
  • El objetivo del estudio era describir las características del diagnóstico y los resultados de los perros con PLE tratados con glucocorticoides solos (grupo P) o con glucocorticoides y SLI (grupo S). A partir de la base de datos de un hospital de 2015 a 2017, se incluyeron 31 perros con PLE, y se les valoró retrospectivamente los datos de la reseña, procedimientos de diagnóstico, tratamiento y resultados finales de perros con CIE / PLE. Los perros que presentaban hipoalbuminemia y CIE también se incluyeron. En base a un algoritmo de tratamiento por etapas, los perros fueron asignados al grupo P o S. Se recogieron datos acerca del tiempo para alcanzar concentraciones de albúmina sérica ≥20 g / L y datos de supervivencia. También se clasificaron los perros por sus concentraciones séricas de albúmina y cobalamina
  • En total, se incluyeron 17 en el grupo P y 14 en el grupo S. La puntuación histológica (según WSAVA) del duodeno fue diferente entre los grupos (P = 0,05), pero no lo fue en ninguno de los otros datos examinados. La mediana del tiempo hasta que la albúmina sérica alcanzó> 20 g / L fue de 13 días. La mediana del tiempo de supervivencia después del inicio del tratamiento fue de 85 días (rango, 13-463 días) en el grupo P y 166 días (rango, 8-390 días) en el grupo S.
  • Se concluye que, en este estudio, ninguna prueba diagnóstica de rutina fue predictiva de la respuesta clínica, clasificación en grupo de tratamiento o resultado final. El tratamiento únicamente con glucocorticoides podría ser apropiado en perros con PLE.