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Urgencias y cuidados intensivos

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Impactación colónica en perros: un estudio retrospectivo de 58 casos (1996-2014)

Tzimtzimis E, Papazoglou L, Patsikas M, Tsioli V, Kouti V, Konstantinidis A, Rallis T.
J Small Anim Pract. 2019 Apr 2

  • El objetivo del estudio era describir los hallazgos clínicos, el manejo y el resultado final de la impactación colónica en perros e informar de la efectividad del tratamiento médico.
  • De forma retrospectiva, se revisaron los registros médicos de un hospital veterinario, se detectaron 58 perros con impactación colónica y se contactó telefónicamente con los propietarios para evaluar el resultado a largo plazo.
  • Un total de 29 perros (50%) eran de raza mixta, y 45 (78%) eran machos enteros. La edad media de presentación fue de 7 años y el peso corporal medio fue de 22 kg. El grado de distensión radiográfica del colon no se estimó que estaba relacionado con el resultado a largo plazo. En total, 55 perros (95%) recibieron tratamiento médico incluyendo enemas solos, laxantes hiperosmóticos y / o formadores de volumen y / o lubricantes, enemas combinados con laxantes o enemas y / o laxantes combinados con evacuación manual de material fecal bajo anestesia. El tiempo medio de supervivencia de los 58 perros fue de 2 años. En general, 36 de los 41 perros con seguimiento a largo plazo disponible tuvieron un resultado favorable.
  • Los autores concluyen que el tratamiento médico de la impactación colónica en perros con un solo agente o una combinación de agentes tiene una alta tasa de éxito. La dilatación colónica marcada no es necesariamente indicativa de megacolon en perros
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Hallazgos ecográficos de un presunto edema de la pared gástrica en 14 perros con pancreatitis

Murakami M, Heng HG, Lim CK, Parnell NK, Rancilio NJ, Lin TL, Sola M.
J Vet Intern Med. 2019 Apr 22.

El edema de la pared gástrica no está todavía descrito como una complicación de la pancreatitis aguda en perros.

El objetivo de este estudio era describir las características ecográficas del engrosamiento de la pared gástrica en perros con pancreatitis aguda.

Se realizó una búsqueda retrospectiva en los registros médicos de un hospital universitario entre el periodo 2014 a 2016 para identificar perros con evidencia ecográfica de pancreatitis aguda, con aumento del grosor de la pared gástrica (> 5 mm) y con diagnóstico clínico de pancreatitis aguda. Se incluyeron 14 perros. Se registraron los cambios en la pared gástrica, como el grosor, el aspecto de las capas, la ecogenicidad, la distribución de las lesiones y los cambios perigástricos. Si estaban disponibles, también se registraron la exploración ecográfica seriada y los hallazgos histopatológicos.

  • El grosor medio de la pared gástrica fue de 9.9 ± 4.0 mm (SD). En 2 perros se observó una pérdida completa de capas de pared y en 12 perros se observó engrosamiento de la capa submucosa, observando en 5 de ellos un engrosamiento concurrente de la capa muscular. La ecogenicidad de la capa submucosa engrosada se valoró como hiperecoica intermedia El engrosamiento fue focal en 12 perros y adyacente al páncreas enfermo. En ecografías de seguimiento, 3 perros mostraron una resolución del engrosamiento de la pared gástrica (rango 3-28 días). A un perro se le realizó la necropsia y se confirmó histológicamente un edema de la pared gástrica.
  • Los hallazgos de este estudio indicaron que el engrosamiento de la pared gástrica, presumiblemente debido a un edema, podría ser una complicación de la pancreatitis aguda en perros

 

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Complicaciones asociadas a la colocación de un tubo esofágico para alimentación en 248 gatos

Breheny CR, Boag A, Le Gal A, Hõim SE, Cantatore M, Anderson D, Nuttall T, Chandler ML, Gunn-Moore DA.
J Vet Intern Med. 2019 Apr 18

  • Los tubos de alimentación esofágica se usan frecuentemente para proporcionar nutrición enteral a los gatos, pero su uso está asociado con algunos efectos adversos.
  • El objetivo del estudio era evaluar las complicaciones asociadas con la colocación de tubos esofágicos en gatos e identificar los factores que predisponen a complicaciones.
  • Se realizó una revisión retrospectiva de casos referidos a 2 centros de referencia y se identificaron los registros médicos de gatos a los que se les colocaron tubos esofágicos. Se incluyeron un total de 248 gatos. Se recopilaron datos clínicos acerca de la reseña del animal, la indicación clínica, método de colocación, tiempo de extracción y cualquier complicación.
  • Para aquellos gatos que sobrevivieron y se dieron de alta, los tubos estuvieron colocados durante una mediana de 11 días, con un rango de 1 a 93 días. En el 35,8% de los casos hubo complicaciones, siendo el más común el desmontaje del tubo (14.5%), seguido de las infecciones del lugar del estoma (12.1%). Los gatos que recibieron glucocorticoides o agentes oncolíticos (OR = 3,91; IC del 95%, 1,14-13,44) y con secreción en el sitio del estoma (OR = 159,8; IC, 18.9-1351) tuvieron mayores probabilidades de desarrollar una infección en el sitio del estoma, mientras que aquellos con menor peso (OR = 1.33; IC 95%, 1.02-1.75) o trastorno pancreático [OR = 4.33; IC 95%, 1.02-18.47], neoplásico [OR = 15.44; IC 95%, 3.67-65.07], respiratorio [OR = 19.66; IC 95%, 2.81-137.48], urogenital [OR = 5.78; IC 95%, 1.15-28.99], y enfermedades infecciosas [OR = 11.57; IC 95%, 2.27-58.94]) tuvieron una mayor probabilidad de muerte. La duración de tiempo del tubo en el sitio y dar de alta al gato con el tubo colocado no se asociaron con un mayor riesgo de infección o muerte.
  • En base a estos resultados, los autores sugieren que se debe informar a los propietarios sobre los riesgos potenciales involucrados en la colocación de un tubo esofágico y sus factores predisponentes
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Pancreatitis aguda y lesión renal aguda en perros

Gori E, Lippi I, Guidi G, Perondi F, Pierini A, Marchetti V.
Vet J. 2019 Mar;245:77-81

  • La pancreatitis aguda y la lesión renal aguda son comorbilidades bien documentadas en medicina humana. Los perros que durante la hospitalización desarrollan una lesión renal aguda tienen tasas de mortalidad significativamente más altas que los que no lo hacen.
  • El objetivo de este estudio fue evaluar la prevalencia de lesión renal aguda en perros con pancreatitis aguda y el valor pronóstico que pueden ofrecer diversos parámetros clínico-patológicos. Se identificaron retrospectivamente 75 casos de pancreatitis aguda presentados entre enero de 2012 y junio de 2016. El diagnóstico de pancreatitis aguda se basó en dos o más de los siguientes signos clínicos: dolor abdominal, diarrea, vómitos o anorexia / falta de apetito, no existencia de otra enfermedad abdominal extra pancreática en la ecografía abdominal y prueba de SNAP cPL anormal. El diagnóstico de lesión renal aguda se basó en las guías de la Sociedad Internacional de Interés Renal. Los perros fueron clasificados en sobrevivientes y no sobrevivientes. En el momento de ingreso, se evaluaron la creatinina sérica, urea, amilasa, calcio total, colesterol total, proteína C reactiva, número de leucocitos y presencia de neutrófilos de banda, así como el cálculo del índice de gravedad clínica. Se compararon los datos clínicos y clínico-patológicos entre sobrevivientes y no sobrevivientes.
  • Un índice de gravedad clínica ≥6.5 se asoció con un mal resultado final (P = 0.0011). Las concentraciones séricas de urea y creatinina en el momento del ingreso fueron significativamente más bajas en los sobrevivientes que en los no sobrevivientes (P <0,0001 y P = 0,0002, respectivamente). En 17/65 perros (26,2%) se diagnosticó lesión renal aguda y se asoció con una mala evolución (P <0,0001). La oligoanuria se asoció con una mala evolución (p = 0,0294).
  • Los autores concluyen que un elevado del índice de gravedad clínica y la azotemia en perros con pancreatitis aguda se asocian con un mayor riesgo de mortalidad. La lesión renal aguda puede ser una comorbilidad de la pancreatitis aguda canina. La presencia de oligoanuria se asocia con una mala evolución.
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Impacto del intervalo de tiempo entre la toma de decisión y la extracción del feto en la mortalidad fetal en las cesáreas caninas en una población de referencia

Proctor-Brown LA, Cheong SH, Diel de Amorim M.
Vet Med Sci. 2019 Mar 6.

  • En ginecología humana, hay un intervalo de tiempo entre la toma de decisión de hacer una cesárea y la extracción del feto (decision to delivery interval DDI) recomendado, que permite la optimización de los protocolos y la revisión sistemática del éxito del conjunto del hospital. En medicina veterinaria, no se ha establecido ni investigado tal recomendación.
  • El propósito de este estudio fue investigar la relación entre el intervalo de tiempo desde tomar la decisión de hacer una cesárea a la extracción de los fetos, y la mortalidad fetal en el momento de la cirugía. Se evaluaron 150 cesáreas caninas retrospectivamente. Los casos de cesárea se dicotomizaron en los que tuvieron al menos una muerte perinatal y los casos en que todos los cachorros sobrevivieron.
  • Los factores con mayor probabilidad de tener al menos una muerte perinatal en la cesárea fueron: casos que se presentaron como una cesárea de emergencia, la madre se presentó con un feto en el canal vaginal, la madre no tenía antecedentes de cesáreas anteriores y el hecho de ser multíparas . A pesar de que no hubo asociación entre el DDI y la probabilidad de muerte perinatal, los factores de tiempo relacionados con una mayor probabilidad de tener al menos una muerte perinatal en la cesárea fueron: casos en los que el tiempo total de anestesia fue superior a 2 h casos en los que el tiempo desde la inducción hasta el inicio de la cirugía fue mayor a 45 min y los casos en que el tiempo quirúrgico fue mayor a 75 minutos.
  • En base a esta revisión, los autores sugieren que, el tiempo es un factor a tener en cuenta para el éxito de las cesáreas caninas. Se necesitaría más investigación para definir mejor la decisión óptima sobre el tiempo de extracción del feto en las cesáreas caninas para optimizar la supervivencia fetal y mejorar así el éxito de un protocolo hospitalario.
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Valor pronóstico de la dislipidemia en perros enfermos hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos de un hospital universitario

Viall AK, McNamee AL, Olsen LE, Deitz KL, Hostetter SJ.
J Am Vet Med Assoc. 2019 Mar 15;254(6):699-709

  • El objetivo de este estudio era evaluar el estado de lipidemia y las concentraciones séricas de colesterol y triglicéridos de perros en el examen inicial para la hospitalización en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital universitario veterinario, y determinar si estas variables pueden predecir de algún modo la supervivencia al alta hospitalaria.
  • Se llevó a cabo un estudio retrospectivo de cohorte que incluyó 549 perros, de los cuales 398 enfermos y 152 sanos. Se revisaron los registros médicos de los perros enfermos hospitalizados en la UCI, y de perros sanos evaluados en el mismo hospital durante el mismo periodo, del 1 de enero de 2012 y el 30 de septiembre de 2015. La recolección de datos incluyó la reseña del animal, los resultados de los exámenes físicos y clínico-patológicos iniciales, los tratamientos, el diagnóstico y la supervivencia al alta hospitalaria. El estado de lipidemia y las concentraciones séricas de colesterol y triglicéridos se compararon entre perros sanos y enfermos y entre perros enfermos que sobrevivieron y no sobrevivieron al alta hospitalaria. Se realizó un análisis de regresión para determinar si estas variables eran predictivas de supervivencia al alta hospitalaria.
  • En el momento del examen inicial, se detectaron unos factores asociados con el aumento de las probabilidades de no sobrevivir al alta hospitalaria en perros enfermos como, hipocolesterolemia (OR, 1.87; intervalo de confianza [IC] del 95%, 1.04 a 3.34), hipertrigliceridemia (OR, 3.20; IC 95%, 2.00 a 5.13), e hipocolesterolemia e hipertrigliceridemia concurrentes (OR, 55.7; IC 95%, 3.2 a 959.6.)
  • Los resultados de este estudio indicaron que la hipocolesterolemia y la hipertrigliceridemia, solas o en combinación, en el examen inicial para la hospitalización, eran indicadores pronósticos negativos para la supervivencia de los perros hospitalizados en la UCI. Estas anormalidades son fácilmente detectables con los análisis clínicos rutinarios.

 

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Evaluación retrospectiva de los factores de riesgo y resultado del tratamiento en gatos que acuden al servicio de urgencias por estreñimiento

Benjamin SE, Drobatz KJ.
J Feline Med Surg. 2019 Mar 5

  • El estreñimiento es un motivo de consulta común en los gatos que acuden a urgencias y pueden convertirse en una condición recurrente frustrante. Actualmente sólo existen informes anecdóticos generalizados sobre los factores de riesgo para el estreñimiento, y no se han realizado estudios que respalden las asociaciones a estos factores ni evalúen los resultados del tratamiento.
  • El objetivo de este estudio fue identificar los factores de riesgo en la reseña del animal, el historial médico, el examen físico y los hallazgos clínico-patológicos de los gatos que acuden a urgencias por estreñimiento. Además, el objetivo también era evaluar los factores que contribuyen al éxito o fracaso de los enemas administrados a estos gatos. Se realizó una búsqueda en el registro médico que identificó 189 gatos con un diagnóstico de estreñimiento / constipación y que fueron tratados y dados de alta por el servicio de urgencias en un hospital veterinario universitario. Se registraron los datos sobre reseña, historia clínica, examen físico y hallazgos clínico-patológicos, así como los tratamientos realizados. Se incluyó una población control de 99 gatos que acudieron a urgencias por otros motivos. Se realizó un análisis estadístico para evaluar los factores de riesgo de estreñimiento, así como el éxito / fracaso de los tratamientos de enema.
  • Se encontró que los gatos mayores con sobrepeso y los gatos con enfermedad renal crónica o episodios previos de estreñimiento mostraban un mayor riesgo de estreñimiento (P <0,0001, P = 0,0004, P = 0,0046 y P <0,0001, respectivamente). Los niveles de calcio ionizado fueron significativamente más altos en los gatos estreñidos, aunque variaban significativamente dentro de la cohorte (P = 0.0133). Los gatos que presentaban dolor a la palpación abdominal tenían menos probabilidades de defecar después de un enema. Los tratamientos complementarios (fluidos, laxantes) aumentaron la probabilidad de un enema exitoso, pero no fueron estadísticamente significativos.
  • El estudio concluye que los gatos mayores con sobrepeso y con antecedentes de estreñimiento o enfermedad renal crónica tienen más probabilidades de presentarse a urgencias para el estreñimiento. Se necesitan estudios adicionales para determinar el protocolo de tratamiento más adecuado en un entorno de atención urgente.
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Mordeduras torácicas en gatos: un estudio retrospectivo de 22 casos (2005-2015)

Frykfors von Hekkel AK, Halfacree ZJ.
J Feline Med Surg. 2019 Feb 26

  • El objetivo de este estudio era describir una serie de gatos que sufrieron heridas torácicas por mordedura de perros, con el fin de definir los hallazgos clínicos, radiográficos y quirúrgicos, y evaluar los resultados y los factores asociados con la mortalidad.
  • Se revisaron retrospectivamente los registros médicos de gatos con heridas torácicas por mordedura de perros que se presentaron en un único centro veterinario entre 2005 y 2015. Se recopilaron datos relacionados con la presentación clínica, la profundidad y el tratamiento de la herida, los hallazgos radiográficos, los hallazgos quirúrgicos y la mortalidad. La profundidad de la herida externa se definió como ninguna, superficial, profunda o penetrante, y el manejo de la herida se definió como exploración conservadora, exploratoria o torácica.
  • Se incluyeron veintidós gatos, de los cuales dos fueron eutanasiados en la primera atención. En 21/22 gatos se pudo evaluar la profundidad de la herida, seis no tenían heridas externas, cuatro tenían heridas superficiales, tres tenían heridas profundas y ocho sufrían heridas penetrantes. Dieciséis gatos también sufrieron heridas en otros lugares, más comúnmente en el abdomen. Ni la herida abdominal ni la cirugía abdominal se asociaron con la mortalidad. El neumotórax fue el hallazgo radiográfico más frecuente (11/18). Las lesiones radiográficas individuales no se asociaron significativamente con el patrón respiratorio, la presencia de tórax inestable, la necesidad de toracotomía o lobectomía pulmonar, o la supervivencia. La presencia de 3 o más lesiones radiográficas se asoció con la presencia de una herida penetrante (P = 0.025) y con haber realizado una exploración torácica (P = 0.025). La exploración local se realizó en 7/20 gatos y en 8/20 se realizó una exploración torácica. El tipo de tratamiento de la herida no se asoció significativamente con la mortalidad. La tasa global de mortalidad fue del 27%.
  • Según estos datos, el estudio sugiere que la presencia de 3 o más lesiones radiográficas deberían aumentar la sospecha de lesión penetrante y podría indicar una lesión que requiera un mayor nivel de intervención. En estos animales se debe tener un alto índice de sospecha de lesión penetrante y estar preparado en caso de que fuera necesaria una cirugía de exploración torácica, particularmente en presencia de tórax inestable, neumotórax o 3 o más lesiones radiográficas.
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Ensayo clínico aleatorizado comparando mediciones de sedación clínicamente adecuada en perros después de la administración de medetomidina combinada con midazolam o butorfanol para llevar a cabo pruebas de imagen rutinarias en perros

Le Chevallier D, Slingsby L, Murrell JC.
Vet J. 2018 Sep;239:30-34

  • El objetivo de este estudio fue investigar los efectos sedantes de la medetomidina en combinación con midazolam o butorfanol para llevar a cabo pruebas de imagen rutinarias en perros. Se incorporaron 80 perros de clientes a un estudio clínico prospectivo, aleatorizado, ciego y se asignaron al azar para recibir uno de los cuatro tratamientos por vía intramuscular (IM): (1) 30 μg / kg de medetomidina (Med30); (2) 20μg / kg de medetomidina combinada con 0,3 mg / kg de butorfanol (Med20But0.3); (3) 20μg / kg de medetomidina combinada con 0.3mg / kg de midazolam (Med20Mid0.3); y (4) 10 μg / kg de medetomidina combinada con 0,3 mg / kg de midazolam (Med10Mid0.3). El nivel de sedación se evaluó utilizando una escala de sedación compuesta evaluada por un investigador (0 = sin sedación, 15 = sedación profunda). Se registró la cantidad de perros que se consideraron como adecuadamente sedados clínicamente y la dosis de propofol administrada como rescate para la sedación.
  • Una puntuación de sedación ≥10 de 15 fue un punto de corte satisfactorio para predecir una sedación clínica adecuada. La media ± desviación estándar de las puntuaciones de sedación a los 30 minutos después de la administración del tratamiento en los grupos que recibieron Med20But0.3 (9.8 ± 4) y Med20Mid0.3 (8.9 ± 4.4) no fueron estadísticamente significativas entre sí, pero sí fueron significativamente diferentes entre el grupo que recibió Med10Mid0.3 (5.6 ± 3.6). Solo la combinación Med20But0.3 se asoció significativamente con una sedación clínica adecuada, mientras que Med10Mid0.3 se asoció con un 85% de fracaso de sedación. La dosis de propofol administrada como rescate para la sedación (1.5 ± 1mg / kg) para el grupo Med10Mid0.3 fue significativamente más alta que para los otros tratamientos administrados.
  • Según los resultados de este estudio, en perros sanos en un entorno clínico, la combinación de medetomidina con midazolam no proporcionó una sedación comparable a la misma dosis de medetomidina combinada con butorfanol.
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Comparación entre le fentanilo y la hidromorfona en infusiones de velocidad constante para el manejo del dolor en perros en una unidad de cuidados intensivos

Biello P, Bateman SW, Kerr CL.
Vet Anaesth Analg. 2018 Jun 7

  • El objetivo del estudio era comparar la eficacia y la calidad de la analgesia proporcionada por infusiones de velocidad constante (constant rate infusions: CRIs) de hidromorfona y fentanilo en perros en la unidad de cuidados intensivos (UCI). Se llevó a cabo un ensayo clínico prospectivo, aleatorizado, ciego que incluyó un total de 29 perros ingresados. A los perros que recibían una infusión de μ-opioide agonista para un dolor postquirúrgico o médico fueron aleatorizados y se les administró, bien hidromorfona (0,025 o 0,05 mg/kg en bolo, seguido de 1 infusión de 0,03 mg/kg/1 hora) o bien fentanilo (2,5 o 5 μg/kg en bolo, seguido de una infusión de 3 μg kg-1 hora). El personal técnico y los médicos desconocían qué medicamento se administraba. A intervalos regulares, se asignaron a cada perro unas puntuaciones de dolor (Colorado State University Canine Acute Pain Scale), puntuaciones de sedación y puntuaciones de náuseas, que se compararon entre los grupos. Había unos protocolos previamente establecidos para escalada de dosis y disminución del fármaco. Se registraron los signos clínicos adversos y todos los demás medicamentos administrados, y se comparan entre los grupos. El fármaco del estudio se suspendió si el animal permanecía doloroso a pesar de escaladas de dosis o si se observaban efectos adversos.
  • Las puntuaciones de dolor fueron de baja magnitud y no fueron significativamente diferentes entre los grupos. El uso de analgesia simultánea, medicaciones de sedación / ansiolíticos y antiácidos / antieméticos no fue diferente entre los grupos. Las puntuaciones de sedación y náuseas no fueron estadísticamente diferentes entre los grupos.
  • Los autores concluyen que la hidromorfona y el fentanilo, en CRI parecen ser eficaces, e igualmente adecuados, para el alivio del dolor en perros, sin diferencias significativas en los efectos adversos. Por lo tanto, se podría elegir cualquiera de los dos medicamentos, para controlar el dolor postquirúrgico o médico en las UCI.