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Urología

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Estudio piloto sobre los efectos secundarios y de las concentraciones en suero y orina de la amoxicilina-ácido clavulánico en gatos azotémicos y no azotémicos

Benson KK, Quimby JM, Dowers KL, Sieberg LG, Daniels JB, Langston CE, Lunghofer PJ, Gustafson DL.
J Feline Med Surg. 2019 Oct 29

  • Los objetivos de este estudio fueron determinar la frecuencia de los efectos secundarios y las concentraciones séricas y urinarias de amoxicilina-ácido clavulánico en gatos con y sin enfermedad renal crónica azotémica (azCKD).  
  • A los propietarios de los gatos, a quienes se les había recetado ácido amoxicilina-clavulánico, se les realizó una encuesta sobre la aparición y el tipo de efectos secundarios, y si, como resultado, se modificó el tratamiento. Los gatos se definieron como azCKD (con diagnóstico clínico de ERC, concentración de creatinina sérica> 2.0 mg / dl, gravedad específica de orina [USG] <1.035) y sin azCKD (concentración de creatinina sérica <2.0 mg / dl). Se obtuvieron muestras de suero y orina de gatos con azCKD (n = 6) y sin azCKD (n = 6, concentración de creatinina sérica <1.8 mg / dl, USG> 1.035) que estaban recibiendo amoxicilina-ácido clavulánico. Se midieron las concentraciones de amoxicilina y el ácido clavulánico en suero y en orina.
  • Se recogieron 61 encuestas (11 gatos azCKD y 50 sin gatos azCKD). No se observaron diferencias significativas respecto a la presencia de efectos secundarios o el tipo de efectos secundarios entre los grupos; sin embargo, más gatos azCKD tuvieron más de un efecto secundario de forma significativa (P = 0.02). Más dueños de gatos azCKD informaron que los efectos secundarios habían requerido una alteración en el plan de tratamiento (55% vs 12%; P = 0.008). En los gatos en que se midió, la amoxicilina en orina fue menor en gatos con azCKD (P = 0.01) de forma significativa mientras que en suero sólo hubo una tendencia a ser significativa (P = 0.07). La concentración sérica de amoxicilina se correlacionó positivamente con la creatinina sérica (P = 0.02; r = 0.62) y la concentración urinaria de amoxicilina se correlacionó negativamente con la creatinina sérica (P = 0.01; r = -0.65).
  •  Los datos de este estudio sugieren que los gatos con azCKD tienen farmacocinética alterada de la amoxicilina, lo que puede contribuir a una mayor incidencia de diversos y múltiples efectos secundarios.
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Efectos de la adición de glucosa a muestras de orina en la gravedad específica de la orina en perros y gatos

Behrend EN, Botsford AN, Mueller SA, Hofmeister EH, Lee HP.
Am J Vet Res. 2019 Oct;80(10):907-911

  • El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos de la adición de glucosa a la orina de perros y gatos en la gravedad específica de la orina (USG) y determinar si la glucosuria afecta la evaluación de la capacidad de concentración renal.
  • Se seleccionaron muestras de orina de 102 perros y 59 gatos.  Se creó un pool de orinas para cada especie para crear muestras de diferentes USGs. Se añadió glucosa a una alícuota de cada pool (concentración final de 2.400 mg/dl) y luego se hicieron diluciones seriadas de cada pool. Se midió la USG en todas las muestras. La diferencia en la USG atribuible a la adición de glucosa se calculó restando la USG de la muestra no alterada (con glucosa) de la USG de la muestra después de la adición de glucosa.
  • La adición de glucosa a las muestras de orina aumentó la USG. Hubo una relación significativa entre la USG de la muestra no diluida y las diferencias en la USG cuando se agregaba glucosa para obtener concentraciones de 300, 600, 1,200 y 2,400 mg / dL en orina canina y concentraciones de 600, 1,200 y 2,400 mg / dL en orina felina Cuanto más concentrada era la orina antes de la adición de glucosa, menos cambio hubo en la USG. Los cambios en la USG atribuibles a la adición de glucosa no fueron clínicamente importantes.
  • En base a estos datos, se concluye que una glucosuria sustancial produce unas alteraciones mínimas en la gravedad específica de las muestras de orina canina y felina. Por lo tanto, la USG se puede usar para evaluar la capacidad de concentración renal, incluso en muestras con glucosuria. 
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Bienestar de los gatos a los 5-29 meses después de una uretrostomía perineal (2015-2017)

J Feline Med Surg. 2019 Aug 19
Slater MR, Pailler S, Gayle JM, Cohen I, Galloway EL, Frank KA, DeClementi C.

  • El objetivo de este estudio fue evaluar la calidad de vida a largo plazo en gatos después de haberles realizado una uretrostomía perineal.
  • Se valoraron retrospectivamente 74 gatos con obstrucciones urinarias a los que se les realizó una uretrostomía perineal en el Hospital veterinario de la ASPCA (American Society for the Prevention of Cruelty to Animals ) entre el periodo septiembre de 2015 y julio de 2017. Se revisaron los registros médicos para obtener información sobre el número de obstrucciones que habían tenido antes de la cirugía, problemas del tracto urinario en el momento de la cirugía y otros factores potenciales que pudieran influir en el bienestar del animal a largo plazo. Se encuestó a los propietarios por teléfono y mensajes de texto entre 5-29 meses después de la cirugía de su gato. 
  • En total, se incluyeron 105 dueños para las encuestas de los que respondieron 74. El 100% de las personas que respondieron informaron que la calidad de vida después de la cirugía era al menos la misma, si se comparaba con la calidad de vida del gato antes de demostrar problemas urinarios. El 48% informó que era mejor. En una escala de calidad de vida de 1-10 (10 = excelente), el 100% de los dueños de gatos que respondieron otorgaron al menos una puntuación de 7; El 75% puntuó 10. 
  • En este estudio, la valoración de calidad de vida en gatos entre 5-29 meses después de haber sufrido una cirugía de uretrostomía perineal fueron muy buenos. Debido a estos resultados, y a que la cirugía de uretrostomía perineal debería paliar futuros bloqueos, los autores sugieren considerar la uretrostomía perineal como una herramienta estándar para controlar las obstrucciones urinarias en gatos. En conjunto, las necesidades específicas del cliente y del paciente, incluyendo los riesgos, los costes y el bienestar de los gatos, son los que deberían decidir entre las opciones para el manejo de las obstrucciones urinarias en los gatos machos.
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Variabilidad de la gravedad específica de la orina de la primera hora de la mañana en 103 perros sanos

Rudinsky A, Cortright C, Purcell S, Cordner A, Lord L, Wellman M, DiBartola S, Chew D.
J Vet Intern Med. 2019 Aug 19

  • La gravedad específica de la orina (USG) es una parte integral del análisis de orina, un componente clave en muchas decisiones clínicas, y, por lo tanto, las fluctuaciones en la USG tienen el potencial de afectar el manejo de los casos clínicos.
  • Este estudio trata de determinar la variabilidad intraindividual de los resultados de la USG de la primera hora de la mañana en perros sanos.
  • Se seleccionaron 103 perros sanos, según la historia clínica y los hallazgos del examen físico. Se realizaron mediciones repetidas de USG en el transcurso de 2 semanas. Se recolectaron tres muestras de orina cada semana para un total de 6 muestras por perro. La recolección de muestras se distribuyó de manera uniforme durante toda la semana. Las muestras de orina se obtuvieron inmediatamente al despertar y antes de cualquier ingestión de líquidos, alimentos o ejercicio de actividad física en los perros. Todas las mediciones se realizaron con el mismo refractómetro digital Misco.
  • El resultado de la USG intraindividual fue variable en el transcurso del estudio. La diferencia media entre la USG mínima y máxima para cada perro fue de 0.015 (Desviación Estándar, DE 0.007). La diferencia dentro de la semana entre la USG mínima y máxima fue menor que durante el estudio completo de 2 semanas (0.009 [DE 0.006] para la semana 1 y 0.010 [DE 0.007] para la semana 2). El coeficiente de varianza promedio en los 6 puntos de tiempo analizados fue 15.4% (DE 8.97%).
  • Los autores concluyen que, en animales sanos, se produce una variación clínicamente importante en la USG, y esto puede afectar la toma de decisiones clínicas cuando se utilizan los puntos de corte de diagnóstico. Los clínicos deberían ser conscientes de la variabilidad inherente en esta variable clínica a la hora de valorar los resultados.

 

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Glomerulonefritis por complejos inmunes en gatos: un estudio retrospectivo basado en datos clínico-patológicos, histopatología y características estructurales

Rossi F, Aresu L, Martini V, Trez D, Zanetti R, Coppola LM, Ferri F, Zini E.
BMC Vet Res. 2019 Aug 20;15(1):303

  • En gatos, la enfermedad renal crónica (ERC) no suele tener un origen inmunomediado y la glomerulonefritis por complejos inmunes (immune-complex glomerulonephritis: ICGN) apenas está descrita.
  • Los objetivos de este estudio fueron caracterizar la ICGN mediante microscopía convencional y electrónica e identificar posibles asociaciones con hallazgos clínico-patológicos. Además, se realizaron comparaciones entre gatos con ICGN y con glomerulonefritis no inmunocompleja (no ICGN).
  • Se evaluaron muestras renales examinadas entre 2010 y 2019 y se incluyeron si se realizó microscopía convencional y electrónica. Se buscaron también datos sobre la reseña del animal, el estado del virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) y el virus de la leucemia (FeLV), la concentración de creatinina sérica, la relación proteína-creatinina en orina (UPC), la presión arterial sistólica (PAS) y la etapa según la Sociedad Internacional de Interés Renal (IRIS), y se utilizaron para las comparaciones. Se incluyeron en total 68 gatos propiedad de clientes.
  • Treinta y siete gatos (54.4%) tenían ICGN y 31 (45.6%) no ICGN. Dieciocho (48.6%) de los gatos con ICGN tenían glomerulonefropatía membranosa (MGN), 14 (37.8%) glomerulonefritis membranoproliferativa (MPGN) y 5 (13.5%) glomerulonefritis mesangioproliferativa (MeGN). Los datos clínico-patológicos no se asociaron con ningún tipo de ICGN. Entre los gatos con no ICGN, 11 (35.5%) tenían ERC en etapa IRIS terminal, 9 (29%) glomeruloesclerosis segmentaria focal, 6 (19.4%) mesangiosclerosis global y multifocal, 2 (6.5%) atrofia glomerular, 2 (6.5%) displasia renal y 1 (3.1%) amiloidosis. Ocho (25.8%) gatos con no ICGN tenían nefritis intersticial crónica (NIC) grado 1, 13 (41.9%) grado 2 y 10 (32.3%) grado 3; la concentración de creatinina y el UPC aumentaron con los grados de NIC (p = 0.001, p <0.001). Los gatos con ICGN presentaron con mayor frecuencia infecciones por FIV o FeLV (OR: 11.4; IC del 95%: 1.4-94.4; p = 0.024), tenían un UPC más alto (OR: 6.8; IC del 95%: 2.5-18.2; p <0.001) y eran más jóvenes (OR: 0.9; IC 95%: 0.7-1.0; p = 0.042) que los gatos con no ICGN.
  • En el estudio se concluye que los diagnósticos morfológicos más comunes de ICGN en gatos fueron MGN y MPGN. Desafortunadamente, ninguno de los hallazgos valorados diferenciaba los diagnósticos morfológicos de ICGN. Las valores de creatinina sérica y UPC se asociaron directamente con los grados de NIC (p = 0.001 y p <0.001, respectivamente), lo que confirma trabajos anteriores. La tasa de ICGN fue mayor que la de no ICGN en gatos con infecciones retrovirales, gatos más jóvenes y con un mayor UPC.
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Cambios en la función renal y tiroidea después de la tiroidectomía bilateral en gatos

Covey HL, Chang YM, Elliott J, Syme HM.
J Vet Intern Med. 2019 Feb 13

  • El hipotiroidismo iatrogénico podría empeorar el pronóstico de los gatos con enfermedad renal crónica (ERC) azotémica después de la tiroidectomía. Es sabido que las concentraciones variables de tiroxina influyen en la utilidad de la creatinina para evaluar la función renal y hay un número limitado de estudios sobre la dimetilarginina simétrica (SDMA) en gatos con cambios en el estado de la tiroides.
  • El objetivo del estudio es evaluar si el estado de la tiroides es estable 6 meses después de la tiroidectomía y que la SDMA y la creatinina se asocian linealmente sin ser influenciadas por la concentración total de tiroxina (tT4). Se realizaron búsquedas en los registros electrónicos de 2 centros veterinarios utilizando el término "tiroidectomía" y se detectaron 81 gatos que se habían sometido a una tiroidectomía bilateral. Se llevó a cabo un análisis transversal retrospectivo que evaluaba las concentraciones de hormona tiroidea de 68 gatos en los 6 meses posteriores a la cirugía y un estudio longitudinal del estado de la tiroides en 23 gatos con> 18 meses de seguimiento posterior a la tiroidectomía. Se evaluaron las asociaciones de peso corporal, tT4 y concentraciones de creatinina en la concentración de SDMA.
  • Se pudo realizar seguimiento dentro de los 6 meses a 68 gatos. Quince gatos (22%) tenían hipertiroidismo persistente o recurrente y 33 gatos (49%) tenían hipotiroidismo. A 23 gatos eutiroideos / hipotiroideos se les pudo realizar un seguimiento a largo plazo (595-1955 días); 4 gatos (17%) permanecieron hipotiroideos, 19 gatos (83%) eran eutiroideos (a menudo de forma transitoria) y 9 gatos (44%) desarrollaron hipertiroidismo recurrente. La SDMA y la creatinina se asociaron linealmente, pero los gatos hipertiroideos tuvieron concentraciones más altas de SDMA, en relación con la creatinina (p = 0,003).
  • El estudio concluye que, durante años después de la tiroidectomía bilateral, los gatos tienen cambios en la función tiroidea, con una alta incidencia de hipertiroidismo recurrente. Tanto la SDMA como la creatinina se ven afectadas por las concentraciones de tiroxina, y el efecto es mayor en los gatos hipertiroideos
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Frecuencia de bacteriuria en perros con enfermedad renal crónica: un estudio retrospectivo de 201 casos

Lamoureux A, Da Riz F, Cappelle J, Boulouis HJ, Benchekroun G, Cadoré JL, Krafft E, Maurey C.
J Vet Intern Med. 2019 Feb 14

  • Ciertos estudios están demostrando una mayor prevalencia de cultivos de orina positivos (PUC) en gatos con enfermedad renal crónica (ERC) y no existe ese tipo de información en perros. El objetivo de este estudio es documentar la frecuencia de PUC en una cohorte de perros con ERC, determinar los factores de riesgo de PUC e identificar asociaciones entre los datos clínico-patológicos y PUC.
  • Se llevó a cabo un estudio retrospectivo y observacional que incluyó 200 perros con ERC, enrolados en 2 hospitales universitarios, a los que se les diagnosticó enfermedad renal crónica y se realizó un cultivo en orina obtenida por cistocentesis. Se calculó la frecuencia de PUC, se realizó un análisis multivariado para identificar los factores de riesgo y se investigaron las asociaciones con los datos clínico-patológicos.
  • Un total de 75 perros (32%) con enfermedad renal crónica tenían PUC, incluidos 8 (28%) en IRIS 1 (International Renal Interest Society ); solo el 8% mostró signos de infección del tracto urinario. Escherichia coli fue el germen aislado más común (67%). Un PUC fue más probable en hembras (odds ratio [OR], 3,22; intervalo de confianza [IC] del 95%, 1,67-6,37; p <0,001) que en machos, y también en perros con isoestenuria (OR, 2,48; IC del 95%, 1,24 -5.03; P = .01) que en perros con gravedad específica de orina entre 1.013-1.024. Un valor de esterasa leucocitaria positiva y encontrar microorganismos en el análisis del sedimento urinario se asociaron significativamente con PUC (ambos P <.001).
  • Los autores concluyen que los perros con ERC, incluso en IRIS 1, tienen una alta frecuencia de PUC, siendo la mayoría de los casos asintomáticos. Se podría considerar el realizar un cultivo de orina rutinariamente en la evaluación de los perros con ERC, pero la relevancia clínica de PUC sigue siendo desconocida y se necesitaría alguna evaluación adicional.

 

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Magnesio sérico total en gatos con enfermedad renal crónica con nefrolitiasis

Chacar FC, Kogika MM, Ferreira AC, Kanayama KK, Reche A.
J Feline Med Surg. 2019 Jan 29

  • Aunque el magnesio ha sido 'el ion olvidado' durante muchos años, durante la última década se ha esclarecido bastante su papel en las funciones fisiológicas esenciales y en varias enfermedades. En gatos con enfermedad renal crónica (ERC) y nefrolitiasis aún no se ha valorado la utilidad del magnesio.
  • El objetivo de este estudio fue investigar si los gatos con ERC con nefrolitiasis muestran cambios en las concentraciones séricas totales de magnesio y si los trastornos del magnesio pueden estar asociados con otras alteraciones electrolíticas, así como su valor pronóstico. También se intenta evaluar si la concentración sérica total de magnesio difiere entre los gatos con ERC con y sin nefrolitiasis.
  • Se evaluaron las concentraciones séricas totales de magnesio en 42 gatos con ERC en estadío IRIS 1-4 con nefrolitiasis. Se realizó la correlación entre el magnesio y otros electrolitos, así como un análisis de supervivencia de Kaplan-Meier. Para comparar las concentraciones de magnesio entre formadores y no formadores de urolitos, también se incluyeron 14 gatos control con ERC sin nefrolitiasis.
  • Se detectó hipermagnesemia en 16/42 (38.1%) e hipomagnesemia en 6/42 (14.3%) gatos. Las anomalías séricas de magnesio se observaron en gatos de todas las etapas y se detectó una hipermagnesemia marcada en gatos con ERC en estadio 4 con nefrolitiasis (P <0,001). Hubo una correlación negativa entre el magnesio sérico total y el calcio ionizado (r = -0.64; P <0.01), y una correlación positiva entre el magnesio sérico total y el fósforo sérico (r = 0.58, P = 0.01). Los gatos con ERC con nefrolitiasis e hipomagnesemia o hipermagnesemia tuvieron una mortalidad más alta que aquellos con una concentración sérica total de magnesio normal (P <0.01), independientemente de la etapa de la ERC. No hubo diferencias en la concentración sérica total de magnesio entre los gatos con ERC con y sin nefrolitiasis.
  • En el estudio se concluye que los gatos con ERC con nefrolitiasis muestran anomalías en el magnesio. Tanto la hipomagnesemia como la hipermagnesemia se asociaron con un aumento de la mortalidad y, por lo tanto, las anomalías séricas totales de magnesio podrían utilizarse como factores pronósticos en estos casos de ERC con nefrolitiasis.

 

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Factores de riesgo para la infección del tracto urinario por Cándida en perros y gatos

Reagan KL, Dear JD, Kass PH, Sykes JE.
J Vet Intern Med. 2019 Feb 13

  • Las infecciones del tracto urinario por Cándida ocurren tanto en perros como gatos, pero no hay datos suficientes sobre los diferentes factores de riesgo.  
  • El objetivo del estudio era identificar los factores de riesgo de candiduria en perros y gatos.
  • Se incluyeron 18 perros y 8 gatos con candiduria de forma retrospectiva. En los registros médicos se buscó un diagnóstico de Candida y se incluyeron los animales con candiduria confirmada por cultivo. Se incluyó una población control que tenían cistitis bacteriana (perros y gatos) o infección cutánea por Malassezia (solo perros).
  • La administración de fármacos antibacterianos en los 30 días anteriores al diagnóstico se asoció con candiduria en perros en comparación con los controles con cistitis bacteriana (OR 14.5; IC 95% 3.1-66.9) o con infección por Malassezia (OR 26.4; IC 95% 3.4-206.7). La administración de fármacos antibacterianos se asoció con candiduria en gatos (OR 15.7; IC del 95%: 1.9-132.3). La inmunosupresión se asoció con candiduria en perros, cuando se comparó con los controles con infección por Malassezia (OR 4.2, IC 95% 1.4-12.8), pero no significativamente cuando se comparó con perros con cistitis bacteriana (OR 2.7, IC 95% 0.9-8.0). Las enfermedades del tracto urinario inferior que no fueron infección se asociaron con candiduria en gatos (OR 6,7, IC del 95%: 1,6-27,9), pero no significativamente en perros (OR 2,5, IC del 95%: 0,7-8,7). Ni la diabetes mellitus ni el historial de hospitalización se asociaron significativamente con la candiduria en ninguna de las dos especies.
  • Los autores concluyen que la administración reciente de la terapia con medicamentos antibacterianos es un factor potencial de riesgo para el desarrollo de candiduria en perros y gatos. Se recomienda el uso juicioso de medicamentos antibacterianos que podría ayudar a prevenir la candiduria.
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Análisis clínico, histopatológico, cistoscópico y con hibridación fluorescente in situ de la uretritis proliferativa en 22 perros

Borys MA, Hulsebosch SE, Mohr FC, Watson KD, Sykes JE, Simpson KW, Westropp JL.
J Vet Intern Med. 2018 Dec 5

  • La uretritis proliferativa (PU) es una enfermedad del tracto urinario inferior en perros caracterizada por lesiones proliferativas en la uretra. La etiología de la PU es desconocida, aunque se reporta frecuentemente asociada a cistitis bacteriana. El objetivo de este estudio es comprobar si la cistitis bacteriana profunda está asociada con la PU, particularmente en perros con inflamación neutrofílica o granulomatosa. Se incluyeron 22 perros con PU y 5 perros de control eutanasiados por enfermedad no urinaria También se revisaron de forma retrospectiva, los registros médicos de perros con PU de 1986 a 2016. Se registraron las reseñas de los animales, los signos clínicos, hallazgos cistoscópicos, uso de antimicrobianos y resultados de los cultivos de orina, tejido vesical o tejido uretral, si estaban disponibles. La histopatología se revisó y clasificó como linfocítico-plasmocítica (LP), neutrófila, LP-neutrófila (LPN), granulomatosa o pleocelular. En 18 muestras de tejido (13 casos, 5 controles), se realizó hibridación fluorescente in situ (FISH) eubacteriana con evaluación posterior de las especies bacterianas.
  • En la histopatología de los 22 perros valorados, 9 tenían uretritis LP, 6 tenían LPN, en 4 era pleocelular y 3 tenían uretritis neutrofílica. Es de destacar que 7 de las 13 muestras de PU fueron FISH + para bacterias adherentes o invasivas; 1 de 5 controles también fueron FISH + para bacterias adherentes. Cinco perros tuvieron cultivos negativos de orina y tejidos cuando la FISH fue positiva. No se detectó asociación entre el tipo de inflamación uretral y los resultados del cultivo de orina y tejidos o FISH.
  • Los autores concluyen que el tipo de inflamación varió ampliamente en estos 22 casos de PU. En algunos perros, la uretritis bacteriana profunda puede contribuir al proceso inflamatorio, independientemente del tipo de inflamación. Los cultivos de orina y tejidos probablemente subestimen la colonización bacteriana de la uretra en perros