Patologías

Virus De La Inmunodeficiencia Felina

ETIOLOGÍA: El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF) pertenece a la familia de los Retrovirus y a la subfamilia de los Lentivirus. Fue aislado por primera vez en 1986 en EE.UU. Posteriormente, la infección se ha diagnosticado en el resto del mundo. El virus se transmite de manera eficaz únicamente a través de las mordeduras y no se ha podido demostrar ningún otro método de transmisión. Inicialmente se replica en ganglios linfáticos regionales y sale a la circulación, provocando una viremia y la consiguiente formación de anticuerpos fase, en la que pueden haber signos de infección aguda transitoria. Se establece entonces un período de normalidad asintomática que puede durar algunos años, en el cual el gato es seropositivo y capaz de contagiar la enfermedad. Finalmente, y de manera progresiva, se establece la fase de inmunodeficiencia por destrucción selectiva de linfocitos T CD4 y alteración de la relación linfocitos T CD4 /CD8. En esta fase hay cuadros clínicos asociados a infecciones crónicas y enfermedades oportunistas. El VIF posee también neurotropismo y puede provocar lesiones a nivel cortical por sí mismo.

PRONÓSTICO: El pronóstico es, en principio, fatal, ya que los gatos deben ser eutanasiados a los pocos meses de entrar en la fase terminal, al no poder controlar las enfermedades oportunistas. Hasta el momento los estudios indican que los gatos infectados no representan ningún riesgo de contagio hacia la especie humana. SÍNTOMAS: Debido a su modo de transmisión la infección por el VIF afecta principalmente a gatos adultos, machos no castrados que viven en semilibertad. Signos de infección aguda: linfadenopatía, diarrea, fiebre y alteraciones hematológicas como neutropenia de incluso algunas semanas de duración. El período asintomático puede durar algunos años. Signos de infección crónica: corresponden a la fase de inmunodeficiencia. Principalmente se da la presentación de infecciones crónicas, recurrentes y con mala respuesta a las terapias habituales; de mayor a menor frecuencia: gingivitis-estomatitis crónicas, ulcerativas proliferativas; infecciones crónicas de las vías respiratorias altas; piodermas, abscesos subcutáneos y otitis crónicas; enteritis crónica e infecciones crónicas del tracto urinario inferior. También podemos encontrar fiebre de origen desconocido y estados de caquexia severa y presencia de glomerulonefritis por estímulo inmunitario crónico, anemia no regenerativa y leucopenia. Las enfermedades oportunistas asociadas al estado de inmunosupresión más frecuentes son la hemobartonelosis, [demodicosis] y la [toxoplasmosis]. Las formas atípicas son más infrecuentes.