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Acepromacina: indicaciones para su uso en clínica

Medicina y cuidados veterinarios

Introducción

La acepromacina es un derivado fenotiacínico usado desde hace varias décadas en medicina veterinaria, tanto en el perro como en el gato. 

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Su utilización ha disminuido bastante en los últimos 15-20 años debido a la aparición en el mercado de otros fármacos igualmente efectivos, pero con menos efectos secundarios.1 En cualquier caso todavía sigue siendo usada por los clínicos en determinadas situaciones; por ello, es importante conocer su mecanismo de acción, indicaciones, dosis y posibles efectos adversos.

Mecanismo de acción de la acepromacina

El mecanismo de acción de la acepromacina no se conoce completamente, pero se sabe que inhibe los receptores dopaminérgicos a nivel del sistema nervioso central causando sedación y tranquilización. Además tiene efectos antimuscarínicos y bloquea la norepinefrina a nivel de los receptores adrenérgicos. Este bloqueo α-adrenérgico hace que se produzca vasodilatación vascular. Se ha descrito que la acepromacina tiene efectos antieméticos, antiespasmódicos e hipotérmicos.1,2

Los efectos de la acepromacina son más marcados durante las primeras 3-4 horas, pero pueden persistir hasta 7 horas.2 Se ha descrito que los perros que presentan la mutación MDR1 pueden presentar sedaciones más prolongadas cuando reciben acepromacina; y en base a esto se ha recomendado reducir la dosis un 25% en perros heterocigóticos y un 30-50% en homocigóticos.1 A pesar de sus efectos sedantes, es importante no olvidar que la acepromacina, por sí misma, no tiene efecto analgésico. Por lo tanto, cuando se administre en animales que tengan dolor será necesaria la administración de analgésicos.

Indicaciones

En España la acepromacina se comercializa con las siguientes indicaciones: tranquilizante, sedante, uso en premedicación anestésica y durante el postoperatorio para facilitar un despertar tranquilo y, como antiemético en el vómito por cinetosis (mareo por movimiento, especialmente frecuente cuando se viaja en automóvil y en barco). Aunque en el pasado, cuando se usaba como medicación preanestésica, se administraba sola, actualmente, y para este uso, la acepromacina suele combinarse con opiáceos.

Efectos secundarios

Los efectos adversos relacionados con la administración de acepromacina se consideran raros. Los reportados con mayor frecuencia incluyen ataxia, y efectos extrapiramidales; por ello, se desaconseja su uso en animales con antecedentes de distonía o signos piramidales.2

Como otras fenotiacinas, la acepromacina puede aumentar excesivamente el tono vagal, sobre todo en perros braquicéfalos. En estos casos puede administrarse atropina para contrarrestar esos efectos. Por otra parte, el bloqueo α-adrenérgico de la acepromacina puede causar hipotensión.2

Existe controversia respecto al uso de acepromacina en pacientes epilépticos o con predisposición a presentar convulsiones. Aunque algunos autores han reportado que la acepromacina podría tener actividad anticonvulsivante, otros desaconsejan su uso en animales epilépticos o con tendencia a convulsionar por su potencial de inducir convulsiones.1 Sin embargo, un estudio en el que se evaluó específicamente el efecto pro-convulsivo de la acepromacina en perros con historia clínica de convulsiones tratados con acepromacina durante su hospitalización no mostró evidencia de que redujera el umbral convulsivante de estos pacientes.3

En el perro la acepromacina disminuye la presión arterial y puede potenciar el efecto de fármacos vasodilatadores e hipotensores. Además aumenta la presión venosa central y puede causar bradicardia y parada sinusal transitoria. Por estos efectos se desaconseja su administración en pacientes con enfermedad cardiaca significativa, hipovolemia, hipotensión o shock.1,2 Sin embargo, se ha demostrado que inhibe las arritmias que pudiera causar el pentotal y protege el miocardio frente a la una posible fibrilación ventricular inducida por halotano.1,2 En pacientes que presentan bradicardia tras la administración de acepromacina puede administrarse atropina para contrarrestar ese efecto.1

El uso de acepromacina en pacientes trombocitopénicos o con coagulopatías de otro tipo se desaconsejó por sus posibles efectos sobre la agregación plaquetaria. Sin embargo este hecho no ha sido demostrado.1

La acepromacina debe usarse con mucha precaución en perros agresivos porque puede aumentar la sensibilidad a estímulos sensoriales.1 Por otra parte, parece que perros de razas gigantes y los Galgos podrían ser más sensibles a esta droga, mientras que los Terrier podrían ser más resistentes a sus acciones.1

En el gato, la acepromacina reduce la producción de lagrima4, por lo que su uso como sedante en pacientes felinos en los que se va a realizar un test de Schirmer estaría desaconsejado.

Dosificación

La acepromacina puede administrarse vía oral, intramuscular, intravenosa (lenta) o subcutánea. El rango de dosis del fármaco es amplio, pero las dosis empleadas actualmente por la mayoría de clínicos son mucho más bajas que las registradas inicialmente por los fabricantes. La Tabla 1 muestra un resumen de algunas de las dosis recomendadas en perros y gatos para diversas indicaciones.  

Conclusiones

La acepromacina es un fármaco con varias indicaciones potenciales en perros y gatos. Aunque la aparición en el mercado de nuevas drogas con indicaciones similares redujo su utilización, todavía es usada por los clínicos en algunas situaciones. Es importante tener en cuenta que las dosis empleadas en la actualidad son mucho más bajas que las que se recomendaron inicialmente por los fabricantes. 

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Bibliografía
1. Plumb DC (2011). Acepromazine maleate. En Plumb DC (ed). Veterinary Drug Handbook. 7th ed. PharmaVet Inc. 
2. Papich MG (2011). Acepromazine maleate. En Papich MG (ed). Saunders Handbook of Veterinary Drugs Small and Large Animal. 3th ed. Elsevier Saunders. 
3. McConnell J, Kirby R, Rudloff E. (2007). Administration of acepromazine maleate to 31 dogs with a history of seizures. J Vet Emerg Crit Care (San Antonio); 17:262-267
4. Ghaffari MS, Malmasi A, Bokaie S. (2010). Effect of acepromazine or xylazine on tear production as measured by Schirmer tear test in normal cats. Vet Ophthalmol; 13: 1-3. 
5. Veterinary Information Network, Inc. Acepromazine maleate. En VIN Veterinary Drug Handbook. Último acceso 5/3/2021.
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