Heces con sangre en perros: Enteritis bacteriana

El espacio de referencia de los veterinarios #SomosVets

Heces con sangre en perros: Enteritis bacteriana

Las heces con sangre en perros suelen ser frecuentes en los casos de enteritis bacteriana. Este síntoma a menudo se acompaña de vómitos, anorexia, dolor abdominal y fiebre. En la mayoría de los casos el pronóstico es favorable, pero en ocasiones pueden surgir complicaciones que causen otros trastornos gastrointestinales. En esos casos se puede recurrirs a los inmunosupresores y corticoides.

Nutrición y enfermedades

Las heces con sangre en los perros son un síntoma bastante común que puede tener diferentes causas. En la mayoría de los casos, el problema está relacionado con los cambios en la alimentación del animal o con pequeñas lesiones en el sistema excretor, pero en ocasiones puede deberse a condiciones más complejas como la enteritis bacteriana.

Se trata de una enfermedad inflamatoria del intestino, resultado de una infección bacteriana, como las causadas por las bacterias Salmonella, Escherichia coli o Campylobacter. Por lo general, la infección se produce cuando el animal consume un alimento contaminado, de manera que las bacterias se establecen en el intestino y causan la inflamación.

La alteración puede aparecer en cualquier perro, pero algunas razas son más vulnerables a padecerla ya que poseen una mayor predisposición genética a desarrollar alteraciones gastrointestinales, como en el caso del Bóxer, Pastor alemán, Dóberman, Rottweiler y West Highland White Terrier. Los animales de edad media o avanzada y los cachorros también tienen mayores probabilidades de contraer una enteritis bacteriana.

Los síntomas principales de la enteritis bacteriana en perros

El síntoma más característico de la enteritis bacteriana en perros es la diarrea. Esto se debe a que el tránsito intestinal de los alimentos ocurre demasiado rápido, de manera que el intestino no tiene tiempo suficiente para absorber el agua y los nutrientes y por tanto, el bolo fecal tampoco adquiere su habitual consistencia sino que llega al sistema rectal en estado líquido.

Bacterias, anaerobias y protozoos, además del metronidazol,  ¿qué tratamientos pueden favorecer una buena salud gastrointestinal?  [Descarga gratis la guía en fisiopatología gastrointestinal]

En muchos casos, al igual que ocurre en la enteritis granulomatosa, pueden aparecer heces con sangre en el perro, la cual puede verse a simple vista o estar de manera oculta. Otros de los síntomas más comunes de la enteritis bacteriana en perros incluyen:

  • Vómitos.
  • Falta de apetito o anorexia.
  • Fiebre.
  • Dolor abdominal. 
  • Deshidratación.
  • Tenesmo rectal.
  • Pérdida de peso.

En algunos casos, el animal puede cursar asintomático. Se trata de cuadros clínicos complicados ya que por lo general cuando se diagnostica el trastorno suele haber evolucionado bastante y los síntomas que aparecen en ese momento son mucho más graves y difíciles de controlar.

Consecuencias y pronóstico de la enteritis bacteriana en perros

La enteritis bacteriana en perros suele tener un pronóstico favorable. En la mayoría de los casos, el animal se recupera sin mayores complicaciones y puede recuperar su estilo de vida habitual. Sin embargo, en los casos de enteritis crónica es probable que aparezcan otras complicaciones gastrointestinales como lesión epitelial del intestino, afectación gástrica, fibrosis intestinal o acortamiento-ensanchamiento de las vellosidades del intestino delgado, según constató un estudio1 realizado por investigadores por Crespo R et al.

En casos muy graves, puede desarrollarse un cuadro de septicemia, shock endotóxico o un síndrome de coagulación intravascular diseminada. En estas ocasiones es preciso recurrir a un tratamiento más agresivo para controlar los síntomas y posteriormente empezar a tratar la enfermedad de base.

¿Cómo tratar la enteritis bacteriana para controlar la presencia de sangre en las heces de los perros?

Ante la sospecha de una enteritis bacteriana es fundamental realizar una exploración clínica del animal, una anamnesis bien detallada y recurrir a algunos exámenes de laboratorio como un análisis de heces y una prueba de reacción en cadena de la polimerasa para determinar la presencia de sangre y gérmenes microscópicos. También puede ser útil un análisis de electrolitos para comprobar el nivel de hidratación del animal.

Recurrir a otros exámenes más complejos como un hemograma completo, una ecografía, una radiografía simple o de contraste del tracto intestinal y digestivo o incluso una biopsia en los casos en que se sospeche una enteritis bacteriana crónica puede aportar información muy útil.

En cualquier caso, es importante reponer los fluidos que pierde el animal para evitar la deshidratación. Asimismo, es fundamental mantener una dieta de fácil digestión, como Advance Veterinary Diets Gastroenteric y combinarla con un tratamiento farmacológico. En la mayoría de los casos, los fármacos inmunosupresores y corticoides, como la prednisona, suelen ser efectivos para reducir la inflamación y aliviar los síntomas.

En un estudio2 realizado por García-Sancho M et al., en el que se analizó la evolución clínica de 16 animales diagnosticados con una enteritis crónica, se constató que la cimetidina y la metoclopramida contribuyen a reducir los síntomas y mejorar la función gastrointestinal. En ocasiones, el uso del metronidazol puede ser útil para combatir la infección bacteriana causante de la condición.

La práctica clínica también ha demostrado que el empleo de la eritromicina y la enrofloxacina también puede ser de ayuda en los casos de enteritis bacteriana causada por campylobacteriosis, así como en los casos más graves causados por Salmonella.

1. Crespo, R. et. Al. (2015) Enfermedad inflamatoria crónica intestinal canina: hallazgos endoscópicos, bioquímicos y anatomopatológicos del tracto gastrointestinal anterior. Archivos de Medicina Veterinaria; 47: 355-364.
2. García-Sancho, M. et. Al. (2006) Evolución clínica de la enteritis crónica llnfoplasmocitaria canina: antes, durante y después del tratamiento. Clínica Veterinaria de Pequeños Animales; 26 (1): 14-18.

 

Descarga el informe: Inmunonutrición en cachorros