Heces negras en perros ¿Demasiado hígado en la dieta?

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Heces negras en perros ¿Demasiado hígado en la dieta?

Las heces negras en perros pueden deberse a una dieta con un alto contenido en hígado, pero en algunos casos puede tratarse de un signo de problemas más graves, como una hemorragia intestinal.

Nutrición y enfermedades

Las heces negras en perros son uno de los motivos más comunes de consulta veterinaria por alteraciones intestinales. Suelen aparecer de manera secundaria a un cambio en la dieta o la ingestión de alimentos ricos en hierro. Sin embargo, en ocasiones pueden ser un signo alarmante ya que este tipo de deposiciones también se asocia con la presencia de sangre en la parte superior del tracto gastrointestinal del animal.

Las principales causas de las heces negras en perros

La causa más habitual de la presencia de heces negras en perros suele ser la dieta. El consumo frecuente de vísceras como el hígado puede teñir de negro las heces de los canes debido al aporte elevado de hierro. En estos casos, es común que las heces del animal conservan la coloración oscura mientras se mantenga el consumo de vísceras e incluso hasta entre 3 o 4 semanas después de haber retirado el alimento.

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Otros ingredientes de la comida para perros, como las espinacas, o consumir carne fresca en descomposición también pueden hacer que las heces adquieran un color oscuro. Algunos medicamentos como el metronidazol, el sulfato de hierro, los antiinflamatorios no esteroideos o el bismuto pueden provocar este efecto, sobre todo cuando se trata de un tratamiento largo.

En algunos casos, la presencia de heces negras en perros, sobre todo si tienen mal olor, puede deberse a una hemorragia en el tracto gastrointestinal superior, secundaria a una úlcera gástrica, una obstrucción intestinal por la ingestión de un cuerpo extraño o la presencia de un tumor en el sistema digestivo, según reveló una investigación de Boysen y McMurray1. En esos casos, el color negro y la consistencia alquitranada de las heces se deben al tránsito de la sangre a través del tracto intestinal.

Los trastornos de la coagulación de la sangre o una enfermedad hepática también pueden cursar con heces negras, aunque a menudo se acompañan de otros síntomas gastrointestinales como vómitos, pérdida de peso o dolor abdominal.

¿Cómo tratar las heces negras en el perro?

Las heces negras en el perro suelen desaparecer cuando se descubre su causa y se aplica el tratamiento adecuado. En el caso de las hemorragias del tracto gastrointestinal, el tratamiento se enfoca en controlar el sangrado y, posteriormente, favorecer la cicatrización de la mucosa gástrica. Cuando la hemorragia es secundaria a una obstrucción intestinal, el tratamiento quirúrgico suele ser la mejor elección para evitar que el daño aumente.

En los perros con úlcera gástrica el tratamiento tiene como objetivos inhibir la acidez gástrica, favorecer la cicatrización de la úlcera y proteger la mucosa gástrica2. En estos casos, también es útil la fluidoterapia por vía intravenosa para mantener el balance hidroelectrolítico en el animal.

Cuando las heces negras están causadas por un consumo frecuente y/o excesivo de hígado, la solución es mucho más sencilla: basta eliminar el hígado de la dieta o al menos reducir su frecuencia a una o dos veces por semana. En ocasiones el hígado se utiliza para tratar la anemia en perros a través de la dieta. No obstante, el consumo frecuente de hígado en perros sanos se ha relacionado con una sobresaturación de vitamina A y hierro, lo cual puede provocar debilidad muscular, problemas digestivos y alteraciones hepáticas a largo plazo. El hígado también puede contener hormonas y otros aditivos que provienen del animal del que se extrajo. Además, el hígado crudo puede contener bacterias como Enterobacteriaceae, Clostridium perfringens, Salmonella y Campylobacter, como indicó una investigación realizada por Hellgren y colaboradores3. Eso significa que el hígado puede ser un complemento de una dieta equilibrada, pero no el alimento principal.

 

Referencias:
1. Boysen, S. & McMurray, J. (2015) An approach to gastrointestinal haemorrhage. Veterinary Ireland Journal; 5: 438-443.
2. Parrah, J. D. et. Al. (2013) Gastric ulceration in dog: A review. Veterinary World; 6(7): 449-454.
3. Hellgren, J. et. Al. (2019) Occurrence of Salmonella, Campylobacter, Clostridium and Enterobacteriaceae in raw meat-based diets for dogs. Veterinary Record; 184(14): 442.

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