Vómito verde en perros causado por el síndrome de vómito bilioso

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Vómito verde en perros causado por el síndrome de vómito bilioso

Entre las alteraciones gastrointestinales que se pueden ver en la clínica veterinaria, el síndrome del vómito bilioso es una patología que precisa de un diagnóstico diferencial completo, y que consta de un cuadro clínico y factores predisponentes inespecíficos que dificultan su resolución.

Nutrición y enfermedades

Etiología y factores predisponentes

El síndrome del vómito bilioso, o BVS por sus siglas en inglés, es una alteración relativamente frecuente consistente en una tendencia al vómito como una reacción a la excesiva producción de bilis en el organismo.

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La etiología, generalmente, es idiopática. Desde un punto de vista fisiopatológico, la bilis entra de manera errática en el estómago, lo que produce irritación en la pared gástrica.

Esta irritación puede generar el vómito, y se extiende por el resto del tracto gastrointestinal. Sin embargo, cuando no se desencadena el vómito, la bilis se queda retenida en el estómago, pudiendo provocar reflujo gastro-esofágico.

En un estudio del equipo de los doctores Ferguson, Wennogle y Webb del Hospital Veterinario de la Universidad de Colorado (EE.UU.), se dedujo que el perfil con más probabilidades de padecer este síndrome es de un adulto joven, macho castrado, de raza mixta y con historial crónico de vómitos de bilis, aunque no se han observado precursores específicos de esta enfermedad.

Cuadro clínico y diagnóstico

Los signos clínicos son fundamentalmente gastrointestinales, entre los que se pueden encontrar:

  • Vómitos a primera hora de la mañana o a última de la noche, de aspecto amarillento, de color bilis.
  • Dolor agudo al esfuerzo abdominal en el momento del vómito.
  • Pérdida de peso.
  • Deshidratación.
  • Signos inespecíficos: decaimiento, anorexia y disminución de actividad, entre otros.

 

Dentro del protocolo diagnóstico que se debe seguir, se precisa de una analítica completa de sangre. Como consecuencia de los vómitos continuos, es necesario llevar un control de los parámetros electrolíticos y, en caso de que se vean alterados, estabilizar al paciente con fluidoterapia o administrando medicamentos específicos.

Las pruebas de imagen son un punto muy importante del diagnóstico: se empezaría con radiografías para valorar el estado general de las vísceras abdominales, continuando con un estudio ecográfico abdominal para el estudio de la motilidad del tracto digestivo, estado de las paredes de los órganos y presencia o ausencia de erosiones y úlceras en el sistema.

La técnica de endoscopia permite tener una evaluación completa del estado de la mucosa gastrointestinal y la integridad de la misma, además de permitir tomas de muestra para biopsias.

Hay que tener presente el historial clínico del  paciente y la realización de una anamnesis exhaustiva, haciendo hincapié en la rutina diaria del animal, tipo de alimentación y hábitos de paseo.

Finalmente, el estudio del pH gástrico, motilidad del tracto digestivo y el proceso inflamatorio pueden ser factores determinantes para su diagnóstico, lo cual permitiría conocer un poco más los factores de riesgo de dicha alteración.

Tratamiento

Para el tratamiento es imprescindible realizar un cambio en la rutina alimentaria de la mascota. Por un lado, la ración de dieta que se le aporta al paciente debe de estar reducida en cantidad y aumentada en frecuencia, de tal manera que ingiera la misma ración repartida en varias tomas diarias. Es muy aconsejable que esta dieta tenga un perfil de alta digestibilidad y favorezca un buen equilibrio electrolítico, como la dieta Gastroenteric de Advance Veterinary Diets.

El uso de medicamentos tales como inhibidores de la bomba de protones, protectores de estómago y reguladores de la motilidad son fundamentales en el control de este síndrome. Se debe recomendar un control veterinario exhaustivo para regular las dosis de fármacos, ya que es un tratamiento a largo plazo.

Conclusión

El síndrome del vómito bilioso en perros es una patología que consta de un cuadro clínico gastrointestinal inespecífico y cuyos factores de riesgo son desconocidos actualmente. A pesar de ello, el tratamiento sintomático está teniendo buenos resultados en los pacientes.

 

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