Hernia inguinal en perros: Causas y tratamiento

La hernia inguinal en perros es un problema relativamente común que, si no se trata a tiempo, puede provocar la muerte del animal. Descubre sus síntomas según el nivel de afectación, sus principales causas y cuál es la mejor solución.
hernia inguinal en perros
Imagen de Vets Affinity

Las hernias se producen debido a una debilidad en la pared de una cavidad, de manera que sale una parte de su contenido. En el caso de la hernia inguinal en perros, el defecto se encuentra en el anillo inguinal. El canal inguinal es una hendidura entre los músculos abdominales por la cual pasa el ligamento redondo en la hembra y el cordón espermático en el macho, además de contener varios nervios y vasos sanguíneos.


Cuando existe un defecto, pasa contenido del abdomen, lo cual puede provocar complicaciones como la estrangulación de órganos, la necrosis del tejido y la consecuente infección.

 

Los síntomas de la hernia inguinal en perros

Lo más usual es que se note un abultamiento en la zona, aunque si la hernia es muy pequeña puede pasar desapercibida. La hernia inguinal pequeña generalmente está compuesta por grasa o un revestimiento intestinal y se puede reintroducir en el abdomen con seguridad. En estos casos, el síntoma principal es la inflamación localizada.

Sin embargo, también hay hernias inguinales irreductibles, en cuyo caso el contenido herniario no se puede reintroducir en la cavidad abdominal, pues al pasar a través de la abertura se queda atrapado. Entonces el perro presenta dolor, vómitos, micción frecuente y falta de apetito, aunque los síntomas varían en dependencia del órgano afectado.

Por ejemplo, si se trata de una porción del intestino, los músculos de la pared que mueven los alimentos y líquidos gracias a las ondas peristálticas, al hallar una obstrucción invierten la dirección de las ondas. Al moverse hacia atrás se produce el vómito, razón por la cual el perro deja de comer.

 

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Cuando se afectan los vasos sanguíneos, los signos clínicos cambian drásticamente. El área se inflama y aparece dolor. Cuando se corta el suministro de sangre y no llega el oxígeno ni los nutrientes necesarios, se produce la muerte celular y el dolor comienza a ser severo. En ese caso aparecerá fiebre y el perro se mostrará letárgico. Si el problema no se soluciona a tiempo, esas toxinas y bacterias circularán por el organismo dañando otros órganos. El animal puede morir en 24 o 48 horas, generalmente por una insuficiencia hepática y/o renal.

 

¿Qué causa la hernia inguinal?

Las hernias inguinales en los perros pueden estar presentes desde su nacimiento. De hecho, la mayoría de las hernias inguinales son congénitas. Existen razas que son más propensas a desarrollar este defecto, algunas de las más comunes son: Pekinés, Cocker Spaniel, Pinscher miniatura, Pomerania, Maltés, Collie y Bull Terrier. La hernia inguinal también es más común en las hembras intactas.

Las hernias inguinales adquiridas son menos frecuentes, aunque existen factores que aumentan el riesgo a desarrollarlas, como un embarazo, la obesidad o haber sufrido un trauma. Estos factores también pueden hacer que una hernia pequeña se desarrolle, convirtiéndose en una hernia irreductible. De hecho, una hernia pequeña de apenas 3 centímetros puede convertirse en un problema con el embarazo debido al crecimiento del útero.

Un nivel elevado de estrógeno también guarda relación con el desarrollo de la hernia inguinal en perros, como señaló este artículo de la revista Intas Polivet. Las hormonas sexuales pueden influir sobre la fortaleza del tejido conectivo, debilitando o agrandando el anillo inguinal. No obstante, el debilitamiento de la pared abdominal también puede deberse a alteraciones nutricionales o del estado metabólico del can.

 

Soluciones a la hernia inguinal en perros

Cuando se sospecha que el perro tiene una hernia inguinal, primero se realiza un examen general y luego se estudia la hernia. Es necesario conocer el tamaño del anillo herniario y la cantidad de tejido herniado, así como el riesgo de contenido estrangulado, para lo cual es recomendable realizar un estudio ecográfico.

Para cerrar el defecto de la pared normalmente se recurre a la cirugía. Se realiza una incisión abdominal para exponer la hernia inguinal. Los órganos abdominales que se han deslizado a través del anillo herniario se recolocan en el abdomen y, si una sección del intestino está dañada, se elimina y se vuelve a conectar con puntos. En algunos casos hay que recurrir a un injerto muscular o de colágeno.

El éxito de la intervención dependerá del tipo de hernia, su tamaño, los órganos comprometidos y la fortaleza de la musculatura. Una cirugía limpia, en la que no se dañen los nervios y vasos sanguíneos, tiene menos riesgo de complicaciones.

Un estudio retrospectivo reveló que aproximadamente el 17% de los canes presentan complicaciones postoperatorias y que el índice de mortalidad es del 3%. Por lo que la mayoría de los perros que se someten a la corrección quirúrgica de una hernia inguinal se recuperan sin grandes problemas y llevan una vida normal.

 

 

Simon M. Shiju, Ramprabhu R. & Prathaban S. (2013) Surgical Management of Concurrent Inguinal Hysterocele, Cystocele and Epiplocele in a Bitch. Intas Polivet 14 (I): 127-128.
Waters D.J., Roy R.G. & Stone E. A. (1993) A retrospective study of inguinal hernia in 35 dogs. Vet Surg 22(1): 44-49.
 

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