!Al agua gatos!


!Al agua gatos!

Habrás oído decir muchas veces que los gatos son uno de los animales más limpios del planeta. Has podido comprobarlo con tus ojos: tu gato se pasa el día acicalándose y repeinándose con su áspera lengua. Y no solo eso. En realidad, ya desde que son pequeños, sus madres se encargan de mantenerlos impolutos y, de mayores, incluso pueden llegar a limpiarse los unos a los otros.

No cabe duda de que el gato es un animal exigente con su higiene y tú puedes contribuir a ello. Concédele un baño de vez en cuando sin miedo a su supuesta fobia al agua. Porque, en realidad, aunque esta creencia no es del todo falsa, no todos los gatos tienen fobia al agua –existen razas provenientes de islas, como el Bobtail japonés o el Turco Van, que están más que acostumbrados al agua– y a todos se les puede acostumbrar al agua desde pequeños.

Existen muchas razones por las que bañar a tu gato puede ser muy beneficioso: báñale para limpiarle después de una de sus escapadas al exterior, báñale para ayudarle a eliminar los parásitos externos como las pulgas o las garrapatas, báñale cuando algún tratamiento dermatológico lo requiera, báñale cuando, por algún problema pasajero, tu gato necesite ayuda para limpiarse, o báñale, simplemente, porque le gusta.

Hazlo por cualquiera de estas razones pero teniendo en cuenta algunas indicaciones. Usa un champú especial para gatos, ya que otros champús pueden resultar tóxicos para los felinos; báñalo sobre una superficie que no sea resbaladiza; procura que el agua esté templada; no apuntes directamente el chorro de agua a la cara o a las orejas; ten a mano una toalla y, incluso, utiliza el secador si es necesario; acostúmbrale al ruido del agua o del secador antes de aplicárselos ya que pueden asustarle.

Teniendo en cuenta todas estas indicaciones, no dudes que a partir de ahora el baño será un momento más de diversión para tu gato. ¡Al agua gatos!