¿Cómo elegir un buen educador canino?


¿Cómo elegir un buen educador canino?

Elegir

Se trata de una decisión muy importante que puede tener consecuencias a largo plazo sobre el comportamiento del perro y su relación con el propietario. Por eso es muy importante elegir bien que educador contratar para que enseñe al perro algunas normas básicas de conducta o modifique conductas indeseadas.

 

Técnica

En esta elección son muchos los aspectos a tener en cuenta, pero lo más importante es seguramente la técnica de entrenamiento. Los primeros manuales de entrenamiento del perro describían técnicas a menudo violentas y basadas en la aplicación de estímulos desagradables para el animal. Hoy en día, la comunidad científica y gran parte de la opinión publica están más orientadas hacia otra filosofía: la educación del perro se debería basar en reforzar los comportamientos que nos interesan e ignorar o redirigir los comportamientos indeseados. Así pues, las herramientas del educador suelen ser trocitos de comida, juguetes, elogios verbales y caricias. Este tipo de entrenamiento proporciona múltiples ventajas: desde una relación de confianza entre propietario y perro a un mayor entusiasmo con el que el perro participa en las sesiones de entrenamiento. Por lo contrario, una educación basada en un entrenamiento “tradicional” a menudo produce un perro desconfiado, con miedo hacia el propietario y que muestra muchos signos de estrés durante el entrenamiento. Por este motivo, la utilización de castigos físicos, como golpes o estirones de correa, tiene que alertar al propietario porque se trata de técnicas invasivas que ponen en serio riesgo el bienestar del perro. Las técnicas más invasivas a menudo van asociadas a la utilización de algunas herramientas de entrenamiento, como los collares eléctricos, los collares de ahogo o de pinchos. Por lo tanto, es recomendable elegir educadores que utilizan collares planos, collares de cabeza y arneses, pero siempre teniendo en cuenta que hasta herramientas de contención adecuadas pueden ser utilizadas de una manera invasiva.

 

Ver

Para averiguar qué técnica utiliza un educador se puede sacar información de los propietarios que ya han trabajado con él, del veterinario que lo aconseja, de la página web con la que el educador se anuncia o hablando directamente con él. Pero, donde sea posible, ir a ver una sesión de trabajo representa una buena ocasión para comprobar la técnica utilizada y para ver qué actitud tienen las personas y los perros presentes. ¿Parece que las personas estén relajadas? ¿Parece que los perros estén disfrutando? o ¿muestran signos de estrés y miedo?
Ir a ver una sesión de trabajo permite valorar también las instalaciones, sobre todo con respecto a la higiene y a las medidas de seguridad del sitio para prevenir la huida de los perros.
Un buen educador debe tener una buena capacidad de comunicación con las personas para poder explicar de manera clara qué trabajo se está haciendo y porqué, conocer a fondo los principios del aprendizaje y ser flexible para adaptar las técnicas a las necesidades especificas de cada pareja propietario-perro. Si el perro no muestra avances durante la sesión, un buen educador no culpa al perro, sino que toma medidas para retocar la estrategia de trabajo. Además, en general hay que poner cuidado con los profesionales que garantizan el éxito del trabajo porque nunca se puede prever con seguridad la conducta futura del animal, sobre todo en el caso de los problemas de comportamiento.

 

Decisión

Un educador poco cualificado o que usa técnicas inadecuadas puede contribuir al desarrollo de conductas problemáticas en perros que sólo tienen que aprender normas básicas de educación. Los daños potenciales son aún mayores si el educador ha sido contactado para resolver un problema de conducta que puede pasar de ser leve a serio y difícil de resolver. Por estos motivos hay que tomarse muy en serio la decisión de qué educador canino elegir.