El antes y el después de la castración de tu gato


El antes y el después de la castración de tu gato

¿Castrar o no castrar el gato de casa? Esto es el dilema al que se enfrentan muchos propietarios. Es una decisión que se debe tomar con el veterinario y que tiene el potencial de modificar algunos comportamientos del animal.

Con la castración se extirpan los testículos, donde se produce la mayor parte de testosterona presente en el cuerpo. Esta hormona controla la conducta sexual y algunos comportamientos relacionados, como el marcaje con orina, la agresividad hacia machos y el vagabundeo en busca de hembras en celo.

Con la castración la conducta sexual generalmente desaparece. Sin embargo, en algunos gatos puede permanecer la monta o el interés por las hembras durante meses o incluso durante toda la vida del animal.

En el 80-90% de los casos, la castración también elimina o reduce la frecuencia de los comportamientos relacionados con la reproducción. La reducción de estas conductas tiene muchas consecuencias positivas tanto para el gato como para su propietario. Para los gatos con acceso al exterior, el menor vagabundeo reduce el riesgo de ser victima de un atropello. La menor tendencia a pelearse con otros machos reduce el riesgo de recibir mordiscos y arañazos que pueden ser el vehículo de transmisión de algunas enfermedades muy graves como la inmunodeficiencia y la leucemia felina. El menor marcaje con orina genera ventajas principalmente para los propietarios de gatos que no tienen acceso al exterior. Sin embargo, la castración no elimina del todo el marcaje y esto ocurre porque además de las hormonas sexuales, el marcaje está controlado por el nivel de estrés del animal. Lo que cambia mucho entre el marcaje realizado por un gato entero y por uno castrado es el olor de la orina, que es mucho menos intenso en el segundo caso debido a la baja concentración de felinina, una sustancia que da a la orina el típico olor fuerte y que abunda en la orina de los gatos sin castrar.

Todos estos cambios en la conducta del gato se producen justo después de la castración o en algunos casos hay que esperar varias semanas. Ni el ambiente ni la experiencia previa parecen tener un efecto marcado sobre estos cambios y tampoco cuenta la edad a la que se realiza la intervención: castrar antes de la pubertad (que los gatos machos alcanzan alrededor de los 6-7 meses) es igual de efectivo en este sentido que castrar después de la pubertad.

Sin embargo, no podemos pretender que la castración solucione todos los problemas de conducta de nuestro gato. Porque, aunque la castración provoca cambios en algunos aspectos del comportamiento del gato, no modifica su personalidad. Si se plantea la castración para resolver o prevenir problemas de conducta es importante conocer los efectos de la castración y tener expectativas realistas sobre las mejoras que se pueden conseguir.