La coquetería de los gatos y las bolas de pelo


La coquetería de los gatos y las bolas de pelo

Antes de salir de casa por las mañanas hay que lavarse la cara y peinarse. Con hacerlo una vez basta... A no ser que seas una estrella de cine no hace falta que pases dos horas delante del espejo.

Sin llegar a esos extremos, a los gatos les pasa algo parecido. Se lamen y acicalan su pelaje con mucha más frecuencia que los perros y durante el proceso, tragan pelos, muchos pelos. Esto sucede sobre todo en las razas como los Persas o Maine Coon, que se caracterizan por su largo y bello pelaje. La mayoría de los gatos nunca tienen ningún problema con el pelo que ingieren, simplemente recorre su tracto digestivo y es expulsado con las heces. Sin embargo, para otros gatos la situación es más complicada y se llegan a formar bolas de pelo que obstruyen su tracto digestivo.

El primer signo de que pasa algo es el vómito. Como el pelo no es ningún alimento, puede provocar irritación del aparato digestivo y lo más fácil y sencillo para acabar con el problema es vomitarlo. No obstante, si la bola de pelo no es expulsada, se queda en el estómago o incluso en el esófago o en el intestino y eso actúa como barrera que impide el paso normal de la comida. En esta situación, el pobre gato está apático, pierde el apetito, tose, tiene arcadas o estreñimiento, lo cual no es nada bueno para su bienestar.

Dado que las bolas de pelo y los gatos suelen ir juntos, habrá que encontrar una manera de reducirlas. Por ejemplo, se puede alimentar al gato con un pienso específico rico en fibra que ayude a eliminar el pelo del tracto digestivo. También existen productos específicamente creados para eliminar esas bolas de pelo una vez tragadas.

Otra recomendación es cepillar el pelo del gato de forma regular, ya que cuanto más pelo muerto se elimine, menos pelo tragará el animal. Además, este contacto diario será un buen sistema para estrechar lazos con tu gato y, ¿por qué no?, demostrar nuestras habilidades como peluqueros.