Recompensas, la clave para enseñar nuevos comportamientos


Recompensas, la clave para enseñar nuevos comportamientos

Los propietarios de mascota a menudo se enfrentan al reto de enseñar comportamientos nuevos a su perro o a su gato, a veces por necesidad y a veces por simple diversión. El problema es como hacerlo. Por ejemplo, ¿cómo podemos enseñar a nuestra mascota a sentarse, tumbarse, hacer un paso hacia atrás o subirse al coche? Solo se trata de conocer las técnicas disponibles, elegir la más adecuada y ponerse manos a la obra, con un plan de entrenamiento claro, mucha paciencia y muchos premios.

Una técnica muy conocida entre los propietarios es la técnica del señuelo o luring, donde un trocito de comida o un juguete se utilizan para atraer al animal y guiar su movimiento hasta conseguir el comportamiento deseado. La mayor parte de los propietarios ha utilizado el luring para enseñar al perro a sentarse, a tumbarse o a subirse al coche. En el caso del ejercicio del sentado, por ejemplo, el propietario suele presentar un trocito de comida delante del hocico del perro y levantar la mano encima de la cabeza del animal. El perro, para no perder el contacto con la comida, levanta la cabeza, baja la parte posterior del cuerpo y acaba sentándose. Cuando el perro se sienta o realiza el comportamiento que estamos buscando, se le premia con el mismo señuelo o con otro trocito de comida.

La ayuda del señuelo para guiar al animal se utiliza sólo en la primera fase de entrenamiento. Cuando ya se ha conseguido el comportamiento, es muy importante retirar las ayudas y repetir el movimiento de la mano sin señuelo. En el caso del sentado, el propietario empieza a mover la mano vacía encima de la cabeza del perro realizando el mismo movimiento que hacia antes. Si el perro responde sentándose, recibe una recompensa. Si el perro no se sienta, se vuelve a repetir el movimiento con señuelo y las ayudas se retiran de forma más gradual, alternando repeticiones del ejercicio con señuelo y sin señuelo. Algunos propietarios consideran el luring nada más que una manera de “sobornar” a la mascota y se quejan de que el perro solo repite el comportamiento aprendido en presencia del juguete o de la comida. Esto suele ocurrir porqué, en estos casos, el ejercicio no está finalizado, es decir, el perro todavía no ha aprendido a realizar el comportamiento en respuesta al solo movimiento de la mano.

Con esta técnica se puede conseguir que el animal adopte una postura especifica (como estar sentado, tumbado o de pie), se coloque en una posición determinada (como estar al lado de la pierna del propietario), o realice un movimiento especifico (como dar vueltas sobre si mismo, hacer un 8 entre las piernas, saltar un obstáculo o subirse al coche). Sin embargo, el luring no se presta para conseguir otros comportamientos como coger un objeto con la boca o encender y apagar una luz. En estos casos, hacen falta otras técnicas de entrenamiento.

En conclusión, la técnica del luring es relativamente fácil de utilizar y permite conseguir rápidamente resultados satisfactorios pero no se puede utilizar para cualquier comportamiento y es muy importante ir retirando las ayudas para finalizar el ejercicio.