El gato y los efectos alucinógenos de la nébeda


El gato y los efectos alucinógenos de la nébeda

Los gatos suelen mostrar un extraño interés por una planta con pequeñas flores blancas con puntitos color púrpura que crece espontánea en jardines y terraplenos. La olisquean, la lamen, la muerden, sacuden la cabeza, se frotan contra sus hojas y, mientras sube su estado de excitación, empiezan a salivar y a tener pequeños espasmos en la piel del dorso. Pasan los minutos y el gato puede saltar, cazar ratones imaginarios, mostrar signos de excitación sexual y sujetar la planta con las patas delanteras mientras se revuelca sobre el lomo y la golpea con las patas traseras. Parece que el gato tenga alucinaciones visuales y acústicas, pero en todo momento da la sensación de estar experimentando un extremo placer. Después de 5-15 minutos, el efecto desvanece y el gato empieza una sesión de limpieza, se aleja de la planta o se tumba a su lado. Tarda por lo menos una hora antes de volver a frotarse contra las hojas de la planta. ¿De qué planta se trata?

La planta responsable de esta respuesta en los gatos es la Nepeta cataria, llamada también hierba gatera, nébeda, menta de los gatos (debido a su fuerte olor a menta), o catnip en inglés. Sin embargo, no se trata de la única planta con estas propiedades: la valeriana (Valeriana oficinalis), el matatabi (Actinidia polygama) y el tomillo de gato (Teucrium marum) son algunas de las plantas que pueden desencadenar respuestas parecidas a las de la nébeda, pero normalmente de menor intensidad.

Esta respuesta es típica de los gatos y de algunos otros miembros de la familia de los Félidos. Sin embargo, no todos los gatos reaccionan a la nébeda: el 30-50% de la población felina es totalmente insensible. La sensibilidad a la Nepeta cataria, en parte, se hereda genéticamente y depende de un gen autosómico dominante y, en parte, varía con el sexo, edad y estado emocional del gato. Tanto los machos como las hembras, castrados o sin castrar, pueden mostrar los efectos de esta planta, pero la respuesta suele ser más marcada en las hembras. Los animales con menos de 2 meses de vida no suelen mostrar una respuesta de excitación en presencia de la nébeda y hasta se ha descrito un efecto relajante en los gatitos con menos de 6 meses de edad. Esto implica que para saber si el gato es sensible al efecto alucinógeno de la nébeda, lo mejor es esperar que tenga algunos meses de edad. Los gatos asustados, doloridos, trasladados a un ambiente extraño o que han perdido temporalmente o permanentemente el olfato pueden mostrar una escasa respuesta a la nébeda o no mostrar ninguna reacción.

Los gatos buscan activamente la nébeda y vuelven día tras otro para frotarse entre sus hojas. Hasta el momento no se han descrito efectos colaterales ni daños permanentes en los gatos expuestos a la nébeda por periodos de tiempo prolongados. El efecto placentero de esta planta junto a su inocuidad convierte a la nébeda en una herramienta ideal para enriquecer el ambiente de vida de los gatos. El aumento de la frecuencia de juego que se observa en los gatos que tienen a disposición juguetes con nébeda sugiere que estos animales experimentan una mejora en su nivel de bienestar. Un animal que juega es un animal que está bien físicamente y mentalmente. Así pues, se puede poner una planta de hierba gatera en el jardín de casa o dar al gato juguetes que contienen hojas secas de la planta o que han sido rociados con nébeda en espray. El único inconveniente de este tipo de enriquecimiento ambiental es que sea inefectivo porqué el gato pertenece a aquella parte de la población felina que no es sensible a la nébeda.